El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de mar

Los mismos personajes

Por Adalberto Carvajal

¿Cómo has visto la evolución del periodismo en estos nuevos tiempos del obradorismo?, le pregunta Julio Hernández López Astillero a Álvaro Delgado, reportero desde 1994 en la revista Proceso, columnista en El Heraldo de México y conductor –junto a Alejandro Páez Varela– del programa Los Periodistas en La Octava.

¿Realmente se ha avanzado en cuanto a las libertades?, ¿hay una mayor diversidad de voces en los medios o es un espejismo?

A fin de cuentas, los medios convencionales siguen dominando. Y muchos de los personajes tradicionales del comentario, la opinión o la columna de aquellas épocas perniciosas de la vida mexicana, siguen presentes como si no hubiera sucedido nada, cuestiona Julio Astillero.

“Somos los mismos –coincide Álvaro Delgado–, sobre todo en los medios convencionales (prensa, radio y televisión) somos prácticamente los mismos. Vino una alternancia pero no cambió la manera de hacer las cosas, como no cambió en 2000 con la llegada del PAN a Los Pinos ni en 2012 con la vuelta del PRI al poder, y no ha cambiado todavía con esta nueva alternancia por la izquierda”.

“Quienes apostaron por la opción política de Fox y llegaron al poder con él en 2000, sostenían que había llegado la democracia y las cosas comenzarían a hacerse de diferente manera. No fue así, en realidad hubo una continuidad del régimen político y de la relación perversa entre el poder público y los medios de comunicación”.

 

Todo comenzó en 1994

Entrevistado en la emisión de viernes por la noche de Julio Astillero, denominada ‘Hasta que el sueño aguante’, el 3 de julio de 2020, Álvaro Delgado comenta que en los dos sexenios panistas “claramente se robusteció el mismo régimen político del PRI, y se replicaron las relaciones perversas y corruptas entre el poder público y los medios de comunicación”.

Con la alternancia de 2018 “sí hubo un sacudimiento, pero no es la primavera como se hizo creer en 2000, porque tampoco comenzó con Vicente Fox el proceso de transformación política del país ni una cierta apertura en los medios de comunicación convencionales”.

El proceso de cambio ha sido posible por una cada vez “mayor participación de la sociedad y también, desde el ámbito de los medios de comunicación, por el empuje de periodistas y medios para generar ventanas de oportunidad desde las cuales informar a la gente y cumplir con nuestra responsabilidad”.

La mayor apertura de los medios de comunicación no ocurrió en 2000 sino que, en todo caso, es “una derivación de lo que ocurrió en 1988 y, más específicamente, en 1994 con la emergencia de movimientos sociales que se potenciaron con la irrupción del EZLN; más todavía, de lo sucedido en 1997 cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Todo eso, en buena medida, contribuyó a que hubiera una alternancia en la Presidencia de la República en 2000”.

Ese proceso de cambio fue el que hizo posible que hubiera mayores espacios de opinión y opiniones diversas en los medios de comunicación convencionales. El periódico Reforma apareció en noviembre de 1993. Y con la crisis de diciembre de 1994, surgieron muchas voces críticas que denunciaron la complicidad de la élite financiera que luego, en 1998, convalidó el Fobaproa.

“Ese contexto político permitió una mayor apertura de los medios de comunicación, que ni de lejos es lo que hoy tenemos. Y otro elemento fundamental han sido las redes sociales y la innovación tecnológica que ha hecho que esos medios convencionales se vean también forzados a tener una mayor apertura, aunque todavía sea muy relativa en México”.

 

Agenda setting mañanera 

La mañanera de Andrés Manuel López Obrador establece a temprana hora la agenda (agenda setting), es decir, fija los temas que se van a discutir lo largo del día, reconoce Álvaro Delgado.

“Y es positivo que el jefe de Estado se someta al escrutinio, por lo menos de quienes están dispuestos a ir a formular preguntas y tienen suerte que les den la palabra.

