COLUMNA: Ojo de mar

Los periodistas

Por Adalberto Carvajal

 

Álvaro Delgado, compañero de Alejandro Páez Varela en Los Periodistas de La Octava, dice que se llevan muy bien porque se respetan y, además, porque Delgado tiene formación de reportero y Páez como editor.

“Álvaro es un profesional y no es difícil trabajar con él y entenderlo. Cuando tenemos que discutir un tema, aplicamos criterios periodísticos: hacemos exactamente lo que dice la regla y eso soluciona todo. Nos tenemos mucho respeto profesional”, dice el también director de Sin Embargo.

En la emisión de viernes por la noche denominada ‘Hasta que el sueño aguante’ de Julio Astillero, el 3 de julio de 2020, Páez Varela dice a su anfitrión Julio Hernández López:

“Álvaro es uno de los mejores periodistas que hay en México en este momento y, como dije en una reunión (con Julio Astillero que era, entonces, director editorial de Grupo Radio Centro), cuando nos dieron el programa me alegré porque era un reconocimiento a su trabajo. Es bueno que un reportero de medios impresos pueda tener acceso al micrófono, pues casi siempre los editores o los directivos se apropian de esas oportunidades.

“Obviamente, cuido mi relación con una persona tan profesional. La protegemos y la alimentamos a diario. Antes de salir al aire nos estamos rebotando ideas, provocando reflexiones. Y cuando empieza el programa ya tenemos una idea porque hemos trabajado todo el día en el contenido. Durante la transmisión estamos de buen humor porque es como cuando llegas al postre en la comida” comenta Alejandro Páez Varela.

 

Prensa plana

El tránsito profesional de Páez Varela lo ha llevado de la subdirección en varios medios a la dirección de Sin Embargo, cargo que implica la enorme responsabilidad de cuidar, editar y conducir una estructura de trabajo amplia y muy importante. Esa misma trayectoria lo ha llevado a radio y televisión con los programas que tienen en la mañana, Café y Noticias en Sin Embargo al Aire, y en la noche, Los Periodistas en La Octava Digital.

Como otros periodistas de su generación, dejó el nicho de la prensa donde se formó para pasar a los medios electrónicos. Los medios impresos eran el espacio natural de esos periodistas, que lo veían no obstante como un ciclo de trabajo a cumplir.

“Yo pisé una redacción a los 6 años. En mi primera foto aparezco sentado en el segundo de los tres escalones que tenía la prensa plana Chandler, de las que todavía utilizaban plomo. Mi papá fue linotipista, luego reportero y después directivo.

“De las tres cosas que quería ser de grande (llanero solitario, bombero o periodista), pude lograr la última. Fui reportero policial en Ciudad Juárez muchos años, antes de venir a la ciudad de México. Ya en los medios de la capital, me tocó cubrir el levantamiento armado de 1994 en Chiapas”.

 

Periodismo de economía

Hospedados en el hotel Ciudad Real de San Cristóbal de las Casas, frente a la Catedral, Alejandro Páez Varela recuerda que de pronto su fotógrafo y él se preguntaron dónde habría un laboratorio para revelar rollos. Improvisaron un cuarto oscuro, tapando las ventanas con bolsas negras y papel, porque “¡no existía la fotografía digital!”

“Todos estos años pasaron muy rápido”, pero la tecnología no es el reto actual de los periodistas, advierte. Como expresó Alejandro Meléndez, los fotorreporteros descansaron cuando empezaron a recibir las fotografías de oportunidad que la gente toma en el lugar de los hechos, porque ya no tienen que salir corriendo a tomar esa foto. Gracias a eso, el fotógrafo puede dedicarse a hacer lo que realmente le gusta.

“El periodismo es historia de lo inmediato y era una esclavitud terrible ser reportero de nota diaria. Los reporteros de aquella época tenían cuotas, debían entregar 10 o por lo menos ocho notas informativas al día”.

El desarrollo profesional llevó a Páez Varela a Reforma, un poco después de su fundación. “Fui editor de negocios gracias a que había estado antes como editor de portada de El Economista. Sin saber de economía, entré a ese periódico especializado y me clavé mucho tiempo en el periodismo financiero. Incluso en El Universal, antes de ser subdirector hice periodismo de economía”.

 

Historia de lo inmediato

“El reto no es la tecnología, a nosotros nos ha derrotado la corrupción: la corrupción del alma y la corrupción económica”, señala Páez Varela.

“Eso es la historia del periodismo. Si revisas el siglo XIX no vas a encontrar algún periodista famoso a nivel internacional, nadie que hiciera la historia inmediata de la pobreza, la desigualdad o el derrumbe de las sociedades industrializadas, de los levantamientos mineros y campesinos, del nacimiento del socialismo y el inicio de los sindicatos.

“Todo eso lo contaron los escritores románticos: Víctor Hugo, Dostoievski, Gógol, Gorki. Los periodistas estábamos perdidos, haciendo periodismo cortesano. Y una y otra vez el siglo XX también nos dio esas lecciones: si nosotros nos descuidamos, no es la tecnología la que nos derrotará sino nuestra propia corrupción.

“Hay mucha información en la sociedad y la información transforma, a nivel grupal y personal. Pero en la medida que el individuo no tiene la responsabilidad de qué tipo de información consume, en esa misma medida será irresponsable la transformación individual.

“Hay demasiada información y son muchas las fuentes de información a las que puedes acceder en este momento. Ves en las redes a gente viajando de chat en chat, retroalimentándose. Y, evidentemente, esa información te está transformando. Si consumes mala información, la transformación inherente no te va ayudar a evolucionar.

“Ahora bien, el exceso de información no necesariamente garantiza un conocimiento pleno. Va a ser tu capacidad de análisis la que permitirá discernir lo bueno entre lo que estás consumiendo. Y es una responsabilidad compartida”.

 

Industria de verificación

Con la irrupción en las redes sociales de opiniones e informaciones no cotejadas suficientemente, y abiertamente mentirosas o distorsionadas, ¿no está en peligro el verdadero periodismo?

“Como consumidores de información, todos buscamos los logotipos que nos den confianza. La prensa convencional, la llamada mainstream, se revalorizó a partir justamente de este momento de emergencia. Y es que si quieres saber si le dispararon al presidente de Estados Unidos, no buscas a un youtubero. Buscas un logotipo que respalde esa información, que pueda ser verificable”.

La responsabilidad del consumidor de información está también relacionada con la defensa de los logotipos. El consumidor de noticias defiende los logotipos en los cuales consume información, explica Páez Varela.

“El periodismo es un oficio relativamente joven, tendremos como gremio unos 200 años aproximadamente. Y las reglas del nuevo periodismo datan de la primera guerra mundial. Somos una industria joven, pero siempre hemos tenido un valor porque somos una gran instancia de verificación de datos. Más allá del romanticismo, el periodismo es una industria de la verificación de datos, en lo personal y como empresas. No somos repetidores que estemos todo el tiempo retomando lo que dijo alguien más.

“Como industria de verificación de datos también le damos valor agregado a un documento, como lo es una foto que tiene un costo de oportunidad: el que implicó para alguien que tomó una fotografía que nunca se va a volver a repetir en la historia.

“Mientras un usuario de celular puede tener la oportunidad de hacer una buena foto en su vida, la responsabilidad de un profesional como Alejandro Meléndez es garantizar que a diario hay una buena. Eso hace la gran diferencia entre un fotógrafo y otro.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas
Sin Comentarios

Deje su Comentarios