Opinión

COLUMNA: Ciencia y Futuro

Envejecimiento saludable, ¿qué sabemos de las personas adultas mayores?

Por Dr. Jaime Alberto Bricio Barrios*

La población mexicana envejece y es momento de descubrir algunas de sus razones. Recordemos que en esta época vivimos más; por ejemplo, en 1930 la esperanza de vida en México era de 34 años de edad; actualmente aumentó a más del doble (75 años). Vivir más años, conlleva a tener más probabilidades de presentar condiciones de salud que son influenciadas por nuestra conducta (como es el caso de las enfermedades crónicas, por ejemplo, la diabetes).

La vejez no es sinónimo de fragilidad, deterioro cognitivo, dependencia o discapacidad; esto forma parte del denominado envejecimiento patológico (en otras palabras, con enfermedad). Con tal afirmación es posible romper varios estigmas que se tienen sobre el envejecimiento, el cual es un proceso natural diverso; de ahí la necesidad de estudiar cómo ocurre y qué características tiene.

Los avances en el área de la salud nos han dado la oportunidad de prevenir, detectar o controlar oportunamente enfermedades. Como el cúmulo de ladrillos logran formar una casa, en la ciencia la generación de conocimiento se realiza por aproximaciones sucesivas; surgiendo así el interés de realizar investigaciones que ayuden a comprender la salud y la nutrición de las personas adultas mayores. Desde el 2012 hemos realizado diversos estudios con este enfoque para entender la salud y la nutrición de las personas adultas mayores colimenses en un grupo de investigación interdisciplinaria del Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colima. Por ejemplo, en uno de los estudios se realizó una intervención con la suplementación de vitamina D en personas mayores con diagnóstico de hipertensión arterial y con los resultados se demostró la reducción de cifras de presión arterial tras 8 semanas de la administración de Calcitriol comparado con un placebo.  

En otro estudio en adultos mayores de la zona metropolitana de Colima-Villa de Álvarez, reportamos que el 71.1% de ellos desconocen la forma de su cuerpo, siendo que 1 de cada 10 se consideran con mayor peso del que realmente tienen y que 6 de cada 10 se considera más delgado de lo que reporta su peso actual. Esto se conoce como la distorsión de la imagen corporal, que fue una aportación novedosa de nuestro grupo de estudio.  

En 2022, hemos explorado el vínculo que tiene la diabetes mellitus con la presencia del deterioro cognitivo en personas adultas mayores y cómo es que con técnicas no invasivas (pruebas electrofisiológicas para el registro del reflejo de parpadeo y masetero) se pudieran detectar alteraciones en la función del sistema nervioso central (específicamente el tallo), con la perspectiva de que estas pruebas nos puedan anticipar alteraciones cognitivas años antes de que la persona presente signos y síntomas de deterioro cognitivo. Los resultados son interesantes y fueron publicados.

Por otra parte, en nuestro más reciente estudio, reportamos la importancia que tienen los centros de convivencia para personas adultas mayores que fue evidenciado al detectar que, tras la suspensión de actividades por más de un año por Covid-19, los adultos mayores redujeron su masa muscular, la calidad de su dieta fue reducida, aumentaron los problemas para caminar y tuvieron menos fuerza muscular. Eso pudiera recordarnos que la socialización, las actividades recreativas e incluso la actividad física, son pilares de un envejecimiento sano. Estas observaciones fueron también publicadas, y para ampliar la información, podrás consultarlas en el siguiente link: https://bit.ly/3r0sRqR

Lo anteriormente expresado nos indica que queda mucho trabajo por hacer para comprender a las personas adultas mayores que son independientes en su forma de vida, que son dependientes y para aquellas que viven en centros geriátricos. Para conocer más, se requiere de una interacción permanente entre las y los ciudadanos, las y los tomadores de decisiones en la sociedad, las y los investigadores, así como las y los estudiantes (quienes serán las y los futuros investigadores).

Conocer a través de la investigación las características de este grupo de edad es solo un paso de muchos por implementar. No es necesario realizarlo a prueba y error, ya que organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud se han encargado de establecer recomendaciones para un envejecimiento saludable.

Recordando una de las figuras emblemáticas del estado de Colima, “los perritos bailarines”, el perro longevo tiene su rol como transmisor de conocimientos a las nuevas generaciones; necesitamos dar importancia a las personas adultas mayores en el desarrollo de la sociedad; tenemos que comprender sus riesgos en salud (biológicos, psicológicos y sociales) y que requieren ser atendidas para que desarrollen un envejecimiento exitoso. Finalmente, como ciudadanos, tenemos que plantearnos qué acciones hacemos para incluir a las personas mayores en nuestro entorno.

*Profesor de la Facultad de Medicina, docente en la Maestría en Gerontología y la Especialidad de Medicina Familiar de la Universidad de Colima

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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