“Ha sido un ejercicio novedoso. Lo había hecho como jefe de Gobierno en la ciudad de México pero era reducido a su ámbito. Aún así, por nuestro centralismo y la concentración de los medios mal llamados nacionales en la capital, también generaba agenda.

“Ahora como Presidente de la República y, sobre todo, después de una victoria tan contundente como la que obtuvo hace dos años, naturalmente vuelve a marcar agenda”.

La mañanera es un aporte a la comunicación social: quien va, no sólo puede formular preguntas sino, “como ha ocurrido muchas veces, puede decirle al Presidente lo que esa persona quiera, sea o no periodista porque también hay infiltrados”.

Claro, no es suficiente. Y López Obrador, “mañoso, taimado, hábil, astuto e inteligente como es, lo capitaliza. Neutraliza de entrada lo que los medios pueden presentar como novedad”.

Como hay tanta información “buena, no tan buena y falsa, es muy fácil desmentir la falsa y contrarrestar la verdadera. En ese sentido, alguien como Andrés Manuel que además tiene una extraordinaria capacidad de comunicación, logra parar los golpes”.

Por supuesto, no es suficiente y puede resultar hasta “contraproducente” como ha ocurrido ya. “El modelo tiende a agotarse”. Es excesiva la exposición (varias horas al día como ocurrió el 2 de julio cuando, luego de la mañanera, por la tarde emitió su mensaje) para alguien “permanentemente sujeto al escrutinio”.

Pero además exhibe a quién como Andrés Manuel “se excede en falsedades, erratas o equívocos, en los que su propio equipo ha influido. Mas no por ello López Obrador va a deponer esa estrategia comunicativa”, señala Delgado.

 

Lucha por la percepción

Esos medios tradicionales, con algunos opinantes, comentaristas y columnistas en una abierta y machacona actitud, no de crítica sino de descalificación completa del ejercicio presidencial, son el mayor peligro que acecha a López Obrador.

Para Julio Astillero, el Presidente no ha podido generar un cambio en el ejercicio periodístico convencional en México, y eso se le podría revertir porque su gobierno se encamina hacia una confrontación donde saldrá desacreditado y desgastado.

“Esta conducta del presidente que fue muy exitosa durante meses, ha encontrado también su antítesis –coincide Álvaro Delgado–. Y hay una lucha no por la verdad sino por la percepción, donde se incluyen mentiras y medias verdades.

“Desde el ámbito de los adversarios al proyecto del presidente López Obrador, hay una estrategia muy clara para difundir por los medios que controlan, prácticamente todos los convencionales, la percepción y por tanto la realidad de una verdad o de una realidad antagónica a la que el propio mandatario plantea como parte de su discurso y de su comunicación.

“El Presidente tiene una línea discursiva que tiene que ver con el cambio de régimen, el ataque a la corrupción y el combate a las élites o los privilegios. Ese discurso que fue muy insistente durante la campaña, viene si no desde 1988 sí desde 1994. En sus libros, incluido Un proyecto alternativo de nación de 2004, López Obrador maneja el mismo discurso.

“Pero hasta la fecha, específicamente un año después de su victoria tan contundente, AMLO no había encontrado una estrategia articulada que contrarrestara ese discurso. Y no importa si lo que difundan sean medias verdades o francas mentiras, sus adversarios despliegan esa estrategia discursiva a través de los medios de comunicación.

“Por ejemplo, el periódico Reforma degradó su importante historia de 26 años para convertirse en un medio de comunicación bastante cuestionable. Otros medios de comunicación y periodistas claramente antagónicos al proyecto del presidente, difunden a veces buenos asuntos y otros claramente deleznables desde el punto de vista periodístico.

“Hay una lucha por la percepción, no por la verdad, porque finalmente hay grupos de interés y de poder que financian y empujan esa estrategia. Eso ha ido generando una situación nada grata, en donde López Obrador se confronta con sus adversarios como si fuera un candidato, no un presidente de la república y mucho menos un jefe de Estado”.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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