Opinión

COLUMNA: Ciencia y futuro

¿Qué niveles de Vitamina D tiene la población pediátrica del estado de Colima?

Por D en C. Carmen Alicia Sánchez Ramírez*

La deficiencia e insuficiencia de la vitamina D ha ido en aumento a nivel global, afectando a todos los grupos de edad y a una gran cantidad de países, incluso aquellos con adecuada exposición a la luz solar, la cual es la principal fuente de vitamina D para el ser humano, siendo otra vía de obtención el consumo de alimentos (pescados, huevo, lácteos). Las cifras de deficiencia/insuficiencia de vitamina D en niños y adolescentes varía alrededor del mundo y se han reportado desde 6% hasta 97%. 

Dentro de sus funciones están la regulación del calcio, inflamación, función inmunológica, antioxidante, control de la presión arterial, secreción de la insulina, entre otros. Por otra parte, no solo la deficiencia/insuficiencia de esta vitamina es un problema de salud pública, sino la obesidad también y estas dos patologías están ampliamente relacionadas debido al almacenamiento de la vitamina D en el tejido graso. 

En el estado de Colima, desde hace poco menos de una década hemos realizado diversos estudios en población pediátrica para conocer la frecuencia de su deficiencia/insuficiencia en sujetos con o sin obesidad, el consumo promedio de vitamina D e identificar si existen asociaciones con patologías como la resistencia a la insulina e hipertensión arterial.  

En el 2020 publicamos un trabajo en donde se incluyeron 227 niños y adolescentes, a quienes se les determinó los niveles séricos (concentración de un compuesto o sustancia en la sangre) de vitamina D y la presencia o ausencia de la resistencia a la insulina, identificando que el 45% de la muestra presentaba insuficiencia o deficiencia de ella, y el 70% presentaban resistencia a la insulina. La frecuencia de resistencia a la insulina y una circunferencia de cintura anormal fue mayor en aquellos sujetos que presentaban insuficiencia/deficiencia de vitamina D en comparación con los que presentaban suficiencia. Por último, en adolescentes, el índice de masa corporal y los niveles de vitamina D eran predictores para presentar resistencia a la insulina, el cual es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus (doi: 10.1515/jpem-2019-0510). 

En otro estudio realizado en 277 niños y adolescentes se realizó la medición de los valores séricos de vitamina D y la presión arterial, donde el 72.2% presentaban obesidad. Al analizar los valores de vitamina D, estos eran significativamente menores en niños y adolescentes obesos que en aquellos que presentaban peso normal. Un resultado interesante fue que identificamos 3.5 veces más riesgo de presentar hipertensión arterial sistólica y casi 2 veces más, hipertensión diastólica en aquellos que presentaban insuficiencia/deficiencia que en aquellos con suficiencia de vitamina D. 

En otro estudio que incluyó a 103 niños con obesidad, se determinó el consumo promedio de vitamina D mediante la aplicación de encuestas dietéticas y se aplicó un cuestionario para conocer las actitudes en relación a la exposición solar, identificando que el consumo promedio fue de 224.88 UI (Unidades Internacionales, es la medida de la cantidad ingerida de la vitamina), situándose por debajo de la recomendación diaria (400 UI). Con respecto a la exposición solar, todos los niños tenían una media o alta y en los niños se correlacionaba el consumo de vitamina D con las concentraciones séricas de vitamina D.  Otros factores que intervienen en la concentración de la vitamina D en sangre y se tomaron en cuenta fue el color de la piel y uso de bloqueadores solares. 

Recientemente publicamos un estudio en 109 lactantes menores de 12 meses, dado que este grupo son vulnerables a desarrollar deficiencia de vitamina D por distintos factores, como las reservas que la madre transmitió durante la etapa fetal; menor exposición solar; bajo contenido de vitamina D en la leche materna, entre otros. El 2.8% presentó deficiencia de vitamina D, 11.9% insuficiencia y el 85.3% suficiencia. El 30% recibían lactancia materna exclusiva y solamente un 25% consumían suplemento de vitamina D. La frecuencia de deficiencia/insuficiencia de vitamina D en este estudio fue baja lo que difiere de estudios realizados en lactantes en otros países donde han encontrado una mayor frecuencia. Una posible explicación podría ser que a pesar de no recibir suplementación con vitamina D, los lactantes tenían una buena exposición solar (doi 10.20960/nh.03516). 

En base a los estudios anteriormente descritos, fue identificado que los niños y adolescentes con obesidad presentan mayor riesgo de deficiencia/insuficiencia de vitamina D, tienen una exposición solar adecuada, sin embargo, el consumo promedio de vitamina D en niños escolares y adolescentes es menor a los requerimientos y esto puede incrementar el riesgo del desarrollo de resistencia a la insulina e hipertensión arterial, así como otras patologías que se han descrito en la literatura. 

*Docente en la Licenciatura de Nutrición, Licenciatura de Medicina y Posgrado en Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colima

**Gastroenteróloga Pediatra

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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