COLUMNA: Escaparate Político

Amador Contreras Torres

Segunda de dos partes

CAMPAÑA. En el parque “Jesús González Lugo” de Tecomán y en el jardín principal de Santiago, en Manzanillo, arrancó su campaña electoral rumbo a la diputación federal por el Distrito II, Óscar Ávalos, quien expresó un fuerte discurso ante la presencia de todos los candidatos de la alianza “Va por Colima”, porque dijo hay que salvar a México del abismo, de ahí la urgencia de legislar y gestionar recursos para el desarrollo del estado; un discurso con propuestas, con proyecto, con programa al servicio de desarrollo de Colima, en alianza con la candidata a la gubernatura Mely, con quien tiene buena química, hacen equipo y proyecto para salvar a Colima de la promesa de más de lo mismo de lo que pasa en el país, con una situación que lo ha llevado al desplome en todos los rubros de la agenda nacional, con el cierre de empresas y millones de desempleados, con cero apoyo a las empresas en plena pandemia “que cayó como anillo al dedo”, en la estrategia contra el pueblo de México. El discurso de Óscar está llegando a los votantes y lo avala su trayectoria como educador, productor agrícola, promotor de vivienda y exalcalde, generando miles de empleos al servicio de la región. Creo que con voluntad política se puede trabajar fuerte para consolidar a Manzanillo como ventana a la cuenca del Pacífico y de los intercambios de México con el exterior; volver a hacer de Tecomán un vergel productivo y la “chequera verde” del estado, con un proyecto que se llame “hambre cero” para rescatar a los niños y jóvenes que hoy padecen hambre y pobreza extrema por el desplome financiero del país; la caída del PIB a niveles de -9%, el peor en 100 años, por malas decisiones federales que han cancelado presupuesto y programas para el campo y el desarrollo social. Óscar Ávalos tiene proyecto y propuestas para detonar el turismo, el agro, la educación, el empleo y un colchón de beneficios sociales para los sectores más vulnerables de la población. Tiene todo el apoyo de Mely Romero y de los partidos que integran la coalición. En suma, avanza con fuerza y con mucha conexión con el pueblo. Avanza con paso de vencedor. MORENA. Si fuera por dinero, Morena ya habría ganado la gubernatura y todos los cargos. Pero cuando no hay oferta ni proyecto que no sea el rencor, cuando anima la soberbia y el deseo de revancha los resultados no pueden ser buenos. Por fortuna, los espectaculares y las calcomanías no votan. Va a ganar el más inteligente y el que tenga mejor estrategia, el que sepa convencer y que tenga mejor proyecto y no más de lo mismo; el abismo y la desesperanza por las promesas incumplidas. Prometieron no robar, no mentir y no traicionar al pueblo. El chiste se cuenta solo. JORGE LUIS. Me cuentan que hay pánico en el cuarto de guerra de Griselda Martínez e Indira Vizcaíno. Arrancó fuerte Jorge Luis, con mucha alegría y empatía con el pueblo con canciones alegres y pegajosas como la de: “¡ya llegó, ya está aquí el que va a sacar a Gris”, y un mitin que reunió a 10 mil personas y una caravana que movió a los porteños en torno a una idea de grandeza para Manzanillo, que destierre a los malos gobiernos y a los que le han fallado. Jorge Luis arranca fuerte y hace un llamado al voto 4X4; o sea, 4 boletas electorales, cuatro votos de cada ciudadano para que voten por la alianza “Va por Colima”. Y culmina con un estribillo: “¡No somos uno, ni somos 10, no somos uno ni somos 100, Gris, cuéntanos bien!”. Un fuerte arranque y que hace sinergia con el candidato a diputado federal Óscar Ávalos y con Mely Romero, abanderada a la gubernatura, así como los candidatos a diputados locales. Morena tiene el apoyo del presidente, tiene mucho dinero y despilfarro de recursos, pero en un pueblo pobre por malas decisiones federales, eso más bien es gasolina al fuego en una pradera seca. Quienes no sepan leer adecuadamente la coyuntura política se pueden llevar una buena sorpresa, dijera Nietzsche a la hora decisiva, “a la hora del crepúsculo de los dioses”; es decir, en el atardecer del 6 de junio de a partir de las 6 de la tarde, cuando se cierren las casillas electorales y las mesas de votación. El pueblo va a decidir en las urnas si está contento con el cambio sin rumbo, si está contento con el abandono al campo y el “ahorro” mal entendido en salud y en vacunas en medio de la pandemia más devastadora de la historia. El pueblo es el supremo juez para decidir el destino de la patria a la que le cantó López Velarde.

 

 

 

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