Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Arrogantes o farsantes

Por Adalberto Carvajal

“¿Quién fue el genio que pensó que unos cuantos loquitos que se expresan en las redes sociales, sobre todo en videos de YouTube, eran un ejército capaz de enfrentar a los perversos columnistas?”, se pregunta Federico Arreola en un artículo publicado el 5 de marzo en SDP Noticias.

En ese texto, Arreola asegura que López Obrador está sitiado por dos grupos terroristas: los youtuberos farsantes y los columnistas arrogantes.

“Esos farsantes youtuberos -bastante ignorantes por cierto-, que se sienten los reyes de los videos de internet, ya provocaron una fuerte crisis en las mañaneras que son el principal proyecto de comunicación del presidente AMLO”, advierte.

Arreola considera fascismo puro pedir que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) investigue a las promotoras de la marcha del 8 de marzo. Y llama misóginos a quienes ofenden a mujeres periodistas y activistas. También aplaude que Frida Guerrera e Isabel Flores hayan exhibido como farsantes a “los tipejos” que las ofendieron.

Esos youtuberos son “engañabobos”, “buenos para nada”. Y por su culpa Andrés Manuel, “un hombre absolutamente comprometido con el feminismo”, se vio obligado a soportar “la justa indignación de dos mujeres valientes y valiosas”.

A tanto la pregunta

En opinión de Federico Arreola, tampoco podía aceptar el presidente de México dejar fuera de las conferencias de prensa a los youtuberos, aunque no sean periodistas: “Son porros, tipos de plano fascistas y que inclusive han cometido delitos de odio contra las mujeres”.

Dando por cierta la versión de Isabel Flores, Arreola sostiene que el del parche, Paul Velázquez, llamó “prostitutas” a las periodistas profesionales que cubren las mañaneras. Aunque Nacho Rodríguez sostiene en un video que el bloguero de Los Mochis se refirió a la prostitución de los medios, en general.

Observa Arreola que para AMLO, citando a Francisco Zarco: “La prensa se combate con la prensa”. Pero el presidente olvida que “si Isabel es reportera”, Velázquez “no lo es”.

El fundador de SDP entiende que Andrés Manuel no quiera cerrar las puertas de las mañaneras a los youtuberos. “El error original fue invitarlos a las conferencias de prensa. Como están las cosas, sería un error mayor echarlos. Lo que sí puede hacer el presidente de México es no darles la palabra o ya no hacerlo con tanta frecuencia. Ellos dejaron de ser graciosos -como Lord Molécula que divertía con sus preguntas pensadas para el lucimiento de AMLO-, ahora tales personas son un lastre para el proyecto comunicacional de la 4T”.

Los youtuberos dan la impresión de que “hacen preguntas o comentarios que alguien más les pide. Suele ocurrir que tocan temas sin interés periodístico real -de temas tan locales que no deben planteársele al primer mandatario-, pero que llevan la clara intención de elogiar o lastimar a terceros. ¿Les pagan por ello? No lo sé, pero sobra gente que está convencida de que venden las preguntas”.

(Honestamente, Arreola tendría que meter en esta posibilidad de vender el turno o la oportunidad de preguntar en la mañanera, también a los reporteros y jefes de información de medios formales. No era un bloguero el que presentó en reiteradas ocasiones el tema del director de la API Manzanillo, Héctor Mora, por ejemplo).

Influenciadores dañinos

Como sea, sigue diciendo el director de SDP (un portal que originalmente se llamaba el Sendero del Peje), los vloggers están convencidos de que “dirigen a la opinión pública mexicana”.

Se lo creyeron sólo porque insultan a los periodistas de verdad. “Pero como se la pasan no solo defendiendo a AMLO, sino cuestionando -normalmente con calumnias e insultos- a los críticos de la 4T, han terminado por ganarse el desprecio de los verdaderos periodistas”, remata Federico Arreola.

“El hecho es que los youtuberos farsantes son tan dañinos para Andrés Manuel como los columnistas arrogantes. No lo merece este gran presidente de México. Claro que no. Menos aún merece que en el ruido generado por ambos grupos, a los que cabría calificar como terroristas mediáticos, se esté difundiendo la falsa idea de que el único gobernante feminista que hemos tenido es un enemigo de las mujeres. Qué disparate”, concluye Arreola.

Columnistas sin influencia

Así como se ensañó con los farsantes de las redes sociales, Federico Arreola lo hizo con los columnistas que “evidentemente están enojados con el presidente AMLO: los Hiriart, los Riva Palacio, los Loret, etcétera…”. Y usa etcétera para definir “la coartada de quien tira la piedra y esconde mano”.

Los “columnistas arrogantes son muchísimos”, y además no pocos eran amigos de Arreola hasta que algunos decidieron reclamarle en público la referencia. No quería identificarlos, dijo Federico, porque amén de arrogantes son ambiciosos.

Al hablar de las raíces del enojo con AMLO de esos columnistas, mencionó dos razones:

“1.- La austeridad de la 4T y la decisión de Andrés Manuel de no repartir dinero directamente a los periodistas, han determinado que ellos hayan empezando a sufrir para mantener los elevados niveles de vida que se daban.

“2.- A los columnistas les indigna todavía más que lo anterior, el hecho de que se la pasen critique y critique a López Obrador en sus periódicos sin que nadie cercano a este personaje, mucho menos el propio titular del Ejecutivo, les llame para invitarles a una gran comilona con vino caro, incrementarles el acuerdo económico y suplicarles que dejen de cuestionar al primer mandatario porque ellos, con su infinita influencia en la opinión pública, ponen en riesgo la gobernabilidad”.

El abuso periodístico

“Lo que han perdido los columnistas en materia económica es muy poco, prácticamente nada, comparado con lo que han dejado de recibir contratistas corruptos a quienes el Gobierno del presidente López Obrador ha marginado y a los que inclusive se investiga porque podrían haber cometido delitos”, escribe Arreola.

“Como el hambre y las ganas de comer siempre terminan por juntarse, los columnistas y los contratistas están haciendo equipo. Los segundos financian a los primeros, que por ese motivo se sienten de alguna manera protegidos, y todos los días sueltan en sus espacios periodísticos elevadas dosis de veneno contra el enemigo común de ambos grupos, el presidente López Obrador”.

Para Federico Arreola, “nunca en la historia, quizá ni en los tiempos de Madero, un gobernante de México había sido tan calumniado e insultado en los medios de comunicación. La ventaja que tienen los columnistas es que nadie los molesta, nadie los presiona, nadie hará nada para silenciarlos. Andrés Manuel aguanta, respeta la libertad de sus calumniadores, la saluda diariamente en las mañaneras con buen humor y sigue haciendo su trabajo, extraordinario en mi opinión, dirigido a cambiar a México”.

Sin embargo, “tanta agresión mediática en su contra le ha costado algunos puntos de popularidad”. Cosa que no preocupa a Andrés Manuel porque “si pierde apoyo entre las clases medias, allá abajo, donde está la gente a la que ha entregado lo mejor de su esfuerzo, se le quiere bien”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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