COLUMNA: Ojo de mar

Vida y obra de Calderón

Por Adalberto Carvajal

Como investigador asociado a Olga Wornat, autora del libro que quedaría inédito Felipe el oscuro, Édgar Monroy sufrió entre 2011 y 2012 una persecución ordenada por Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante la presidencia de Calderón Hinojosa.

Como dice el columnista de La Jornada, Julio Hernández López, pagó cara la osadía de participar en una obra que pretendía narrar “vida, obra y milagros políticos de Felipe Calderón”.

El propio Monroy contó en el canal de YouTube de Julio Astillero, el 11 de mayo de 2020 , cómo aceptó participar con Wornat en el trabajo de archivo: “No fue una investigación al vapor, duró dos años”.

Aunque Olga afirma que en sus viajes por México siempre era vigilada, no fue sino hasta cuando ya había avanzado el trabajo de campo que Édgar recibió un correo electrónico de una cuenta llamada Justicia por México, donde le ofrecían dinero a cambio de revelar información sobre el contenido del libro.

“Pensamos que era una broma” y, como no contestaba, le preguntaron en otro mail si ya “me había decidido”. Cuando les respondió que no sabía a qué se referían, le advirtieron: “No te hagas pendejo”.

 

Eco en el teléfono

Wornat y Monroy notaron que sus teléfonos estaban intervenidos, “tenían eco”. Pero la amenaza se volvió más seria cuando una camioneta blanca trató de sacar del camino a Édgar, cerca de su departamento en Santa Fe. Fue entonces que Olga se decidió a platicar con Roberto Gil Zuarth, secretario particular de Calderón, y con Alejandra Sota, vocera de la Presidencia.

Cuando los acosadores les dejaron saber que conocían perfectamente sus movimientos de cada día (Monroy estudiaba en la Universidad Iberoamericana y hasta dentro del campus lo espiaban), acudieron a la Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).

La Comisión de Derechos Humanos del entonces Distrito Federal se comunicó con él para advertirle que era muy grave lo que estaba pasando. La relatora Claudia Ordóñez que ahora trabaja en Artículo 19, le consiguió una audiencia con el presidente del organismo, Luis González Plascencia.

Monroy se entrevistó también con Manuel Mondragón y Kalb. “Mijito, usted está haciendo su trabajo y no puedo permitir que estas cosas pasen”, dijo el secretario de Seguridad Pública en la capital, quien le facilitó un chaleco antibalas, escoltas que lo acompañaban a todas las reuniones y dos patrullas frente a su edificio.

Hasta que, finalmente, Artículo 19 le informó que por su seguridad debía salir del país. Para ese momento “Olga ya se había ido de México”, pero Monroy no tenía el pasaporte vigente.

 

Lo bajaron del helicóptero

“Yo no me quería ir de México”, pero lo que apuró su salida fue lo que ocurrió después que el 10 de noviembre de 2011 lo llamó Felipe Zamora. El subsecretario de Gobernación le informó: el secretario José Francisco Blake Mora “está enterado de toda la situación y quiere platicar personalmente contigo”.

Zamora propuso a Monroy ir con ellos a un evento en Cuernavaca para platicar en el ínter, y quedaron de verse en el Campo Marte para abordar el helicóptero.

“Ya iba bajando de Santa Fe por el lado de Las Lomas, cuando me llama Felipe y me dice que una persona del Estado Mayor Presidencial iba a venir con ellos”. Como no quedaban asientos le propuso mejor verse en la noche, al regreso, “aunque lleguemos cansados”.

Monroy estaba de vuelta en la Ibero cuando el maestro comentó en clase que había caído el helicóptero del secretario de Gobernación. La noticia lo dejó impactado.

Acompañado por gente de la Comisión de Derechos Humanos del DF, se reuniría al día siguiente con funcionarios de la Segob que “tenían la cara larga”.

Pero antes, la misma noche del accidente un equipo de técnicos “van a mi casa a conectar aparatos”, y comprueban que el teléfono de casa y el celular están intervenidos con tecnología militar que sólo tenían la Secretaría de Seguridad Pública o las fuerzas armadas.

Por eso aceptó salir de México, y con Artículo 19 acordaron ir a Praga. Acudió a Relaciones Exteriores a renovar su pasaporte con todo y chaleco antibalas. Y aunque se lo entregaron en una hora, hubo que esperar varios días que le parecieron eternos para tomar el avión.

A la decisión de marcharse contribuyó un funcionario que ahora tiene “un cargo de muy alto nivel en este gobierno”, quien lo citó en su casa de la Colonia Roma para recomendarle que se fuera México “porque esta gente no tiene límites y te van a matar”.

 

Perseguido por la fama

El 17 de noviembre, Monroy le dio una entrevista a Animal Político y el 19, ya sin chaleco, pasó el filtro de seguridad en el aeropuerto. No lo dejarían ir así nomás.

La Policía Federal lo llevó a un cuartito donde lo amenazaron directamente: “¿Te gusta estar escribiendo pendejadas, verdad?” Y al acompañarlo al avión, lo despidieron con una promesa inquietante: “Cuando regreses, por acá te vamos a estar esperando”.

El vuelo de KLM hacía una conexión en Ámsterdam y, al pasar por Migración, lo detuvieron porque “habían emitido un boletín o una ficha” para regresarlo a México. Era una prolongación de la tortura psicológica que sufrió por semanas.

Por suerte, la reciente publicación de la entrevista en Animal Político sirvió para que el personal de Migración intuyera que se trataba de una persecución política. Cuando le preguntó una joven agente qué sucedía, Monroy les explicó que estaba escribiendo un libro sobre el presidente saliente. Ella llamó a su jefe que resultó había trabajado en México como activista pro derechos humanos, y él personalmente selló su pasaporte de entrada a la Unión Europea.

 

Navidad en Praga

Todavía en Praga le siguieron llegando amenazas a su familia. Para Navidad le hicieron saber que le mandarían la cabeza de sus parientes.

Monroy regresó a México vía Chicago el 10 de enero de 2013, cuando ya había empezado el sexenio de Peña Nieto. El avión hizo una escala en Monterrey y ahí subieron tres personas al avión quienes “me dicen que ellos van a ser los encargados de mi seguridad”.

Ya en Ciudad de México, le ofrecieron una camioneta blindada que usó desde enero hasta noviembre aproximadamente, y seis escoltas pagados por el Mecanismo de Protección a Periodistas.

En un documento, el Mecanismo integrado por representantes del Gobierno y la sociedad civil reconoció que el suyo era el caso más grave que había enfrentado. Y eso que entre 2000 y 2012 hubo muchos periodistas amenazados en nuestro país.

Aunque ya había terminado el periodo de Calderón, los análisis de riesgo indicaban que la amenaza continuaba. “Tuve que declarar a la Fiscalía, en una ocasión durante 12 horas”.

Olga y él siempre supieron que detrás de todo estaba Genaro García Luna, y “obviamente Felipe Calderón también lo sabía”. Se lo habían dicho sus colaboradores cercanos con los que hablaron los periodistas.

Calderón debió estar consciente de lo grave que era amenazar a un periodista por hacer su trabajo, ya que eso significa que no hay libertad de expresión. “Te podrá no gustar lo que se escriba, pero no puedes decir que no sabías”.

 

Felipe el tenebroso

¿Qué contiene Felipe el oscuro que provocó tamaña persecución?, pregunta finalmente Julio Astillero.

“Es una investigación con entrevistas muy interesantes y datos duros sobre las colusiones de gente en el gobierno. Les molestó mucho que Olga los pintara de cuerpo entero y, a pesar de que no sabían bien a bien lo que venía en el libro, les preocupó que saliera por lo que habían hecho”.

Es un libro polémico, Wornat es una periodista que escribió sus libros (sobre Saúl Menem o Martha Sahagún de Fox, por ejemplo) cuando sus biografiados seguían en el gobierno. Pero a Calderón, con una vida pública y privada tan complicada, le asustó que el libro tuviera “alguna referencia a la criminalidad” de él mismo o de García Luna.

Felipe el oscuro habla de la infancia y la juventud de Calderón, de su paso por Campeche y de “cómo se le acercó García Luna”.

Monroy también vio los tres videos de los que habla Olga Wornat, grabados a bordo de una avioneta en el aeropuerto de Toluca y donde se ve a García Luna pidiendo dinero a organizaciones delictivas a nombre de su jefe. Y adelanta que, si ven la luz, “van a cimbrar la vida política del país”.

El video más largo dura aproximadamente 11 minutos y se ve perfectamente a García Luna recibiendo dinero y mencionando al presidente en distintas ocasiones. “Es información muy delicada”.

Monroy que trabaja ahora en otra investigación dice que, ya reescrito, si el libro es finalmente publicado por Planeta significará la culminación de un trabajo de mucho tiempo. La sociedad “debe conocer ciertas cosas” y las instituciones investigar por su cuenta, aunque todavía “hay gente que no quiere ver”.

 

Matar a un conejo

En agosto de 2012, Playboy publicó Los pastores de Calderón, un extracto de un capítulo del libro de Olga Wornat. Por eso amenazaron de muerte a Gabriel Bauducco, director editorial de la revista en México.

En su momento, el editor subió a YouTube un video donde cuenta por qué el gobierno de Calderón no quería, por ningún motivo, que el libro se publicara.

Bauducco también estuvo con Julio Astillero el 12 de mayo de 2020, hablando de cómo lo alcanzó el coletazo de la censura tras publicar el fragmento con un anuncio en la parte superior izquierda de la portada: ‘Olga Wornat. Adelantamos su libro censurado sobre Calderón’.

En mayo de 2012, la periodista argentina le envió el primer capítulo de su libro censurado, que hablaba de la relación de Felipe Calderón con la entonces diputada Rosa María de la Garza Ramírez (Rosi Orozco) y su esposo, el director del Inapam (Instituto Nacional para las Personas Adultas Mayores) Alejando Lucas Orozco Rubio, ambos pastores evangélicos, y de cómo la organización Casa Sobre la Roca, había influenciado a Calderón.

El adelanto apareció en la edición de agosto y el primer día de ese mes “recibí la primera amenaza de muerte, vía correo electrónico”. Como director de las revistas de Media Group, Bauducco no recibía ese tipo de mensaje todos los días.

Consultó a periodistas especializados en temas políticos, así como a compañeros y amigos y descubrió que varias personas de la redacción habían recibido también amenazas. Artículo 19, que tiene su sede en Londres, le expuso que quienes le enviaron esos mensajes intimidatorios no estaban jugando.

 

Se pierde el origen

“De inmediato entré en un protocolo de protección, que incluía patrullas en la puerta de mi casa, personal de seguridad y equipos de geolocalización y comunicaciones encriptadas”.

Las amenazas continuaron prácticamente todo el mes. “Los especialistas en seguridad nos hicieron saber que se trataba de un sofisticado sistema de espionaje que requería, si no de mucha gente al menos de tecnología militar o de inteligencia, pues conocían mis movimientos y cosas tan específicas como el color de la ropa que llevaba puesta, en dónde estaba y cuál era mi agenda de obligaciones”.

Artículo 19 hizo un esfuerzo por rastrear el origen de las intervenciones telefónicas o de los correos electrónicos, pero había un grado de enmascaramiento tal que rebotaba en muchas partes del mundo, hasta que se perdía la fuente.

Cuando salió el siguiente número de Playboy y el de agosto dejó de circular, “creímos que la situación se iba a relajar, pero todavía durante septiembre seguí recibiendo amenazas”.

Con todo, Bauducco piensa que el suyo fue un efecto colateral pues de lo que se trataba era de perseguir a los autores del libro. Simplemente querían asegurarse que no apareciera otro fragmento.

El que se publicó mostraba cierta vulnerabilidad de Felipe Calderón, pero “no con base en datos duros” sino de “cierta interpretación de los privilegios de que gozaba Rosi Orozco al ocupar algunas propiedades que habían sido obtenidas por medio del sistema de enajenación de bienes”, hoy Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.

Bauducco sigue pensando que lo que buscaban los censores no era ocultar algo, sino impedir que alguien se metiera con el presidente.

“Al final del sexenio se diluyeron las amenazas y yo pude abandonar el protocolo de seguridad”, dice Gabriel Bauducco, para luego descartar que su experiencia sea comparable a la que han vivido muchos periodistas de la fuente política en uno de los países más riesgosos para ejercer el oficio.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.   

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