El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: …Nosotros

Por J. Ángel Ramírez López

Bachilleres, Necesidad de la Filosofía ante la Globalidad

  • Los clásicos y los destacados
  • Descartes: del todo a las partes

Cuando estudié Filosofía en mi Normal de Maestros del Instituto Fray Pedro de Gante, primera y única generación, “Jorge Castell Guerrero”, (77-81), estilo Normal Regional de Ciudad Guzmán, me gustó, por lo que, al remontarme a vivir en el cerro cuatro años como profesor en escuela unitaria (hoy multigrado), me sobró tiempo para saborear estos textos.

Luego, cuando estudié la licenciatura en Letras y Comunicación (1983) tuve muchos maestros eminentemente filósofos e impartidores de ella, y mucho más con mi Maestría en Sociología y Diplomado en Filosofía. Durante muchos años la impartí en bachillerato a seis grupos del sexto semestre, por lo que los libros los reflexioné por autor, ideas y página.

Pero soy de los que sostienen que la Filosofía no se enseña de librito, sino de reflexión, análisis, crítica y comparación frente a lo que acontece en el mundo, en el país y en la región. Y para ello sólo me apoyo en tres libros de cabecera: Taller de Filosofía, del doctor en Pedagogía, Gabriel de la Mora, un gran libro de reflexiones didácticas y morales.

Igualmente, Historia de las Doctrinas Filosóficas, del doctor en Filosofía, Raúl Gutiérrez Sáenz, el mismo de mis grandes maestros, porque narra casi exclusivamente la Filosofía clásica, que debe ser modelo para estudiar cualquier ciencia, arte o disciplina, y finalmente, Diálogos, de Platón, donde narra la vida de Sócrates, quien fue su maestro.

Y así como lo hacía el primer maestro clásico griego, Platón, en su escuela, La Academia, y Aristóteles en su escuela El Liceo, y en mi escuela el doctor Gabriel de la Mora de la Mora, así he trabajado con mis alumnos, es decir, yéndome a la raíz, a los vocablos de los términos, y enseñando del todo a las partes, (Modelo de René Descartes).

O sea, que primero entramos al universo (del griego universus: el que es vuelto en uno, cosmos (orden), o mundo (limpio), para analizar el macrocosmos (gran explosión, galaxias, estrellas, energía oscura, vía láctea), luego el microcosmos (soles estrellas, planetas, satélites, asteroides, cometas, la tierra, etc.), hasta la Pangea (pan: uno, ge-geo, tierra).

Para seguir con los mares, el inicio de la vida, la fauna y flora, la vida inteligente, la materia inerte, la línea del tiempo, los pensadores clásicos (presocráticos, sofistas y filósofos), hasta los grandes pensadores de la tierra, sus ideas, y obras, es decir, venimos de la nada, al cosmos, la vía láctea, el sistema solar, la tierra, la vida y el cerebro humano.

La Secuencia Didáctica trae un mar de pensadores, insinuando que importan los hombres, sus años y su época, no la reflexión filosófica; yo prefiero detenerme con los griegos, el Helenismo, el Cristianismo, Santo Tomás, San Agustín, René Descartes y su Discurso del Método, Francis Bacon, Leibniz y Kant, y hasta aquí en el semestre.

En los sistemas filosóficos están el Cristianismo, representado por Dios o Cristo, que dice que primero fue la idea (Dios), luego la materia (hombre); primero Dios pensó, y pensando creo al hombre, en tanto el Materialismo dice que primero la materia (hombre), luego la idea (Dios); primero el hombre pensó, y pensando, tuvo necesidad de Dios.

Para el Cistianismo, el hombre vive de fe. Si tienes comida dásela a los pobres, si tienes dinero, repártelo a los demás, porque el rico no cabrá en el cielo, pero el Materialismo dice que el hombre está aquí para trabajar, para tener páter (latín: padre, patrimonio, dinero); tanto tienes, tanto vales; el que no trabaje que no coma. El dinero es poder y mueve al mundo.

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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