COLUMNA: Escaparate Político

Por Amador Contreras Torres

Primera de dos Partes

Misión. “Cierro mi administración con la frente en alto y entrego una institución sólida y con importantes avances”, expresó el rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava en ocasión de rendir su cuarto informe de labores del segundo periodo rectoral, precisando lo que hoy es la Casa de estudios: una institución viva, abierta, interconectada y con los valores de unidad, libertad y respeto y que sostiene una alianza estratégica con el Gobierno del estado. Su legado es asaz relevante; la consolidación de la excelencia académica, enfatizando la responsabilidad social de la educación con estándares de fortaleza y movilidad global, con un lugar ganado en el concierto de las instituciones de educación superior del país. Un logro de ingentes dimensiones haber sabido defender la autonomía universitaria, su capacidad de auto gobierno interno y libertad de cátedra, con todos los recursos a su alcance y con el apoyo de la comunidad académica y del Consejo Universitario, ante las asechanzas y retos que se presentaron desde la alborada de su gestión al frente de la casa de estudios. Eduardo Hernández sostuvo con firmeza el liderazgo y el timón de la nave universitaria, llevándola a buen puerto y en pocos días, entregará la estafeta a un destacado universitario, hijo de esta gran casa abierta al saber y forjadora de la juventud estudiosa, el Doctor en educación, Christian Torres Ortiz Zermeño, quien asume la Rectoría el próximo primero de febrero. El rector Hernández Nava entrega una institución vital para el desarrollo regional y nacional y que abre un nuevo capítulo de su historia para seguir roturando los caminos del futuro y al servicio de las mejores causas de Colima y de México.  A destacar.  Los ataques de López Obrador a la DEA y a los Estados Unidos, acusándolos de fabricar pruebas contra el general Cienfuegos, es un error de para el futuro de la relación bilateral con la potencia del norte y afectará la continuidad del proyecto de  AMLO.  En la batalla por la gubernatura, el episodio de la agresión a la comitiva de Mario Delgado e Indira Vizcaíno afecta su camino a la gubernatura y exhibe el nivel de la política en Morena, alejados de la civilidad y la categoría y dan un espectáculo penoso de una pelea entre perros y gatos, que bien pueden alejar a los votantes. Es un error pensar que ya es la gobernadora, por ser la candidata del presidente. Faltan largos 5 meses de una batalla durísima por el poder y faltan propuestas y falta proyecto de poder. Algunos de sus colaboradores y candidatos tienen un perfil repelente que han abierto frentes con la prensa y con importantes sectores sociales y factores de poder y eso no puede ser el mejor camino para ganar los comicios. Sin embargo, habrá que decir que, por la inercia presidencial, el manejo electorero de las vacunas y el gasto público de los programas clientelares a los ninis y a los adultos mayores son una importante base electoral que permiten visualizar a Indira como una de las finalistas de la batalla cuyo desenlace veremos a la hora del crespúsculo del domingo 6 de junio. El reto mayor a dilucidar es quien será el retador real, el otro finalista.  Proyecto. Quien tiene los tamaños, la visión, el proyecto y la capacidad política es Virgilio, pero le falta partido, le fala marca y equipo. Quien tiene la estructura y los mejores operadores políticos es Mely Romero y ya veremos cuál será el chance real de Claudia Yáñez, con un capital político propio construido en tiempo record, pero que le falta partido, le falta marca, pues ese partido es desconocido para la sociedad. Acaso su logro mayor, no sea ganar los comicios, sino hacer perder a Indira y con ello reeditar la añeja confrontación de la izquierda en Colima y la pugna entre los clanes Vizcaíno y los Yáñez Centeno, que acariciaron la gubernatura en el amanecer de los años cincuenta del siglo pasado con el “camarazo” que defenestró al gobernador Jesús González Lugo y más tarde, cuando su cuñado Porfirio Muñoz Ledo estuvo a punto de ser candidato presidencial en 1976 para suceder a Luis Echeverría. Esta familia ha olfateado el poder de cerca y la aspiración de Claudia es legítima. Veremos sus alcances. Felipe. Tras su ruptura sonada con Locho Morán – con lo que desinfla este proyecto- Felipe Cruz es un importante aliado del proyecto a la gubernatura de Virgilio Mendoza, no será candidato por el partido verde. Felipe, prefiere concluir su periodo como alcalde para cerrar fuerte y operar para intentar el triunfo de Karina Heredia para la alcaldía. El rival a vencer es Memo Toscano quien se está ganando al pueblo y eso le abre las puertas de la alcaldía a Morena.

 

 

 

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