COLUMNA: La Mirilla

Un barco a la deriva

Por Carlos Rodrigo López González

A estas alturas los mexicanos tenemos una noción de cómo van las cosas desde que la 4T llegó al Gobierno federal, y no es válido decir que no, porque dejando de lado el tiempo transcurrido, las decisiones que se han tomado así como las reacciones que han provocado éstas, son sin duda elementos que nos indican el rumbo de este barco y los posibles desenlaces. A ver, desde que Morena sacó a la Mafia del Poder el 1 de julio con los resultados en las elecciones, el Tlatoani, perdón, López Obrador, empezó a girar instrucciones y adelantar las acciones que llevaría a cabo una vez tomara el trono, pero sinceramente cada movimiento ha derivado en tropiezo tras tropiezo.

Cuando me preguntan si hay algo que me agrade de López respondo que sí, y es que debo reconocer que aunque es un pésimo gobernante, hay algunos aspectos que domina muy bien y algunas características que incluso le envidio. Primeramente, su manera de manejar a las masas es magistral, pues hasta el momento ese speech tan desgastado de “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre” le ha funcionado a la perfección, tanto como para obtener adeptos a su ideología así como para disfrazar las pretensiones en “buenas intenciones”.

Él, -aunque también con ayuda de un equipo de estrategia comunicacional- ha sabido cómo moldear el pensar de los ciudadanos, conociendo su sentir y los problemas que permean sus vidas, para después ofrecer palabras que sirvan como placebo y alimenten la esperanza de quienes tienen la idea que el gobierno soluciona vidas.

Algo que también quisiera y que él practica es la indiferencia, pues claro está que a pesar de ser cuestionado fuertemente e incluso enfrentarse a increpaciones en las mañaneras, por Twitter o en la prensa, poco le importa y hace frente a la oposición sin mayor esfuerzo, sacando del baúl frases como “yo tengo otros datos”, “no le vamos a fallar al pueblo de México”, “los neoliberales” y la más reciente en el marco de la salida del exsecretario de la Secretaría de Crédito Público y Hacienda, Carlos Urzúa: “No se puede poner vino nuevo en botellas viejas”. Está claro, López Obrador es testarudo, necio, y eso se puede tolerar cuando estamos hablando de un familiar con edad avanzada, pero estas características personales en un presidente son bastante peligrosas.

¿Ejemplos? La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, la construcción de una refinería en Dos Bocas, Tabasco, y la del Tren Maya, estos dos últimos con pruebas de su nula factibilidad mediante estudios especializados. Pero, ¡al diablo!, todo eso es mentira y se tienen otros datos, ¿verdad? En el gobierno Lopezobradorista siempre hay manera de justificar lo que no tiene pies ni cabeza y desacreditar lo que es comprobable con datos duros, lo que esté en contra de los planes de la 4T.

Por otro lado, me parece perfecto que para estas fechas la imposición y el ultraje a las leyes, instituciones y al aparato gubernamental en general, ya no es tan sencillo “gracias a las benditas redes sociales”, como dice el ahora inquilino de Palacio Nacional. Creo firmemente que para el funcionamiento correcto de una sociedad, siempre, sin importar el partido que esté en el poder, debe existir la disidencia, pero disidencia inteligente, no de las que salen a las calles a causar desmanes. A ver, algo muy sencillo para hacer valer nuestra voz frente a las arbitrariedades de los gobiernos, -no sólo el de AMLO-, es impugnar. Así es, hacer valer las leyes, ya que eso es justamente algo que incomoda al referido, aunque en el discurso defienda lo contrario.

Y no, no se trata de desear que le vaya mal al Gobierno de México para poder regocijarnos de la incompetencia de López y de los funcionarios que abanderan la 4T, porque hacerlo sería ir en contra de nuestro país y de hasta nuestro propio bienestar, pero por ello, hay que ser puntuales en lo que no nos parezca correcto, externar nuestros puntos de vista sobre las decisiones que se toman, dejar la indiferencia respecto a lo que haga o deje de hacer el gobierno en sus distintos niveles, porque de esa manera estoy completamente seguro que el panorama será sombrío y, entonces sí, estaremos peor que antes.

No somos conservadores, ni fifís, no pertenecemos a la ultraderecha y tampoco somos neoliberales quienes no estamos de acuerdo con la autodenominada Cuarta Transformación, pero en una cabeza donde todo es blanco o negro, “estás conmigo o en mi contra” es muy difícil pedir cordura y criterio. Me provoca repulsión que los gobiernos estatales, desde los congresos, ayuntamientos y demás trincheras donde “funcionarios” de Morena están inmersos, se empleen parte de los esfuerzos en atacar, descalificando y provocando desaguisados con los demás políticos que no pertenecen a sus filas, incluso con los propios ciudadanos.

Eso es lo peor de estos pseudoservidores que no tienen ni una pizca de tolerancia para aceptar críticas, para escuchar observaciones, así como para entender el parecer de quienes los rodean, y en cuanto detectan una posición diferente a la suya, en la que se sienten fuera de su zona de confort donde los súbditos dicen que sí a todo, es cuando despotrican y de inmediato achacan las inconformidades a las prácticas del viejo régimen. Lo curioso es que lo satanizan tanto pero en realidad lo siguen representando, en especial en nuestra entidad, donde tenemos a un Guillermo Toscano servil al ejecutivo estatal y a Julio Anguiano, quien era presidente del PRI en Tecomán y ahora, por obra del señor, se viste de color vino.

Todavía hay tiempo para que México de verdad viva una transformación, pero una que no se pregone a través del papel y los micrófonos, sino una fehaciente y en la que todos podamos coincidir en que con este sexenio se ha llegado a buen puerto, pero si se continúa transitando por la ruta más alejada de la cordura, congruencia, tolerancia, diálogo, apertura y análisis, el barco en el que vamos todos terminará por naufragar.

Apuntes *Ayer se dio a conocer por un medio digital local que ha sido denunciado penalmente el edil armeritense, Salvador Bueno Arceo, esto, por agredir físicamente a su cónyuge como producto de una discusión previa. La esposa tuvo que ingresar a un hospital en Tecomán por las heridas provocadas. Sin conocer a la violentada, exijo total y expresa justicia para la reparación del daño, éste salvaje –ni nadie- tiene derecho a golpear a una mujer. Vaya alcalde que tiene ese municipio costero, una vergüenza para la sociedad.

*Los diputados locales dicen que en este periodo en el que el personal administrativo del legislativo se va de vacaciones, ellos seguirán trabajando arduamente en las calles, conociendo las inquietudes de sus representados, incluso se dedicarán en crear propuestas para reformas de leyes, así como para adelantar chamba rezagada. ¿Les creemos? Exacto.

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