Opinión

Columna: Ciencia y Futuro

El alfabetismo transmedia en la formación profesional del personal de la comunicación*

Por Dra. Beatriz Paulina Rivera Cervantes**

Las y los adolescentes, así como las y los jóvenes de hoy, habitan en un ecosistema digital abundante de historias de ficción expandidas entre distintos medios y plataformas, donde se ponen en juego nuevas maneras de lectorescritura. Un creador de contenido y sus seguidores se comunican entre sí para crear relatos, adaptarlos y producir, a partir de dichas historias, nuevos textos narrativos u otro tipo de creaciones audiovisuales. Con ello, se crean comunidades en las que las y los consumidores de dichos contenidos asumen un rol activo y se convierten, a la vez, en personal co-productor, es decir, en personal prosumidor. A estas expansiones de relatos autores como Henry Jenkins y Carlos Scolari le denominan narrativas transmedia de las que trataremos a continuación.

Estas distintas maneras de construir productos comunicativos, en comunidad, potencian mundos llenos de posibilidades creativas, quizá inimaginadas hace 15 años. Además, el aprendizaje fuera del aula, de estas habilidades, ha cobrado peso en las prácticas digitales de adolescentes y de jóvenes, gracias a la naturaleza propia de las redes sociales que facilitan la interactividad entre un medio y otro, por lo cual, el propio Carlos Scolari le ha nombrado alfabetización transmedia.

Las ventajas de este tipo de alfabetización son amplias, ya que comprende 3 dimensiones importantes: la cognitiva, la pragmática y la emocional y, al ejecutar las 3, de manera integral, eventualmente se desarrollan competencias que le dan mayores capacidades a las y a los jóvenes para tener pensamiento crítico y alcanzar saberes significativos.

También es cierto que la oferta y el consumo de contenidos y mensajes audiovisuales es cada vez más acelerado, no solo por parte de los jóvenes, sino por la sociedad en general. Lo que se relataba en minutos en las redes sociales, ahora se hace en segundos, lo cual cambia los requerimientos de producción, desde la creación de la idea, la grabación y, por ende, la edición. ¿Qué implica estos cambios? Mayor inversión monetaria para producir más y aspirar a ganar más; mejor capacidad de organización para planear, ejecutar y medir el impacto de lo que se produce; tener amplio conocimiento sobre derechos de autor; pensamiento crítico y analítico, entre otras habilidades y capacidades.

Por consiguiente, estas competencias son necesarias para formar a las personas en la comunicación y periodismo, quienes se enfrentarán a un mercado laboral vertiginoso, donde destacarán quienes produzcan mejores discursos y narrativas transmediales.

Como puede apreciarse, el estudio, la práctica y la pertinencia de la Comunicación, como disciplina, se ha extendido a nuevas necesidades formativas. Esta transformación ha generado brechas de conocimiento, entre las y los jóvenes que han visualizado beneficios al adaptarse a dichos cambios, con el dominio de las tecnologías de información y comunicación, y entre quienes, por distintas circunstancias no han explotado sus capacidades para la creación de oportunidades para el crecimiento académico y/o profesional.

Los retos del desarrollo de competencias de alfabetización transmedia en ambientes escolares están a la vista. Se requiere adaptar las estrategias de enseñanza para minimizar las desigualdades de mando, con profesorado abierto al diálogo participativo con los estudiantes para que éstos propongan alternativas complementarias para su formación en el aula. También se necesita de habilitación tecnológica en estos espacios, de lo contrario, se limitaría el abordaje holístico que requiere la alfabetización transmedia, por parte de los agentes involucrados en el proceso de enseñanza aprendizaje de la Comunicación, y porque, también hay discrepancias en el manejo informacional respecto al aprovechamiento de las tecnologías de la comunicación.

Por todo lo anterior, es importante atender la visión de las tecnologías digitales para el futuro ya señaladas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en 2021, organismo que contempla una evolución digital disruptiva, en la que las desigualdades económicas generan complejidad para generar alternativas de solución para la igualdad de acceso al conocimiento y a la propia tecnología. También, se contempla que, de no alfabetizarse digitalmente en condiciones similares, habrá menores posibilidades de competitividad, en este caso, profesionalmente hablando y se pondría en riesgo el bienestar y la sostenibilidad de las sociedades, puesto que, a mayor alfabetización y/o dominio de las tecnologías de información y comunicación, se consigue un consumo informado; se tiene mayor seguridad y privacidad de datos personales; se tiene acceso a mejores empleos. En sencillas palabras, si se atienden las necesidades aquí expresadas, se ejercen mayores derechos humanos digitales y se construye un camino más igualitario y productivo para las personas adultas del mañana.

*Ponencia presentada en el Encuentro Nacional Docente en Ciencias de la Comunicación 2022 del Consejo Nacional Para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, (CONEICC).

 **Profesora Investigadora de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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