COLUMNA: …Nosotros 

Educación, Más Allá de los Programas Escolares

Por J. Ángel Ramírez López

  • Sigue el centralismo educativo
  • Docentes de librito y apegados a lo oficial

Hay algunos temas que me han impactado en el ámbito educativo. El primero, que cuando me remonté como instructor comunitario del CONAFE (1977), a vivir 5 días hábiles a la semana, durante 4 años en el último rincón de Colima, se me hizo dar clases apegado al Método Global de Análisis Estructural de la SEP, con terribles incongruencias.

La Unidad I del Programa, debía enseñar a los alumnos el tema de las comidas: “Quiero pollo, quiero carne, quiero leche, quero pescado”, que los chicos debían memorizar, pero las familias y los niños eran tan pobres, que los menores ni siquiera habían probado alimento, por lo que el tema era un tormento que nunca analizó la SEP.

El segundo tema de impacto fue que en mi Normal Regional de 4 años, estábamos los instructores del CONAFE, una mayoría de maestros de práctica, pero sin título y nuestros profesores, todos ellos muy analistas, críticos y racionales en contra del sistema educativo nacional y del sistema político mexicano, por lo que, nosotros, como el chinito

Otro tema fue que, en reunión de profesores de Literatura, siendo yo el presidente de Academia, que me suelto criticando al Gobierno y a la SEP, y la secretaria de Academia que me dice: “Maestro, no critique al Gobierno ni a la SEP, que son quienes nos pagan”. Entendí que no era normalista, sino oficialista y que hace alumnos conformistas.

Y finalmente, al impartir mi materia de Literatura a bachilleres, un día le entregué al director del Plantel una lista de 9 libros clásicos que mis alumnos leían con interés, por la motivación que trato de inculcarles -Literatura no es muy querida por alumnos, sino el celular-, y dice: “Maestro, concrétese a la Secuencia Didáctica de la SEP”.

Supe que el directivo era egresado de Pedagogía, pero sumiso a lo que la autoridad ordene, considerando que lo que diga la parte oficial es perfecto, y con ello, debe trabajarse la educación de librito, sin salirse del tema, bajo consigna de que le levanten acta dirigida a la SEP o al superior. Les tengo fobia a los programas oficiales y directivos sin criterio.

No, los programas no son perfectos, sino perfectibles, pero, además, flexibles, ya que el docente, con iniciativa, criterio y profesionalismo, puede ampliar una unidad y reducir o cancelar otra que no se apegue a las necesidades del medio o región, o incluso, al grupo escolar, pues la práctica nos dice que Grupo A es distinto a Grupo B, etcétera.

Basta de programas oficiales y centralistas, obsoletos, de países desarrollados, alejados de las necesidades de las distintas regiones de México. La Unidad I de lo que dije en el párrafo uno lo confirma. El riesgo es de docentes sin carrera pedagógica, listos para recibir órdenes, entretener alumnos y cobrar, y los directivos, fieles a conservar su puesto.

Un ejemplo, cuando imparto Taller de Expresión Oral y Escrita o Taller de Lectura y Redacción, me voy primero a la caligrafía, acentuación, sintaxis, corrección de la lengua y puntuación, aunque no lo diga la Secuencia Didáctica, sino que lo digo yo, con la experiencia de redactor. El docente conformista dice: “Eso ya lo deben saber los alumnos”.

Pero los alumnos no lo saben, por lo que yo lo inculco. La Especialidad, Maestría o Doctorado valen para el hacedor de Programas Escolares; yo soy más pragmático, luego dogmático, para hacer alumnos integrales, prácticos para la vida y profesión. Estoy para servir y hacer alumnos útiles; a la autoridad, con todo respeto, la ubico en segundo término.

 

 

 

 

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

 

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas
Sin Comentarios

Deje su Comentarios