Opinión

COLUMNA: Escaparate Político  

Por Amador Contreras Torres

(Primera de dos partes)

ESTADO MEXICANO. “La gratuidad en la educación superior es obligación del Estado mexicano, no de las universidades”, afirmó el exrector y exgobernador Fernando Moreno Peña en el Paraninfo lleno a su máxima capacidad, de estudiantes, docentes y funcionarios, que se congregaron para escuchar su conferencia magistral “Autonomía y Gratuidad”, precisando que la Autonomía es una garantía, un derecho constitucional que no se puede impugnar, como tampoco podría ocurrir con la libertad de expresión y de imprenta. Respecto de la gratuidad en todos sus niveles, puntualizó que es obligación del Gobierno federal no de las instituciones educativas. Y le asiste la razón a Moreno Peña, para eso pagamos impuestos los trabajadores y los empresarios; para que haya servicios de desarrollo urbano, de desarrollo social; para que haya salud y educación para todos, pues es irresponsable incurrir en subejercicios presupuestales en temas torales del desarrollo nacional como la salud y la educación y considerarlos “ahorros”. Lo cual, en todo caso, es un ahorro mal entendido y no es una buena gestión de la administración pública federal y tarde que temprano las inconformidades sociales van a estallar obligando a rectificaciones de fondo, pues el pacto federal debe cumplirse destinando los recursos sectoriales –es decir, por cada uno de los sectores, industria, comercio, energía, salud, educación, comunicaciones y transportes- que requiere el desarrollo nacional; así como entregar en tiempo y forma las participaciones federales a estados y municipios, lo cual no está ocurriendo con el sofisma de que el único que puede gastar el dinero público es el presidente, porque todos los demás son corruptos, lo cual es una falsedad insostenible, pues la opacidad de adjudicar obras sin licitación –como lo hace el presidente– es falta de transparencia y se presta a la corrupción así fuera dirigido el gobierno por la madre Teresa de Calcuta. Por eso, porque los hombres son falibles y tienen pasiones humanas, hay una contabilidad gubernamental y una Auditoría Superior de la Federación que debe verificar con criterios de honestidad y transparencia. Se requiere casa de cristal y no opacidad; se requiere honestidad y escrutinio puntual de los recursos y no una visión centralista y personalista del gasto público, que es contrario al federalismo que diseñaron los padres fundadores de la patria, con un sistema político de pesos y contrapesos, para que, como decía Montesquieu: “El poder controle y acote al poder” y no transitemos hacia el autoritarismo. ARTICULO TERCERO. Moreno Peña expresó que la Autonomía está consagrada en el artículo tercero constitucional; el Estado otorga la Autonomía para que las universidades puedan cumplir sus funciones sustantivas de educar, investigar la ciencia, difundir la cultura; respetando la libertad de cátedra, de investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinar sus planes y programas y fijar los términos de promoción y permanencia de su personal académico y administrar su patrimonio. OCHO DÉCADAS. En su mensaje, el Rector de la Universidad de Colima, maestro José Eduardo Hernández Nava, dijo que el 2020 es significativo: “Cumplimos ocho décadas de estudio, de lucha y de trabajo, y que mejor que iniciar este año con una reflexión acerca de la institución, en voz de uno de los personajes que participó, primero como líder estudiantil y luego como rector, en una etapa de expansión de la Universidad y de su posicionamiento en el concierto nacional de la educación superior”. FORTALEZA. La Autonomía es un mandato constitucional y un mandato irrenunciable. La Autonomía la vamos a defender con todos los recursos, porque somos una comunidad inteligente, pensante, que sabrá salir avante de estos desafíos en contra de la educación superior por parte de los reaccionarios y fósiles que quieren vulnerar la Autonomía y afectar con ello a la juventud estudiosa. El tema de la gratuidad es un tema del Presidente de la República y los universitarios estamos de acuerdo y lo apoyamos. Únicamente que se consideren los recursos presupuestales necesarios para que la educación sea gratuita en todos sus niveles y que ningún aspirante con los méritos académicos suficientes se quede sin estudiar. Gratuidad, sí, pero también financiamiento para hacerlo posible. Hay carreras que tienen alta demanda, por ejemplo, Medicina, se aceptan más de 100 aspirantes pero la demanda es mayor. Se requiere apoyar en serio la educación superior, sin mezquindades a efecto de garantizar la cobertura y la gratuidad en todos los niveles. Bienvenidas las nuevas universidades anunciadas en el papel –no hay ninguna nueva universidad pública en el último año- de las 100 prometidas, pero sería mejor consolidar y apoyar las ya existentes, que saben cómo hacerlo, tienen la experiencia, el oficio acreditado en los hechos y sin demagogia. La Universidad tiene la autoridad moral de la nobleza de sus fines y su elevada misión, está muy por encima de agitadores y fósiles que ni siquiera son universitarios.

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