COLUMNA: Comentario económico

¿Es posible equilibrar economía y salud ante el Covid-19?

Por José Manuel Orozco Plascencia

El Coronavirus Covid-19 está por cumplir cuatro meses de haberse identificado en China, siendo clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como pandemia, registrando 689,023 casos al 29 de marzo de 2020, así como 33,001 fallecimientos. En México, el primer infectado se identificó el 28 de febrero, es decir hace un mes, sumando 848 casos y 16 decesos (SSA, 2020). En ambos contextos, se aguarda que en el corto y mediano plazo la situación se siga empeorando, por lo que es de suma importancia seguir las recomendaciones para evitar su rápido esparcimiento, particularmente durante estos últimos 30 días, por lo que será ineludible examinar un equilibrio entre la situación sanitaria y los desajustes económicos que se registrarán, específicamente entre la población incorporada en el sector empresarial de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).

En materia económica, lo que se visualiza es una recesión mundial, con efectos superiores a los ocurridos en la crisis de 2008, ya que se están paralizando sectores estratégicos del comercio, transporte y producción, inquietando las caídas de las bolsas de valores, de los precios del petróleo y de la fabricación de mercancías. En perspectiva, lo que se espera es que cada gobierno  nacional, estatal o municipal tome las medidas adecuadas para enfrentar el doble trance, considerando de la mayor relevancia los cambios que en política económica desarrolle el ejecutivo federal durante los subsecuentes tres meses como punto de partida, ya que la captación de ingresos del erario será aquejada por la reducción en los costos de la gasolina, lo que ocasionaría una potencial contracción de los estímulos suministrados a los grupos vulnerables, quedando pendiente de resolver cuáles serán los beneficios para la población que dejará de laborar por la pandemia.

En el tema de salud, lo que se presupone de la expansión del Covid-19, es que llego para quedarse, por lo que su alcance en el nivel de contagio será diferente para cada territorio, pero en algún momento arribará y se desenvolverá durante sus fases reconocidas, atrasando su expansión,  a través de las diferentes acciones de aislamiento y distanciamiento social, la implementación de cuarentenas de los que resulten con diagnósticos positivos, de la detección oportuna y de la rápida actuación-respuesta, permaneciendo con la conjetura, de que es permisible que los sistemas de salud, en cualquiera de los niveles señalados, se vean rebasados para atender las necesidades de morbilidad de los infectados, ya que no existe el financiamiento y equipamiento suficiente para hacer frente a la pandemias a escala global, tomando en consideración que en promedio 14% de los contagiados requerirán hospitalización y 6% cuidados en terapia intensiva (OMS, 2020).

En conclusión, el equilibrio en economía y salud es un tópico complejo de remediarse en este momento, los gobiernos están haciendo acciones mediáticas que ponen en riesgo su estabilidad financiera; algunas empresas globales están donando recursos para contener el Covid-19, aplazando la resolución para los empleados de MIPYMES formales e informales, que dependen cotidianamente de su salario, de cuantificar la infraestructura de atención médica que se dispondrá, pero sobre todo en determinar los periodos de distanciamiento social que se estarán efectuando, tomando en cuenta el inicio de la tercera fase de contagio del Covid-19, que para el caso mexicano será a partir del 19 de abril de 2020. Quedarse en casa es la mejor opción, esto retrasa y protege del contagio, además de asegurar a las familias y a los ciudadanos susceptibles. Actualmente varias naciones están ocupadas en investigar el diseño de una vacuna, por lo que resulta factible ganar un poco más de tiempo al desafío más importante del siglo XXI.

 

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas
Sin Comentarios

Deje su Comentarios