COLUMNA: Educación en pandemia

La educación por delante de la pandemia

El día martes 17 de marzo será una fecha importante para los mexicanos, porque fue cuando prácticamente todas las actividades humanas que implican interacción social se paralizaron debido a la pandemia del Covid-19, particularmente la modalidad más usual de nuestro sistema educativo sufrió un cambio radical, en la cual la mayoría de la matrícula asistía a clases de manera presencial.

Si bien, nos ha mostrado la verdadera importancia de la presencia de los estudiantes en las aulas, también nos ha demostrado qué tan preparados estamos para que los estudiantes de cualquier nivel educativo reciban clases a distancia, en línea o virtual, de la misma forma, qué está pasando con nuestros maestros en la planeación y ejecución de sus clases a través de medios digitales de manera obligatoria. Desde luego que nos hemos dado cuenta que las clases en línea requieren de una mayor preparación, así como de una planeación detallada, en la cual se debe de contemplar cualquier dificultad o falla emergente.

Derivado del escenario anterior, algunos docentes, estudiantes y padres de familia pudieron adaptarse de mejor manera al contar con algunas ventajas como las que a continuación se mencionan:

  1. Sin miedo a la tecnología
  2. Experiencia en plataformas educativas
  3. Habilidades digitales
  4. Acceso a internet o dispositivos

Por otra parte, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en el 2019 destaca que el 70.1% (80.6 millones) de la población mexicana son usuarios de Internet y que el 56.4% (20.1 millones) de los hogares disponen de Internet a través de una conexión fija o móvil. Si bien, son dos casos parecidos, se puede destacar que hay una conexión a Internet en la mayoría de la población mexicana tomando en cuenta que los dispositivos electrónicos pueden ser: teléfono celular, computadora, tabletas, entre otros.

Con base en los datos citados anteriormente surgen las siguientes reflexiones: ¿qué hubiera pasado si la pandemia del Covid-19 hubiera llegado hace 10 años?, ¿el acceso a Internet sería el mismo?, ¿las clases en línea serían viables?, ¿dependeríamos de otros accesos de comunicación como la radio y la televisión (ésta última es imprescindible)? He aquí la importancia de que el virus llegó en un momento en donde las tecnologías están avanzadas (no sabemos cuánto), pero en México con el 70.1 % de la población total con acceso a Internet, con el 75.1% con teléfono celular, con el 43% con al menos una computadora y con el 92.5% del total de los hogares con al menos una televisión se trabaja para que nuestros estudiantes no dejen de tener clases. La invitación es que aprovechemos al máximo estas herramientas que nos ayudan en un escenario tan complejo y que nos ha permitido a todo el mundo disminuir el número de contagios en un porcentaje importante.

Los indicadores y estadísticas anteriores nos aseguran que una buena parte de la población estudiantil tienen acceso a algún tipo de tecnología para continuar con su formación académica, sin embargo la mediación y el acompañamiento docente en la mayoría de los casos se ha visto limitada, lo cual ha instado a madres, padres, abuelos o personas cercanas de las y los estudiantes a tomar diversas funciones del rol del profesor, siendo los niveles educativos iniciales (preescolar, primaria y secundaria), los más demandantes, los comentarios en redes sociales sobre esta premisa son diversos, algunos de agradecimiento hacia los padres, otros de reclamo a los padres por no valorar el esfuerzo de las y los maestros; podríamos continuar con argumentos de una y otra parte, lo importante en esta contingencia sanitaria es cuidar la salud de todos, ninguna comunidad eligió su escenario, la pandemia nos tomó por sorpresa teniendo  aún mucho trayecto por recorrer y donde lo único seguro es que en equipo, familia y escuela, las estrategias de continuidad para la educación tendrán resultados exitosos.

No cabe duda que después de la crisis sanitaria la escuela será distinta, pero depende de todos los que conformamos la comunidad educativa de que sea mejor.

Escrito por Hugo López, Hesed Cisneros, Saúl Gutiérrez, Elmer Rodríguez y Gabriel Bravo, académicos del nivel Medio Superior de la Universidad de Colima.

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