COLUMNA: …Nosotros

La cultura de las fiestas ante la pandemia del Covid-19

Por J. Ángel Ramírez López

  • Aristóteles: experiencia e inteligencia
  • Contagios y muertes, más de incrédulos e indecisos

A como se ve, es un hecho que hay personas que prefieren aventurarse para hacer reuniones y fiestas, sin importar si mañana o pasado se contagian y hasta mueren por la pandemia del SARS-CoV-2 porque en nosotros ha predominado la cultura de la relación social, de fiestas y convivios, no la disciplina, el orden y el protocolo de salud.

Estamos ante una catástrofe mundial que nosotros jamás habíamos experimentado, y por eso ocurren las torpezas, el valemadrismo y el desparpajo que hacemos, en lugar de la cultura de la prevención, la protección y la preservación de nuestra salud, de nuestra familia y nuestros semejantes, y mucho peor que por irresponsabilidad enfermemos a los niños.

En Colima hay algunos niños enfermos o fallecidos por Covid-19, sin ser culpa de ellos, porque todo niño es santo; nosotros somos los demonios, los pervertidores de las nuevas generaciones, como ha ocurrido que por nuestra distracción niños se han ahogado en la alberca o vaciado la olla de pozole. Son las víctimas de nuestra la irresponsabilidad.

En Colima se aprobó un decreto para que se llame la atención o se sancione a quienes no utilizan el cubrebocas, pero ha sido mero acto protocolario porque muchos no lo respetan ni lo hacen respetar; no hay registro de casos por sanciones a personas que no usan cubrebocas y ponen en riesgo su salud, su vida, la de su familia y la de los demás.

Aquí cabe aquel caso de la gente de extrema obesidad que acude a clínicas en EUA para que le ayuden a adelgazar, pero ellos no ponen nada de su parte, sino que siguen en plena glotonería. Quieren que la medicina cure lo que ellos no son capaces de controlar; igual desean que la medicina anti Covid-19 y gobierno nos ofrezcan plena inmunidad.

Poco ponemos de nosotros, empezando por los cuidados, aseo personal, tapabocas, lavado de manos con jabón, cuidar la sana distancia y evitar tocarnos ojos, nariz y boca. Incluso, a estas alturas de 150 mil muertes y más de un millón y medio de contagiados hay gente que sale a la calle sin cubrebocas, como muy ajena a la pandemia que vivimos.

Decía el sabio griego Aristóteles que “Todo lo que está en la inteligencia ha pasado por los sentidos”, de ahí que se le atribuya como padre de la Psicología (Freud es el padre de la psicología moderna o psicoanálisis), que a la mexicana es “Golpes, quitan tonteras”, y esos golpes es el contagio, con posibilidad de perder la vida sólo por nuestra indolencia.

La incredulidad a la pandemia, la indecisión y la mala cultura del cuidado personal y de los demás es lo que nos tiene postrados, con un México que está en los primeros lugares de letalidad en el mundo (8.8 de cada 100 contagiados), por lo que sólo contagiados y en riesgo de morir por pandemia nos damos cuenta del error, si es que vivimos.

No tenemos necesidad de sufrir en carne propia el contagio para creer en lo que está pasando en el mundo, y todavía veremos gente renuente y luchando para no ser inyectada contra el Covid-19, al llegar hasta el amparo, si es posible, aduciendo que el mal es un asunto de manipulación extranjerizante o de intereses económicos, entre otras cosas.

Por todo ello, no culpemos al gobierno por su fallida estrategia contra la pandemia y por su vacunación masiva a cambio de votos a favor de Morena, si en este mundo todos somos corresponsables, y en ese todos nos incluimos, que preferimos fiestas, convivios y pachangas, con la equivocada idea de que, “A nosotros no nos pasará nada”, y miren…

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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