COLUMNA: …Nosotros

Familias desintegradas, hijos con necesidad de papás

Por J. Ángel Ramírez López

  • Mis alumnos visitando albergues
  • Somos copia de la selva

Si vemos cualquier día un programa de la selva, nos daremos cuenta de que casi todos los animales pequeños viven con sus mamás; pocos casos hay en que se muestra a la familia completa, e, incluso, a unos meses o años los animales se apartan de la familia para hacer su propia vida, mientras que los humanos duramos más de 18 años todavía en casa.

Y mucho más nos arraigamos en casa en esta época, pues antes los hijos hacían su patrimonio, en tanto hoy metemos a vivir en casa de padres a la mujer o ellos aportan parte de su patrimonio para que nosotros nos formemos, es decir, ya no somos capaces de hacer nuestro patrimonio, si no es que ellos nos mantienen, desde casa, mobiliario y comida.

Pocos jóvenes son como de nuestra época, o sea, que estudian y todavía trabajan; por el contrario, hoy se hacen como que estudian, pero no hacen quehacer en el hogar, salvo raras excepciones. El problema principal ha sido la desintegración familiar, pues prácticamente actuamos por instinto, como los animales de la selva, no con raciocinio ni voluntad.

Tres son las facultades humanas: sensitivas, intelectivas y volitivas. La primera se refiere a las emociones, a las pasiones, como gozar, divertirnos, pasear, abrazar, besar, hacer el sexo, que son propias de los animales, pero que en los hombres se da en más del 85 por ciento; las intelectivas se refieren a la inteligencia, la razón, la conciencia (un 10 %).

Por esta facultad se acude a la escuela, se cumple con deberes y responsabilidades, se titula y se vuelve profesionista, en tanto las facultades volitivas son la voluntad, la decisión que tomamos para hacer o no algo con plena conciencia y responsabilidad, sin manipuleos ni pasiones. Y como nos ganan las facultades sensitivas, se tiene hijos por puro placer.

El problema es que no se trata de tener hijos por sexo o por capacidad biológica, sino que debemos ser capaces de sacarlos adelante, esto es, mediante tres funciones, como son alimentarlos, vestirlos y educarlos, pero como no hay planeación o conciencia para tenerlos, corren el riesgo de ser mañana drogadictos, pepenadores, rateros o sicarios.

Otro problema es que los padres de desintegran y los hijos quedan bajo el cuidado de la madre, que es más tierna, bondadosa, buena, con la excepción de la regla en que el padre es más responsable que la madre. Los chicos quedan “volando”, porque necesitan al padre que los dirija y ordene, sólo que la mujer se juntó con alguien que no era recto ni ordenado.

Envié a un equipo de alumnos a un albergue a desarrollar una investigación de campo, y se dieron cuenta que esos chicos tienen necesidad del calor de mamá y papá, que hasta les preguntaron a mis alumnos si ellos eran sus papás. Tener a los padres y armonía familiar es más caro que tener lingotes de oro como bien material; ahí lo constataron mis bachilleres.

He tenido como regla 8 grupos, de 40 alumnos por grupo, es decir, más de 300 alumnos. Pues de cada grupo, 35 están descuidado por sus padres, 10 son de familias desintegradas y sólo 5 tienen atención y disciplina familiar, que son a los que les va bien en la escuela; a los que no les va bien, ahí tenemos a los padres, arremetiendo duro contra profesores.

Con ello digo que además de la desintegración que viven algunos alumnos y que les afecta en su escolaridad y desarrollo, hay también muchos padres que se desentienden con la educación elemental del hogar, y por ello los valores morales y sociales son muy endebles entre el estudiante moderno, lo que también nos afecta y lastima a los profesores.

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