Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

¿Es golpe blando?

El presidente López Obrador, en forma velada, y más abiertamente muchos actores dentro del periodismo, sobre todo quienes simpatizan con la 4T, han hablado en algún momento del riesgo de un golpe blando, señala Carlos Castellanos.

El conductor de Debatiendo en La Octava Digital explica que la expresión ‘golpe blando’, describe esa alternativa al cuartelazo en la que los medios de comunicación juegan un papel importante al preparar el terreno para la asonada, desacreditando informativamente al gobierno.

¿A un golpe blando en proceso se refiere Andrés Manuel cuando dice que los medios conservadores son un montón y están muy enojados, que todo lo que hace la Cuarta Transformación les molesta y que todo lo critican?

¿Hay reales posibilidades de que en México se dé un golpe blando, en estos tiempos, en este contexto y en esta administración?, pregunta Castellanos a sus invitadas del jueves 4 de agosto de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=KrOxCQcMTuA&t=787s): la investigadora de El Colegio de México, Violeta Vázquez-Rojas, y la periodista Daniela Pastrana, directora del portal Pie de Página.

Teoría conspiratoria

Para Vázquez-Rojas Maldonado, “el concepto de golpe blando es muy problemático porque, en realidad, es una estrategia que diseñaron un grupo de liberales”.

“Parece una teoría de la conspiración –advierte Violeta–, pero son una serie de pasos que diseñó un politólogo [Gene Sharp, por encargo de la CIA y como una alternativa al golpe de Estado militar] para derrocar pacíficamente dictaduras”.

Uno de los primeros pasos supone, justamente, que los medios usen la información de manera conveniente a ciertos intereses. Pero después de eso viene la guerra judicial para “ganar pacíficamente un conflicto ante un gobierno autoritario”.

Esas estrategias de golpe blando se aplicaron por ejemplo en la Primavera Árabe y, ahora, “hay quien dice que se las están aplicando a López Obrador”. Sin embargo, el de Andrés Manuel “es un gobierno democrático; no es un gobierno autoritario, no es una dictadura”. Por eso, el término golpe blando “no es adecuado para describir lo que está pasando”.

“Quienes siguen la estrategia a pie juntillas, están tratando de aplicarla contra un tipo de gobierno que no es para el que fue diseñada. Por eso, no sirve mucho como categoría analítica hablar de golpe blando. Además, tiene un tufillo a teoría de la conspiración y pareciera que cualquier crítica ya es parte del golpe blando.

“Hay que diferenciar entre medios que hablan mal del gobierno y medios que golpean sistemáticamente al gobierno con noticias falsas. Debemos reconocer que campañas como la de la casa gris de Houston son burdas, perfectamente reconocibles, y muy distintas a lo que hace por ejemplo un medio pequeño de provincia cuando critica al presidente porque no resolvió un conflicto agrario.

“Mas el hecho que defendamos a unos diciendo que ser críticos no es igual a ser una prensa golpeadora, no quiere decir que soslayamos lo que hacen otros medios que, deliberadamente, difunden fake news y mueven millones de bots en las redes.”

Un contrapeso

Vázquez-Rojas analiza también el grado en que el presidente López Obrador determina la agenda periodística a partir de lo que dice en la mañanera:

“Alguien tiene que decidir de qué se habla. Lo único que ha cambiado ahora es que el presidente tiene cierto peso para determinar la agenda nacional, siendo que antes eran los medios corporativos los que decidían exclusivamente la agenda nacional.

“La verdad es que la mañanera les hace un contrapeso a los medios tradicionales. Para la fuerza que tenían los grandes medios, es impresionante cómo se ha alterado ese balance. Pero eso no significa que el presidente sea el único que tiene la palabra o que, si AMLO señala a un medio como opositor, ya ese medio se irá al limbo. Eso no está pasando, pero sí se está dando el contrapeso que antes tanto se exigía. El presidente le está haciendo un contrapeso al poder mediático que, antes, era casi un poder absoluto.”

Poder absoluto

¿Sigue siendo absoluto el cuarto poder?, plantea Castellanos.

Daniela Pastrana, queriendo ser crítica del ejercicio periodístico “desde cómo nos lo enseñan en las escuelas hasta cómo se ejerce en esta idea de que la industria mediática es el cuarto poder”, señala que “a veces ha llegado a ser el segundo o quizá el primero, pues bien puede decidir quién va a ser el presidente de un país”.

“Ya no es nada más la industria de los medios corporativos, sino las plataformas: Facebook, Twitter y todas las que son gestores de contenidos. Ahora estamos en la república de los algoritmos.

“Y no es que estas estrategias se empleen sólo contra este gobierno. Se aplican sistemáticamente en todos los países de América Latina: en Chile, Colombia y contra todos los gobiernos que puedan ser progresistas. Pero también contra otro tipo de mandatarios: veamos la estrategia de los que organizaron el boicot a Trump en TikTok. Funcionan para un lado y para el otro, y en todos los casos.

