El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ciencia y Futuro

Hacia un nuevo modelo de desarrollo en la 4T 

Por Juan González García*

A cerca de un año de haber asumido la Presidencia de la República, el nuevo Gobierno federal (1 de diciembre de 2018), aún no logra estructurar las bases teórico-metodológicas, de lo que sustentaría su nuevo proyecto de nación, ni desde el punto de vista político ideológico ni mucho menos, de lo que serían las bases económicas, de lo que lógicamente constituiría su nuevo modelo de desarrollo.

Obviamente, un modelo de desarrollo no nace de la noche a la mañana, ni se construye sin fundamentos científicos y aunque se tiene alguna información económica agregada de los impactos que sobre la economía real generó al modelo económico neoliberal, ello no significa que exista un diagnóstico actual, objetivo y bien documentado, de los impactos que se originaron a la economía del país, luego de más de tres décadas y media de políticas económicas de corte neoliberal (1982-2018).

Es decir, aunque se sabe per se, cómo afectaron las políticas pro libre mercado, que se implementaron en México desde 1982, a las cadenas de valor, a algunas ramas y subsectores de la economía, a algunas regiones y subregiones (principalmente la región Sur y buena parte de la Central) e industrias del país, a ciencia cierta no se cuenta con un diagnóstico actualizado del estado que guarda la economía nacional, después del vendaval neoliberal.

Urge, por tanto, que el diagnóstico que se tenga a priori, respecto a la situación que presenta la economía nacional, regional, estatal y municipal, sea lo más ajustado a la realidad y que éste sea producto de un conocimiento teórico, metodológico, técnico y conceptual serio, producto no de una oficina de alguna secretaría de estado o de algún asesor o grupo de asesores económicos; no, se requiere que este diagnóstico sea producto del consenso de los especialistas en materia de: política de desarrollo económico, regional, de desarrollo y de crecimiento económicos,  de finanzas públicas, de economía internacional y de política industrial, entre otros, cuando menos.

Basta ya de buenas intenciones y de improvisaciones; el periodo neoliberal, es un buen ejemplo de lo que el dogma y la fe generaron sobre el bienestar (malestar) de la población, cuando se decía era el objetivo principal del gobierno, independientemente del color del partido político que representaba. En el caso de México, gobiernos de partidos políticos de centro o de derecha, indistintamente, buscando alcanzar el bienestar económico material de la población, generaron un deterioro de las condiciones de sobre y súper vivencia de las grandes masas de población, que son generalmente sobre quienes recaen los costos económicos y sociales de las “buenas intenciones” de los grupos de poder y clases gobernantes.

Los desequilibrios económicos, sociales, regionales, subregionales y de algunos agentes económicos (familias y trabajadores, en general) bien documentados, pudieran ser parte de los insumos para el diagnóstico del nuevo modelo de desarrollo económico que se pretenda construir e implementar en México durante el sexenio para cimentar las bases de ese nuevo modelo de desarrollo económico, que aún no diseña.

Obviamente, no se desconoce que en el siglo pasado (XX), los diversos gobiernos centrales, convirtieron al país en un campo de experimentos, en el cual se ensayaron una serie de modelos de desarrollo económico que, desde el centro del país, pretendieron establecer las bases para la transformación estructural institucional que se requiere, para iniciar la etapa del despegue hacia el desarrollo: Modelos basados en el sector agrícola-rural; industrial pesado, sustitutivo de importaciones, estatista, desarrollistas, promotor de exportaciones, entre los principales.

Ochenta años, desde la década de los cuarenta del siglo XX, luego del cardenismo (1934-1940) hasta finales de la presente década (2018), son suficientes para contar con la curva de aprendizaje necesaria para ahora sí, construir el mejor modelo de desarrollo económico que el país necesita, para hacer posible, en el rubro económico, darle viabilidad al discurso político de la llamada Cuarta Transformación (4T).

Aún y cuando se sabe que, en el mes de marzo de 2019 se realizaron sendas convocatorias, desde el Gobierno federal y los gobiernos estatales, los resultados de las consultas, aún no se conocen. Sus resultados, si son bien integrados y sistematizados, serían un insumo a tomar en cuenta para el diseño de lo que se convertiría en parte de los ejes estructurales del nuevo modelo de desarrollo económico. Pero, no pueden ser éstas, las que definan en esencia lo que sería dicho nuevo modelo de desarrollo económico.

Éste, desde una perspectiva positiva, es decir del deber ser, tendría en principio que tomar en cuenta el diagnóstico mencionado, los resultados de la consulta y examinar las múltiples propuestas que los especialistas han hecho por años a los gobiernos en turno para colaborar en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo económico que efectivamente recoja todos los insumos y el sentir nacional, respecto a la necesidad de reconstruir la economía nacional, a partir de la formulación de un modelo de desarrollo económico ad hoc a las necesidades nacionales y que esté atento al desenvolvimiento de la economía internacional, cada vez más dinámica y competitiva.

*Director General de Divulgación Científica de la Universidad de Colima

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas