COLUMNA: …Nosotros

El Hombre no Posee la Verdad, sino la Opinión

Por J. Ángel Ramírez López

  • Protágoras, Descartes, Gabriel de la M.
  • Si no somos objetivos, sí menos subjetivos

Desde los inicios de la humanidad la educación ha comenzado en la casa. Son los padres quienes educaban de la mejor manera a sus hijos, es decir, los más viejos y expertos enseñaban a vivir y a defenderse a las nuevas generaciones. En Grecia, por ejemplo, si el hijo era rebelde, frío, insensible, como Alejandro Magno, se enviaba a estudiar a Esparta.

En cambio, si el chico era humanista, sensible, noble, se enviaba a Atenas. Así inició la educación tradicional, de que quien supiera más enseñaba al que no sabía o al que sabía menos, como mera transmisión de conocimientos, luego cambió por la memorización, como si el chico fuera computadora, para vaciarle datos sobre la vida y el aprendizaje.

Finalmente se cambió por la transformación del educando mediante la reflexión, la crítica, el análisis y la síntesis, modelo del filósofo René Descartes, quien se apoyaba en el pensamiento de San Agustín, sólo para señalar que el hombre meramente opinaba, y San Agustín decía que la verdad está en un Ser Superior, por lo tanto, no está en el humano.

René Descartes propuso la duda metódica, para dudar acerca de todo en busca de la verdad, y proponía las reglas de la evidencia, del análisis, la síntesis y la enumeración y repetición, y así se llegaba a la verdad. Desde este método se apartó de la presencia divina y propuso el razonamiento. La ciencia es la única que se acerca a la verdad.

Aquí en Colima el doctor Gabriel de la Mora fue más concreto en su explicación, toda vez que en su libro Taller de Filosofía, editado por el CBTIS 19, expuso que hay tres cuestiones, como son: la fe, la opinión y la verdad, y dijo que la fe es tradición, religión y conservadurismo. Por pura fe existe Dios. Luego está la opinión, que es muy personal.

La opinión es el relativismo del sofista griego Protágoras, quien sostiene que “El hombre es la medida de todas las cosas”, que a la mexicana es que cada quién habla de la feria según como le vaya en ella, o que cada quién lleva agua a su molino, al estilo partidos políticos y los propios políticos. Así, en la tierra somos 7 mil 700 millones de personas.

Esto es, que hay 7 mil 700 millones de opiniones porque “cada cabeza es un mundo”, pero nadie tiene la verdad. Para el Doctor Gabriel de la Mora la verdad es una sola y está a prueba de espacio y tiempo. Por verdad, libre de espacio y tiempo, es que “Todos nacimos, y todos nos vamos a morir”, y esto es todo el tiempo y en todo el mundo.

El filósofo José Bergamín decía: “Si yo fuera un objeto, sería objetivo, pero como soy un sujeto entonces soy subjetivo”, para afirmar que la verdad absoluta no existe. Por tanto, si no podemos ser objetivos, menos subjetivos, y aquí está el problema que acosa al presidente López Obrador. Aristóteles plantea por ello 4 proposiciones.

Decía que hay gente que no sabe que no sabe, pero como no sabe que no sabe, habla y opina mucho; también, que hay gente que no sabe que sabe, pero como no sabe que sabe, pasa desapercibida, del montón. Luego sostiene que habemos muchos que sabemos que no sabemos, y por eso acudimos a la escuela, a que nos instruyan el razonamiento.

Finalmente, dice que seguramente habrá gente que sepa que sí sabe, pero expone que hasta el momento no conoce ninguno, toda vez que, si alguien presume saber, entonces queda en el papel de sofista o charlatán, porque un inteligente no lo presume, sino que es humilde, sencillo, humanista, y no cretino, de esos que están junto a uno o en la política.

 

 

 

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