“Para las causas más progresistas, como les llaman ahora a las luchas de izquierda, han sido muchos años de pelear. Por eso, ahora quieren hacer propuestas de gobierno que suenen menos opresoras. Tampoco es que opongan el socialismo o el comunismo ni cualquier otro sistema al capitalismo neoliberal que predomina en el mundo. La izquierda pugna hoy por un capitalismo más humano, que reduzca las brechas de desigualdad y quite unos pocos privilegios a ciertos grupos.

“Sin embargo, para sostener esas propuestas de gobierno capitalistas que han costado, además, la vida de muchos luchadores sociales, la industria mediática tiene mucho poder. Y como no quiere perderlo, se ceba particularmente con los movimientos progresistas.

“Esos ataques que hubo contra el doctor López Gatell al ser la cara visible de una estrategia de salud que estaba desplegando bien el gobierno, muestran qué tan dura puede ser la industria mediática. El acoso fue terrible, personal y directo.

“Yo coincido: qué bueno que el presidente haga ese contrapeso a los medios. Pero, insisto, justo porque el periodismo es una herramienta que puede ser eficaz y es muy importante para la ciudadanía, hay que estar revisando qué se hace y qué no se hace con él”, apunta Pastrana.

Medios o periodistas

“La prensa también es una entelequia –sostiene Daniela, integrante de la Red de Periodistas de a Pie–. Los reporteros, los periodistas, siempre han sido una cosa muy distinta a los dueños de los medios que, muchas veces en los estados, son políticos.

“Esa definición siempre es pertinente marcarla. Con las críticas que le hacían a Reyna Haydee Ramírez en el sentido que se comportó en la mañanera como una revoltosa, yo decía: ¡imagínense cómo hubiera sido el presidente de reportero! Ese justamente tendría que ser el papel de alguien que tiene una agenda periodística, de una reportera que está peleando por un derecho.

“La mayoría de los periodistas que hay en México son como Reyna o como Hans Salazar (el mismo al que Ramírez le dijo cuando quiso interrumpirla: ‘¡Cállate, palero!’). Esa es la realidad. Lo que no nos gusta de la mañanera y del presidente es que, todos los días, nos pone frente al espejo del país que somos, con nuestras desigualdades, nuestras carencias y hasta nuestras limitaciones para formular preguntas.

“Todos queremos ser el periodista estrella que hace las mejores preguntas, pero lo cierto es que, si te despiertas a las cuatro de la mañana y llegas ahí sin enterarte, sin haber tomado café siquiera, no siempre vas a hacer las mejores preguntas.

“Se lo dije a Reyna Haydee antes que se fuera del país: el problema no es que seas crítica, el problema es que no eres clara. Y [en el pleito con Hans] no quedó claro cuál era la pregunta al presidente. Eso nos pasa a todos los periodistas, yo misma me he hecho bolas al preguntar en la mañanera”, reconoce Pastrana.

SNI de periodistas

Para Vázquez-Rojas, hay mucho qué pensar acerca de cómo va a ser la relación con la prensa, ya no de López Obrador sino en el nuevo estado de cosas.

“Se supone que transitamos a una nueva manera de hacer política, de hacer periodismo y vida pública. Y, en este nuevo escenario, ¿cómo va a ser la relación con la prensa o con los periodistas en general?

“El Estado, no necesariamente el gobierno, tiene que asumir su función de garantizar el derecho a la información. No sé si con publicidad oficial, pero, así como tenemos un sistema nacional de investigadores y un sistema nacional de creadores, podríamos crear un sistema nacional de periodistas de manera que el Estado pueda financiar esos proyectos sin darles dinero directamente.”

Ya veremos

¿Cuál es o debería ser el futuro del periodismo en este país y en el contexto que estamos viviendo?, pregunta finalmente Carlos Castellanos.

Para Daniela Pastrana, muchos creen que, “con la irrupción de internet, el periodismo es una especie en extinción. De pronto, las narrativas hacen parecer que ya no se necesita. Pero se necesita más que nunca. Se requiere un periodismo estudiado, especializado, perfeccionado y modificado”.

“Estamos viendo efectivamente una guerra de narrativas y, en ella, es el periodismo más ético, responsable y preparado el que puede resultar un elemento importante para que las narrativas no nos dibujen un paisaje en sólo dos colores: blanco y negro.”

Para Vázquez-Rojas, la conclusión es: “ya veremos. Vienen tiempos que no sé si me dan miedo o curiosidad, pero será muy interesante ver hacia dónde va este reacomodo de los últimos tres años que se dio en el ecosistema mediático: ¿se va a fragmentar más o se van a reconcentrar los medios?”

Y adelanta la lingüista: Lo que va a pasar con el periodismo en el contexto de la sucesión presidencial, será muy interesante.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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