COLUMNA: …Nosotros

Educación Media, Sensibilizar a Nuestros Alumnos

Por J. Ángel Ramírez López

  • Investigación en el lugar de los hechos
  • Ganarse la confianza con trabajo

Aprovechando mi experiencia en la investigación periodística y poniendo en marcha los instrumentos de investigación de mi Maestría en Sociología, cada semestre y dependiendo si los alumnos son de tercero, cuarto, quinto o sexto semestre, pongo en marcha un proyecto de vinculación y sensibilización en la vida práctica donde la sociedad los necesita.

En mi época los padres primero nos enseñaban deberes para tener derechos; así conocí el valor de la utilidad. Hoy los hijos exigen derechos sin cumplir con sus deberes, y aunque no me importe, me preocupa que se estén perdiendo los deberes para con la familia, con la sociedad y con la patria. Hoy el amor de padre es ciego que hace hijos inútiles para la vida.

Para Sócrates, la utilidad era servir al prójimo; decía que la muerte es el principio de la verdadera felicidad cuando se había sido útil. Es obvio que no todos comulgan con este propósito, pero se trata de un programa noble, humanista, de sensibilidad, valores tan perdidos hoy en día por la moda de la computadora, el celular, el sexo y el mercantilismo.

En mi Normal de Maestros me enseñaron a no conformarme con un programa escolar donde diga lo que por responsabilidad debo hacer; no soy profesor dócil, creyendo que todo lo que me ordenen es perfecto, sino perfectible, digno de mejorar, perfeccionar y corregir; no me importan los oficialistas, hechos para apegarse al librito y hacer lo que les ordenan.

Por ejemplo, una de mis materias es Literatura, en que inicio el semestre presentando 70 temas a investigar, para que equipos de 5 a 6 alumnos coincidan en interés para trabajar. Esto es, servir durante 3 días, en horarios fuera de clase, haciendo quehacer a favor de los demás, barriendo, trapeando, clasificando, lavando, etcétera, mediante servicio comunitario.

Los alumnos acuden a albergues, guarderías, asilos, orfanatorios, centros de arte y cultura, alcohólicos y neuróticos anónimos, templos católicos y protestantes, llevando víveres y despensas, y de esta forma se sensibilicen de la vida de esta gente, para que, como dijo Sócrates, sean útiles a quienes pagan impuestos para que seamos profesionistas.

Con oficio de presentación y plan de trabajo entregado por este docente acuden en equipo a servir, a formarse en esa responsabilidad para que cuando sean titulados brinden mano de obra calificada y ayuden a los demás, y no sólo pensar en enriquecerse o lograr su propio beneficio. Saben que no sólo de pan vive el hombre, sino de satisfacción espiritual.

Los alumnos deben saber que el título profesional no es para obtener ganancias, pensando egoístamente en ellos, porque no es enteramente suyo, sino de esta sociedad que apoyó nuestra realización; también de sus padres y al final de ellos mismos, por lo que tienen un compromiso con los que aportaron recursos para nuestra formación profesional.

Con apoyo del profesor elaboran una evidencia con impacto artístico y visual en la portada, un trabajo en equipo, redacción cuidada, con título y subtítulos, con sangría, párrafos de 4 a 5 renglones, con historia, descripción del lugar, 3 entrevistas (internos, sirvientes y autoridades), así como sus experiencias, luego cada uno expone frente al grupo.

En una clase “modelo” presentan 6 láminas bien redactadas, en que va el croquis y simbología, vivencias, fuentes consultadas, entrevistas y 6 fotografías. Exponen durante 20 minutos por el total del equipo y leen el producto. Por último, el auditorio critica el trabajo y el profesor da el dictamen final. Una batalla de perfección, arte y responsabilidad.

 

 

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