COLUMNA: Ciencia y futuro

Presencia de microplásticos en aguas superficiales del Pacífico central mexicano

Por Aramis Olivos Ortiz*

El estilo de vida actual de nuestra sociedad basado en altos hábitos de consumo ha generado que se desarrollen productos resistentes, ligeros, moldeables, duraderos y de bajo costo para un uso universal. Por esta razón, los desechos plásticos se han convertido en una de las principales preocupaciones ambientales en los últimos años, pues como último reservorio, los océanos reciben a través de descargas de origen terrestre entre el 70 % y 80 % de los desechos plásticos humanos por varias rutas, principalmente desde áreas urbanizadas.

Se utiliza tanto el plástico que, para el 2015 se estimó se habían producido más de 350 millones de toneladas a nivel mundial. En el caso de nuestro país, se generan >100,000 toneladas diarias de residuos sólidos en medios urbanos, de lo cual el 84% es recolectado, del porcentaje no recolectado (16%), casi la totalidad (90%) son de plástico, a estas cifras hay que sumar lo generado en zonas rurales, lo cual nos habla de la magnitud de la problemática que se prevé vaya en incremento.

¿Qué ocurre con los plásticos en el océano?

Se estima que el 30% de los residuos sólidos plásticos que llegan al océano, se convierten en microplásticos debido a su fragmentación por incidencia de luz ultravioleta o acción mecánica del oleaje. Es decir, los plásticos se degradan gradualmente en pequeños fragmentos para los cuales existen varias clasificaciones, una de las más aceptadas es la del Programa del Medio ambiente de las Naciones Unidas, que los clasifica por tamaño: macroplásticos (2,5 cm), mesoplásticos (>5,0 mm a 2,5 cm), microplásticos (<5,0 mm) y nanoplásticos (menos de unos pocos micrómetros).

Estos fragmentos son confundidos por organismos del zooplancton o larvas e ingeridos, ya que algunos son menos densos que el agua y flotan, otros porque se hunden y acumulan sobre el piso oceánico desde donde también son ingeridos, comenzando así un proceso de bioacumulación desde invertebrados, moluscos, crustáceos, hacia niveles tróficos superiores como peces, mamíferos, aves marinas y el propio el humano.

¿Por qué son peligrosos los microplásticos?

De acuerdo a los materiales que conforman los microplásticos, algunos son tóxicos y por tanto son considerados materiales contaminantes, los que a su vez se ven inmiscuidos en interacciones sinérgicas o aditivas, ya que pueden atraer a otros contaminantes como pesticidas, metales pesados o hidrocarburos, que al llegar a organismos vegetales o animales, se traducen en alteraciones que les impiden reconocer y defenderse contra virus, bacterias y sustancias extrañas que les son dañinas, lo que los hace susceptibles a estrés oxidativo a través de la generación de radicales libres, respuestas inmunológicas tardías o erradas, alteración de la expresión genética, genotoxicidad, neurotoxicidad, alteraciones en el sistema endocrino y por tanto anomalías reproductivas y efectos transgeneracionales por mutaciones.

Obviamente su posible toxicidad dependerá de la cantidad de ingesta o dosis, el tipo de polímero, el tamaño de la partícula, la química de la superficie y la hidrofobicidad de contaminante asociado, pero es inminente que la humanidad cada vez está más expuesta a la ingesta indirecta de este tipo de partículas. Se han documentado más de 800 especies de animales marinos contaminados por ingesta de plástico, de las cuales 220 ingirieron microplásticos in natura o desde el medio en que habitan.

¿Qué podemos hacer?

Por lo expuesto, resulta obvio que hacen falta estudios multidisciplinarios que nos lleven a evaluar el impacto de los microplásticos en distintos ecosistemas, no solo marinos. Si como sociedad no nos importa el ambiente, al menos nos debiera preocupar la seguridad alimentaria y los mecanismos toxicológicos asociados a los microplásticos para poder enfrentar sus posibles efectos en la salud pública, ya que los podemos ingerir a través de pescados y mariscos.

Debemos tomar conciencia de esta problemática pues somos su origen y padecemos los resultados, lo que nos debería llevar a cambiar nuestros hábitos de consumo drásticamente, por ejemplo, la utilización de plásticos de un solo uso. La educación ambiental es básica, pero también la participación social en distintas actividades ambientales, sin ambas acciones será difícil que como sociedad logremos cambios a corto plazo.

Debido a esta problemática, en colaboración con la Dra. Eva Rose Kozak del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la Universidad de Guadalajara, se sometió y aprobó un proyecto de Ciencia Básica para el periodo 2019-2021 (A1-S-13615 Conacyt), con el título “Impacto de los microplásticos en el zooplancton nerítico del Pacífico”. Con esta investigación se realizan muestreos en una línea perpendicular a la costa del Pacífico central mexicano para investigar la concentración, tipos y dispersión espacial y temporal de los microplásticos. Para esto, Mariña Padín Oubiña ha iniciado su tesis de maestría, enfocada a entender su dispersión espacio-temporal y su posible impacto en organismos de los primeros niveles tróficos y sus posibles implicaciones ecosistémicas.

*Investigador del Centro Universitario de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad de Colima. Campus el Naranjo. Manzanillo, Colima.

Correo: aolivos@ucol.mx

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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