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Burocracia, de aparato de servicio, a la obstrucción

Por J. Ángel Ramírez López

  • Las tres características
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En mi Maestría de Sociología, nos dijo el doctor José Alfonso Rivas Mira: “No busques la verdad con tus ojos o con tu mente, sino con los ojos de la teoría”, alocución que no olvidé para hacer mis reflexiones. Por principio, si yo fuera del PRI echaría pestes en contra el PAN y Morena; si fuera del PAN, lo haría contra el PRI y Morena.

Y si fuera de Morena, echaría pestes contra el PRI, PAN y contra el resto de los partidos políticos y alianzas, y encumbraría a Morena como la mejor organización, a la 4T como la filosofía trascendental y a Andrés Manuel López Obrador como el profeta, el Mesías de nuestro tiempo; por eso se entiende que cada quién lleve agua a su molino.

También, que cada quién vea el mundo según el cristal con que lo mire. Pero no podemos validar el juicio de quien opina sintiéndose poseedor de la verdad, sino, como dijo el doctor Rivas Mira, se requiere de un soporte, un sustento, para buscar y encontrar la verdad, que hasta San Agustín dijo que la verdad no es humana, sino que está en Dios.

Sólo que, para la ciencia, Dios se esfuma, y entonces se perdería la verdad de la que habla San Agustín, ya que aclara que ésta se encuentra mediante un acto de fe. Por eso algunos dudamos cuando alguien con bandera partidista reflexiona acerca del gobierno de López Obrador, que hasta el propio AMLO lanza campanas al vuelo de su cuestionada obra.

Y aprovechando estas reflexiones, el investigador en Sociología, Héctor Amezcua Cardiel, en su libro Introducción a las Ciencias Sociales (p-140), habla sobre burocracia, también según el cristal, y dice que el primer concepto que se nos viene a la memoria es la de un servidor público. Así, el Estado es el órgano jurídico, y el gobierno, la burocracia.

Cuando el pedagogo, doctor Gabriel de la Mora, disertaba sobre el Estado, en su materia “Historia de la Cultura Universal”, en la antigua Escuela de Letras y Comunicación (1984), sostenía que se tergiversó el concepto de burocracia, y quienes la integran han sido los culpables, pues han olvidado la vocación, el espíritu de servir y el deseo de destacar.

Hablaba de su libro El Burócrata, al señalar que las nuevas características que tenemos sobre burocracia es que es puntual para checar relojes, puntual para cobrar quincenas y puntual para obstruir el servicio al pueblo. Cuando se refería a las clínicas del sector salud, decía que, en lugar de haber 500 butacas de espera, debía haber 500 médicos.

Se preguntaba ¿Cuándo han visto a una secretaria, enfermera o médico salir de su módulo y solicitar al paciente le diga su problema, para pasarlo inmediatamente a su despacho?, que rompería el concepto de burocracia y crearía un estilo diferente de servidor, pero en lugar de eso, el burócrata muestra su cara de vinagre para intimidar gente.

Gabriel de la Mora agregaba que no es posible ni justo tener a un contribuyente formado en el sol, a pie y por mucho tiempo cuando va a solicitar un servicio, hacer un trámite o a pagar su contribución, y menos regresarlo a su casa a conseguir un documento faltante o una o más copias, lo que ocurre hasta en el gobierno de la 4T y López Obrador.

Aduce que todos somos culpables de trámites engorrosos, y, no obstante, hay burócratas que regañan o gritan, cuando hay gente que acude aún sin comer y ni tiempo tiene para trámites. Y a los que estábamos por titularnos, nos dijo que nadie se titula para hacerse rico haciendo a un lado a los pobres; el título es para servir, no para cobrar.

 

 

 

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