COLUMNA: Nosotros

Por la personalidad, como nos ven, nos tratan

Por J. Ángel Ramírez López

  • La facha dice más que mil palabras
  • La ética, pero también la estética

Siempre critiqué a la gente que compra una vivienda subsidiada de Infonavit o Fovissste con cochera, pasto y arbolitos, y al rato quitan el pasto para poner alambrado y palizada, luego meter perros y gallinas; también critico a la gente que vive con las camas destendidas, el fregador lleno de trastos embadurnados y el cesto retacado de ropa sucia.

Cuando joven recuerdo que ese amigo atractivo se juntó con una muchacha mayor que él sin ser bonita, pero muy amorosa y sabía cómo llegarle a la sensibilidad. Se juntaron y ella le advirtió que no sabía hacer labores del hogar. El muchacho le dijo que nadie nace enseñado, pero cuando él llegaba a comer, no había nada, y los dos niños encuerados.

Ella le recordó la advertencia, y decía que si les ponía ropa a os niños al rato la iban a ensuciar (como decir que, como ya comió ayer, entonces no debe comer hoy). La comida era pan bimbo, papitas, galletas y fritangas, mientras ella, acostada, con mil novelas de amor, por lo que ahí se quebró una taza, como ocurre en el 85% de las parejas.

Es decir, casarse por las dos leyes o juntarse sin casamiento no garantizan nada. Ejemplo, ese otro amigo de los años 80, bailador y callejero, a los 18 años se juntó y casó con esa mujer de 28 años, fea. Como éramos vecinos, la inquirí sobre el caso, y me dijo que reconocía la edad de él, lo amoroso y callejero, y que ella no era de su tipo ni atractiva.

Pero a cambio, cuando él llegaba ya de madrugada de sus bailes y parrandas, ella lo esperaba con la comida calientita, ropa limpia y planchada y con besos y abrazos, sin reclamarle nada. Poco a poco lo fue acercando a su casa hasta que se le acabó lo callejero y parrandero, y ya no gastaba la raya en la calle. Lo arraigó en su casa sin exigirle nada.

En todos estos casos no importa la personalidad, el estilo, el carácter, la forma de ser, sino el monigote, la facultad sensitiva, que domina al 85% de los humanos, que viene siendo la tercera función de los seres vivos, esto es, la reproducción. Así como en una computadora manejamos un 20% de sus cualidades, así ocurre con el ser humano.

Sólo cuando hacemos uso de la facultad racional y del valor moral es cuando asumimos la postura de humanos, porque antes somos hombres, es decir, seres que vivimos a imagen y semejanza de plantas y animales: brincar., comer, dormir, descansar, hacer el amor, pero cuando se busca ser creativo, racional, generoso y honesto somos seres humanos.

De esa forma, dentro de la Ética, la Filosofía compara los actos del hombre con los humanos; aproximadamente un 85% practicamos los actos del hombre, y un 15%, los actos humanos. Si practicamos los segundos podríamos iniciar el proceso hacia la personalidad, del griego: per sonare, que quería decir: “Hablar detrás de la máscara”.

La personalidad se vivía en el teatro griego, a través de la comedia o la tragedia para imitar a los personajes de la época. Como en la tierra nadie es original, porque comer, vestir, agradecer o caminar fue aprendido, o sea, somos una copia de nuestros modelos o de la cultura de los demás, sí podemos ser nosotros mismos agregando nuestra forma de ser.

Esto es tener estilo, forma de ser, mediante el refinamiento, porque mucho depende la forma en que nos vean y nos definan los demás. Debemos pulir socialmente esa forma, porque si no le damos valor agregado a nuestra vida e indumentaria, pensando egoístamente que así nos gusta vivir y ser, nos aislamos, y en esta vida “como nos ven, nos tratan”.

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