Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Sus presidentes

Por Adalberto Carvajal

Isabel Arvide comenzó a trabajar en la redacción de Excélsior en 1976, cuando ya la cooperativa había expulsado de la dirección a Julio Scherer.

Para entonces era muy conocida la relación de la periodista y escritora con el presidente Luis Echeverría. Incluso, el bloguero David Estrada habla de un romance.

Nacida en 1952, Arvide no es una periodista de la vieja guardia pero sí una veterana de esta generación que sigue ejerciendo el oficio en los medios tradicionales y, cada vez más, en el ecosistema digital.

Ella misma, tras haber pasado por los periódicos El Sol de México, Ovaciones y Milenio, la revistas Siempre!, Impacto y 7Cambio, o los canales de Televisa, abrió en años recientes un blog con su nombre que luego dio origen al Estado Mayor, sitio web especializado en información militar y seguridad nacional.

Autora de libros como Mis Generales (2012) y Mis Presidentes (2013), que denotan su cercanía con los altos mandos militares y con los propios mandatarios durante los sexenios de Echeverría y López Portillo, Arvide tuvo su primer desencuentro con el Poder Ejecutivo en tiempos de Miguel de la Madrid.

Zanahoria y garrote

En 1984, a los 33 años, Isabel Arvide anunció su retiro del periodismo en la columna “Sin Gafete” que publicaba en Ovaciones, tras haber sido víctima de lo que ahora llamamos violencia de género por parte del columnista de Excélsior, José Luis Mejías; una agresión que parecía responder a una consigna de Manuel Alonso, director de Comunicación Social de la Presidencia.

El pecado de Arvide fue relatar en un artículo un incidente en la vida de la familia De la Madrid: una de las hijas quería comprar su ajuar de novia en Houston y don Miguel se lo prohibió.

Primero, el propio Alonso trató de forzarla a revelar que la fuente de la filtración era un oficial del Estado Mayor Presidencial con el que Isabel tenía una relación sentimental. Ese militar fue trasladado de una plaza a otra, en clara represalia por comentar un hecho que, según Isabel, no hacía sino mostrar la congruencia del presidente con su promesa de renovación moral. Alonso, sin embargo, veía en la columna una violación al código no escrito del periodismo político de entonces: la familia presidencial es intocable.

La periodista rechazó un embute de cien mil pesos enviado en un cheque por el subsecretario de Prensa del CEN del PRI, pero luego el Estado aumentó el hostigamiento: forzaron al mandatario estatal que había nombrado a Arvide representante de su gobierno en la capital del país, a cesarla. Y al regresar de un viaje a Nueva York, Isabel y una amiga fueron revisadas groseramente en el aeropuerto por el jefe de la aduana y un agente de la policía judicial federal, bajo el supuesto de que alguien había dado el pitazo de que la periodista traería un cargamento de armas del extranjero.

La encueratriz

Sorpresivamente y en forma inexplicable, subraya Rafael Rodríguez Castañeda en una nota en Proceso, “Todo el poder oficial, lanzado contra una periodista”, fue seleccionada para el Premio Nacional de Periodismo 1984, pese a que ninguna institución la había propuesto tal y como lo exige el reglamento de los premios. “El 7 de junio, entre sonrisas”, escribe el hoy director saliente de la revista, el presidente De la Madrid le entregó el galardón.

Fue la primera mujer en obtener el premio por una artículo de opinión, cita su ficha en Wikipedia, en donde se consigna también el episodio de 1997 cuando por un artículo, “A mí también me da pena”, en el que escribió que la actriz y esposa del expresidente López Portillo era una “encueratriz venida a menos”, fue demandada por Sasha Montenegro. Arvide tuvo que pagar 5 millones de pesos por difamación y calumnias a la argentina y sus hijos. Por ello, vendió su casa y perdió gran parte de su patrimonio.

Pagan para que les peguen

Esta es pues Isabel Arvide, la reportera que durante la conferencia matutina del jueves 9 de enero de 2019 cuestionó al presidente Andrés Manuel López Obrador por el hecho de que su gobierno invierte en publicidad oficial en la revista Proceso y no en otros medios.

“Quien recibe la publicidad oficial es un semanario que se llama Proceso, que usted dijo que no se lee”, reprochó. Para agregar: “y cada semana vemos un gran número, a veces 11, a veces 13, a veces 16, pero vienen páginas y páginas de publicidad”.

Según la reseña que hace Karla López en La Razón, antes de hacer su pregunta Arvide dijo al mandatario que hay una nueva reducción en lo que se va a gastar este año en publicidad y que 80 millones de mexicanos utilizan internet y de esos, 70% se informan por ese medio.

Arvide aprovechó para reclamar que quienes, como ella, tienen un portal y acuden a las conferencias desde la madrugada, no reciben menciones oficiales:

“Quienes tenemos un portal, estamos en redes sociales, estamos aquí desde la madrugada, no recibimos un centavo de publicidad”, cuestionó la reportera, quien consideró que la revista “golpea” al presidente y aún así le otorgan publicidad.

Arvide preguntó a López Obrador si en 2020 habrá cambio, “¿en que lo que usted ha llamado benditas redes sociales tengan mayor importancia que un semanario, que además lo golpea?”

“Todo el tiempo está buscando de qué manera estar en contra y estar fustigando innecesariamente; porque si no, podríamos tener un nuevo paradigma de: ‘Solamente te pago si me pegas’”, dijo.

Además, reclamó que para aspirar a la publicidad del Gobierno federal piden hasta “certificado de virginidad”, cita La Razón.

De acuerdo a ese medio, el presidente respondió que Jesús Ramírez, vocero del Gobierno federal, informaría la semana siguiente cómo es la política de distribución de los recursos para publicidad, “cuáles son los criterios y que se transparente, si les parece”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

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