COLUMNA: El universitario en la sociedad

El Servicio Social y el Voluntariado Universitario

Por César Omar Patlán Espinosa*

El Servicio Social representa para la sociedad la oportunidad de acceder a los beneficios de las actividades de extensión de las Universidades Públicas de México, y a su vez, representa para éstas la oportunidad de vincularse proactivamente con el sector social y obtener retroalimentación en tiempo real del impacto y pertinencia de sus programas educativos en el desarrollo integral de su entorno. Como lo resalta Farsán (2004), el concepto de Extensión Universitaria incluye el “conjunto de acciones que expresan la vocación universitaria de proyectar dinámica y coordinadamente la cultura, y vincular todo el pueblo con la Universidad”

Nos obstante lo anterior, el Servicio Social representa además una obligatoriedad emanada del orden jurídico nacional que lo enmarca, mismo que se manifiesta en las Universidades e Instituciones de Educación Superior (IES) a través de una de sus principales características que impacta directamente en su tratamiento administrativo: es un requisito indispensable para la obtención de un título universitario.

La característica anterior ha sido determinante de la forma en que se ha abordado históricamente el Servicio Social en las Universidades, partiendo del enfoque administrativo y obligatorio, se han priorizado las acciones tendientes a satisfacer los procesos y procedimientos que determinan el cumplimiento de las actividades desarrolladas por los estudiantes, dejando frecuentemente, en un segundo plano, el impacto que éstas tienen en la mejora de las condiciones sociales del entorno y de su contribución en la formación académica y humana de los estudiantes.

Ahora bien, el Servicio Social se manifiesta de maneras muy distintas en cada una de las Universidades e IES del país, teniendo en algunos casos, instituciones que contemplan únicamente la realización del Servicio Social contemplado por las leyes y reglamentos de orden superior, que se materializa como Servicio Social Profesional, Servicio Social Constitucional o cualquier otra denominación que implique la realización de al menos 480 horas de actividades, en un periodo no menor a seis meses ni mayor a dos años en proyectos o actividades de servicio social en donde los estudiantes puedan aplicar los conocimientos y habilidades adquiridas en su proceso formativo y atender las necesidades sociales de su entorno.

Algunas universidades e IES han optado además por la implementación de actividades de Servicio Social complementarias, comúnmente denominadas Servicio Social Universitario, y que son previas a las de Servicio Social Profesional o Constitucional y que son incluidas en sus ordenamientos universitarios internos, con distintas características de temporalidad y finalidad.

Por su carácter de obligatoriedad, así como por las dinámicas institucionales que determinan la operación del Servicio Social, éste se ha visto afectado en la percepción que los estudiantes tienen de él, mismos que lo pueden llegar a considerar un mero trámite administrativo o como una obligación. Lo anterior ha abierto las puertas para que en muchas ocasiones pueda perderse el sentido original y la esencia. Sobre todo, se ha fortalecido la figura del Voluntariado Universitario como complemento de las actividades de extensión en complemento de aquel tipo de involucramiento que el Servicio Social no puede alcanzar, ya que no se limita en el perfil, la temporalidad, la intención o la permanencia en las actividades voluntarias.

Tomando en consideración esto, las acciones de Voluntariado Universitario pueden significar una alternativa de involucramiento social distinta a la del Servicio Social, ya que a diferencia de éste tiene la particularidad de no ser obligatorio y de provocar una participación auténtica en las principales problemáticas sociales, llegando incluso a involucrar al personal administrativo y egresados en el desarrollo de proyectos de voluntariado.

Se puede señalar el voluntariado como un tipo de conducta de ayuda o conducta pro social, que comparte muchas de las  características  con el altruismo  (ausencia  de  recompensas materiales, el carácter voluntario y la presencia de diversas acciones que benefician a otras personas), pero tiene además como característica particular el que sus acciones se realizan con el respaldo de una organización y con un alto nivel de compromiso, manteniendo temporalmente sus acciones (Smith 1999; UN, 2001 citados en Palmero y Martínez, 2008), considerándose además como un tipo de ayuda planificada. (Gómez, 2006 citado en Palmero y Martínez, 2008)

En este sentido, La Organización de las Naciones Unidas, desde el año 2015 reconoce al voluntariado como una forma poderosa de involucrar a los ciudadanos para hacer frente a los desafíos en materia de desarrollo. Cada uno aportando su tiempo, sus conocimientos y su experiencia mediante actividades voluntarias, y la combinación de todos los esfuerzos puede contribuir de forma decisiva a lograr la paz y el desarrollo. Por lo cual, se deben generar espacios para que la comunidad universitaria sea cual fuere su condición social, educativa y generacional agencien procesos sociales dirigidos a la transformación de estas realidades a partir de la ciudadanía comprometida, responsable, ética, participativa y solidaria.

Es importante resaltar que, desde la XIV sesión ordinaria de la Asamblea General de la Anuies, celebrada en Tepic, Nayarit en 1972, los rectores incluyeron dentro de los acuerdos lo siguiente:

“Se ha demostrado que el Servicio Social de estudiantes y pasantes posee un alto valor en su formación, al permitirles participar conscientemente en las tareas del desarrollo nacional. En consecuencia, por la importancia de este servicio, es indispensable su planeación, programación y coordinación, de modo que opere como un sistema útil”.

Por lo tanto, la concepción del Servicio Social como aquella actividad preponderantemente retributiva hacia la sociedad, está clara para las Universidades en México desde hace más de cuarenta años. Valdría la pena cuestionarnos qué enfoque ha tomado en nuestras instituciones y el impacto que ha tenido hacia la sociedad y si el concepto del Voluntariado Universitario podría fortalecer la vinculación con el sector social. Por lo tanto, es importante contar con espacios en donde las Universidades e IES puedan compartir experiencias relacionadas con la implementación histórica del Servicio Social en cada una de ellas, que permita rescatar las mejores, generar visiones innovadoras, prácticas y evitar los errores cometidos.

En este sentido, la Red de Servicio Social de la Región Centro Occidente (RCO), misma que se integra por Universidades e IES de los estados de  Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit, es el vínculo Interinstitucional en materia de Servicio Social entre las diferentes instituciones de educación superior que la integran, con la finalidad de compartir experiencias en la materia y de realizar proyectos de Servicio Social en conjunto, actividades de capacitación, generar información para la toma de decisiones y para conocimiento de los miembros de la red, así como ser una plataforma en la que se expongan tendencias y aspectos a mejorar de servicio social a nivel regional.

*Coordinador de la Red de Servicio Social de la Región Centro Occidente de la Anuies.

 

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