COLUMNA: Ciencia y futuro

México 2020: Del estancamiento a la recuperación 

Por Juan González García*

El año 2019 está terminando y será recordado por ser el año más malo en relación al desempeño de la economía mexicana de la última década. Si bien la situación puede explicarse por todo tipo de factores, tanto internos como externos, lo cierto es que en materia económica el gobierno de la autodenominada 4T ya quedó mal en su primer año completo de gobierno, pues no hay que olvidar que aunque asumió el poder en 2018, prácticamente el mes de diciembre, de dicho año, no cuenta para efectos de los resultados colgados al gobierno 2018-2024.

Esto significa que tan solo contará con cinco años para lograr la tan ansiada y prometida transformación de la sociedad pero, sobre todo, de la economía nacional. Es decir, ya solo le quedan 60 de los 72 meses con los que inicialmente contaba el Gobierno federal para iniciar el camino a la recuperación de las condiciones materiales de subsistencia de la población y del resurgimiento de la economía sobre la base del mercado interno.

Ahora bien, si bien es cierto que ha habido importantes cambios en el accionar del gobierno, por ejemplo, en materia de Transparencia, lucha contra la corrupción, implementación de medidas de austeridad y, por ende, reducción del despilfarro neoliberal, nueva política de medios de comunicación, entre otros, lo cierto es que en las dos principales demandas de la población, como lo son el combate a la inseguridad y el crecimiento de la economía, ha quedado a deber.

Peor aún, las medidas económicas tomadas por el gobierno para contrarrestar la inseguridad, como lo son el incremento del salario mínimo en porcentajes superiores a los otorgados por los gobiernos anteriores (del PRI y PAN), el otorgamiento de becas monetarias directas a distintos estratos de la población: Niños, jóvenes (jóvenes escribiendo y construyendo el futuro), mujeres jefas de familia y pensiones a personas de la tercera edad, más los apoyos a la población ubicada en el sector rural y la mini y micro empresa de las zonas urbanas, han sido insuficientes para la reducir la inseguridad, han sido totalmente insuficientes para propiciar la disminución de la desigualdad económica que afecta al 60% de la población mexicana.

Si bien la economía global enfrentó la amenaza de la recesión en 2019, ésta no se presentó, no obstante el impacto adverso que significó y significa la guerra comercial de China con Estados Unidos, que impactará hasta en un 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto global (PIBG) y no se diga del comercio internacional. No obstante, la tendencia hacia la disminución del PIB y comercio global en 2019, el impacto económico interno fue mayor a tal grado de que la economía cerrará 2019 con un crecimiento económico cero, según estimaciones del Banco de México. Es decir, México, se encuentra más cerca de la recesión que del inicio de la recuperación económica. Por lo que deberá revisar las acciones, instrumentos y estrategia de política económica que no han funcionado, para ceteris paribus, lograr un crecimiento moderadamente alto en lo que resta del sexenio. Este será, sin duda, el máximo reto al que se deberá enfrentar el gobierno en estos cinco años que le restan.

Obviamente, sin ánimo de decirle al gobierno qué debiera hacer, sería recomendable que evaluara objetivamente las causas que le impidieron alcanzar su meta inicial de crecimiento económico. Para ello, deberá partir del hecho de que no es suficiente el solo cambio de gobierno, para esperar que como por arte de magia, cambie el statu quo de las cosas.

No basta el discurso, la buena voluntad, ni la disposición, estos son punto de partida y no de llegada. Se requiere, después del análisis objetivo de las causas del fracaso en la meta de crecimiento, cambiar la estrategia. Se requiere una estrategia prácticamente anticrisis, que si bien no sería del estilo de la vieja usanza keynesiana, sí que diseñe una política fiscal estratégica para que, sin desatender los objetivos sociales, reasuma sectores económicos estratégicos en los que el país pueda fincar las bases de un posible modelo de desarrollo económico, que aún no se tiene.

De manera concreta, en el corto plazo, el país requiere de un cambio en las medidas de política económica, para atenuar los efectos del estancamiento económico para impedir la posibilidad de la recesión. Ello, implica revisar las políticas fiscal y monetaria, particularmente propiciar el surgimiento de una política fiscal estratégica y una política monetaria activa-semi expansiva para apuntalar los nuevos proyectos productivos que, en el corto plazo, pudieran ser alternos a los proyectos de la refinería, el nuevo aeropuerto internacional y el tren maya, que no se han cristalizado.

Asimismo, generar las bases de lo que será el nuevo modelo de desarrollo económico que aún no se perfila, al menos en los términos de la teoría del desarrollo económico, para dar rumbo y certeza al sector empresarial e inversionistas, sobre él o los nuevos motores de la economía. Indudablemente que la expectativa de la conclusión de las negociaciones del Tratado México Estados Unidos y Canada (T-MEC) en 2020 será muy importante por su impacto en Norteamérica, por sí solo no va a resolver los problemas económicos de México, como no los ha resuelto el aún vigente Tlcan.

Obviamente que la mayoría de la población, si no es que quizá toda, quisiéramos ver ya la luz al final del laberinto neoliberal en este 2020, pero hay una brecha muy importante entre decirlo y lograrlo. No basta declarar la muerte del neoliberalismo, se requiere contar con modelo sustituto. Y la sustitución del llamado modelo neoliberal depende, en gran medida, de los hacedores de política económica, de su destreza y dominio de la teoría, las técnicas e instrumentos que es necesario utilizar para cambiar el rumbo de la economía hacia la recuperación.

Hay factores externos como la firma del T-MEC, la recuperación del PIB y comercio global, e internos, como el año de enseñanza fallida que este gobierno ha tenido para esperar ahora sí, un cambio de rumbo y el nacimiento de un nuevo modelo de desarrollo económico, que de bases al insuficiente, hasta ahora discurso de la transformación del país, por obra y arte del solo discurso de la 4T.

*Director general de Divulgación Científica de la Universidad de Colima.

 

 

 

 

 

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