COLUMNA: Nosotros

La muerte, significado para los clásicos griegos

Por J. Ángel Ramírez López

  • Sócrates, Platón, Aristóteles
  • Y entonces, ¿qué es vivir?

Los clásicos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles, han sido muy golpeados, criticados y vilipendiados, incluso, por enemigos de su época, por lo que, siendo su filosofía ya superada (2,420 años), sigue siendo materia de estudio en cualquier carrera profesional de Ciencias Sociales y Humanidades, entre otras, de ahí que su pensamiento no pasa de moda.

Cuando yo era estudiante normalista (1977) y al mismo tiempo instructor comunitario del Conafe, al tenerme que quedar en mi comunidad durante seis días a la semana, no tenía nada qué hacer, por lo que, los libros de texto que debí estudiar a la carrera en mi carrera normalista, prácticamente los gozaba y los reflexionaba en mi localidad (Picachos).

De esta manera casi me aprendí de memoria los libros que más me impactaron, entre ellos Filosofía, que me sirvieron elementalmente para terminar mi Normal de Primaria, mi Licenciatura en Letras y Comunicación y mi Maestría en Sociología, y con ello hacer mía la filosofía del pensador francés René Descartes, gran matemático, físico y filósofo.

Este hombre es creador del Método Cartesiano y de las Reglas del Método, que tanto he utilizado como profesor bachiller ante mis alumnos y con significativos resultados, que la SEP se basó en ellos para sus programas de estudio, como las reglas de la evidencia, del análisis, de la síntesis, de la enumeración y repetición, ante la complejidad del pensamiento.

Yo inicio mis diapositivas con una reflexión del padre del eclecticismo (postura abierta a todas las doctrinas, corrientes e ideologías, con el riesgo de no tener una propia), el latino Marco Tulio Cicerón: “Si hubiera leído menos y reflexionado más, sería un gran filósofo”, golpe a burócratas docentes, hacedores de alumnos para aprenderse de memoria los libros.

La materia de Filosofía es para analizar, criticar, comparar, dar posturas y opiniones no sólo de lo que dicen los libros y autores, sino frente a la realidad, a la pertinencia que nos envuelve todos los días, a la problemática que vive la sociedad, la comunidad, la familia y nosotros mismos, miembros de esa sociedad que busca la verdad, alejada de lo personal.

Sócrates, padre de la ética llevada a la práctica (moral), siempre predijo con el ejemplo, acudía a filosofar con sus interlocutores, pero no llevaba tema específico, sino con base en preguntas los hacía reflexionar y asumir una postura, es decir, los enseñaba a filosofar, y no concluía, sino que otro día seguiría el razonamiento, pero atacaba duro a los charlatanes.

Iniciaba con una frase del Oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”, luego, ironizaba con los sofistas, charlatanes, que creían saberlo todo: “Sólo sé que no sé nada”, frente a su arrogancia, y cerró con una tesis antes de ser ejecutado por sus enemigos, acusándolo de rebelde: “Más vale sufrir una injusticia, que cometerla”, para beber la cicuta y morir.

Para Sócrates vivir significa ser útil al prójimo, servir y dar ejemplos de rectitud, pues para él, morir era “El principio de la verdadera felicidad cuando se ha sido virtuoso”, por lo que, desde esta postura, alcanzó la felicidad plena, mientras que, para su discípulo, Platón, vivir significa la práctica del razonamiento, ya que lo físico, terrenal, es mundano.

Platón decía que morir es llegar al mundo de las ideas, a la perfección, en su tesis: “Mito de la Caverna”, que narra la vida de los comunes, su caverna física (tierra), en tanto que para Aristóteles vivir era razonar, practicar los valores y las virtudes (padre de las ciencias), y el morir ya no significaba nada, pues muere el cuerpo y también el alma (hilemorfismo).

 

 

 

 

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