Opinión

COLUMNA: Lobbying Empresarial

La felicidad laboral: el punto ciego en la vida y en las organizaciones

Por Omar Alejandro Pérez Cruz

Todos los líderes se apoyan en indicadores para medir la productividad, la cual usualmente se mide en términos económicos. Por ejemplo: ventas, costos, tiempos, participación de mercado. Si les preguntamos a ejecutivos y profesionales de la gestión, posiblemente mencionen aspectos de la competitividad económica como las ventas, los ingresos, el flujo de efectivo, gastos financieros, gastos fiscales, índices ROA, ROE, EBIT y EBITDA, entre otros indicadores de desempeño. Con las empresas trasnacionales o que participan en el comercio exterior seguramente refiera a índices como: crecimiento económico, productividad total de los factores, desempleo, índice de pobreza. Tal vez Elon Musk tomaría en cuenta el índice NASDAQ, las relaciones diplomáticas con China o Taiwán. Warren Buffey diría algo como precios de las acciones, índice Dow Jones, la sequía en Latinoamérica o en el sureste asiático, entre otros. No se sabe a ciencia cierta cuáles son los indicadores que los líderes empresariales toman en cuenta, pero algo es seguro: ninguno de ellos mencionaría la felicidad. Por consiguiente, ningún ejecutivo, líderes o directivos, conoce la importancia de la felicidad en las empresas ni tampoco su contraparte, la magnitud de la infelicidad que existe en las organizaciones actualmente.

En esta tesitura dedico esta columna al libro que publicó el despacho Gallup Gallup, Blind Spot: The Global Rise of Unhappiness and How Leaders Missed It. Libro dedicado a la felicidad como indicador de productividad.

De acuerdo con Gallup, actualmente el talento humano experimenta mayor enfado, desilusión, pesimismo, ansiedad, inquietud y estrés que nunca. Esto parece bastante lógico luego de la reciente pandemia que ocasionó grandes estragos en todas las esferas de la sociedad: individuales, sociales, económicos y empresariales. Sin embargo, no se puede culpar solo al Covid-19 del aumento de la infelicidad en estos tiempos; de hecho, la infelicidad a nivel mundial se había incrementado años antes de la epidemia. De esta forma se aumenta tambien el punto ciego en la comunidad empresarial y los líderes globales.

En las escuelas de negocios se enseña que lo que no se mide, no se administra. Así se aprenden diversos modelos para medir caso todo: la contribución de las empresas al crecimiento económico, el logro de objetivos del desarrollo sustentable e incluso la cantidad de emisiones de CO2 o el número de reserva naturales con que cuneta una región. Sin embargo, aun cuando, los líderes parecen gestionar casi cualquier actividad, no gestionan sistemáticamente qué están sintiendo su personal.

No obstante, la pregunta no es si la infelicidad ha estado creciendo globalmente durante la década anterior; sino ¿por qué ha estado aumentado? La respuesta es simple, porque casi todos los modelos de negocio pasaron por alto la felicidad de sus colaboradores y se enfocaron en indicadores como los ingresos y el PIB.

¿Pero por qué? ¿Por qué tantos colaboradores se sienten así?

El libro explica que las causas se relacionan con la desigualdad, un término que el que el mundo empresarial no está relacionado. Los empresarios relacionan la desigualdad en términos de ingresos, y por consiguiente la relación entre trabajar y o trabajar, es decir producir y no producir, lo que aumenta las brechas entre las empresas que compiten y las que no, y las personas que tienen y los que no tienen. Esto se llama desigualdad de bienestar.

A pesar de que la desigualdad de ingresos conlleva una desigualdad de bienestar, lo que influye en la infelicidad; a largo plazo la vida (individual y organizacional) va más allá del dinero. En este libro, Gallup señala que las personas que expresan estar ampliamente felices tienen varias características recurrentes: están felices con su profesión, tienen bajas preocupaciones financieras, participan en diversas agrupaciones sociales, cuidan su salud física y mantienen estrecha relación con personas las cuales constituyen su soporte emocional.

En contraparte la personas que sienten tristes, estresadas y enojada, y experimentan una gran insatisfacción en su vida y con su profesión. Tienen muy poco de las características arriba mencionadas. No trabajan en empresas ni en actividades de calidad, sus ingresos no son suficientes para alimentarse ni para mantenerse, se relacionan con comunidades fragmentadas y divididas, y no tienen comunidades de soporte emocional a quienes acudir para recibir ayuda.

Así la esencia de este nuevo libro de Gallup, Blind Spot, es evidenciar el sufrimiento como aspecto importante de la vida laboral y que se tiene que atender. No se puede generalizar la felicidad en el mundo ni en las empresas, pero este libro expone estos indicadores que los líderes deben atender para controlar el estrés y la insatisfacción y por consiguiente el ausentismo laboral.

*Para todo diálogo o contribución a esta columna pueden dirigirse al correo electrónico mailto:omar_perez@ucol.mx, investigador de la Facultad de Contabilidad y Administración Colima de la Universidad de Colima, México.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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