COLUMNA: Ojo de mar

Epidemiología urgente

Por Adalberto Carvajal

En tiempos de pandemia e infodemia, “cuando abunda la información no verificada y la incertidumbre de cómo comunicar de forma correcta para prestar un buen servicio a la comunidad respecto al Covid-19”, puede ser muy útil a los reporteros una guía para informar de manera precisa sobre el coronavirus. Con ese propósito, la Fundación Gabo lanzó el libro digital Epidemiología urgente para periodistas, basado en el ciclo de seminarios web ‘Epidemiología para periodistas’ que se llevó a cabo del 29 de abril al 7 de mayo de 2020.

El libro que se puede descargar de forma gratuita (https://fundaciongabo.org/es/noticias/articulo/fundacion-gabo-lanza-libro-digital-para-informar-de-manera-precisa-sobre-el) tiene como objetivo “brindar una introducción a la epidemiología y ofrecer a los periodistas herramientas para contar con más precisión lo relacionado con el coronavirus, un tema con componentes técnicos, estadísticos y sociales, que produce información a menudo cargada de deficiencias que es de vital importancia corregir”.

En una de las actividades virtuales ‘Fundación Gabo en casa’, realizadas a lo largo de los últimos meses en el contexto del distanciamiento social, los expertos invitados ofrecieron “recursos y contenidos, escritos y en video”, que luego compiló la otrora Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) creada por el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Carlos Castillo-Salgado, profesor del departamento de Epidemiología, y Andrés Vecino, investigador del departamento de Salud Internacional, ambos en la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos); Julián A. Fernández-Niño y Jorge Acosta-Reyes, profesores del departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte (Colombia); Zulma Cucunubá, investigadora del Centro de Análisis de Infecciones Globales de la Facultad de Medicina del Imperial College (Reino Unido), y Jorge Galindo, analista de Latinoamérica en el periódico El País (España), son los expertos que plantearon aspectos clave, conceptos útiles, fuentes de consulta y preguntas frecuentes, entre otros puntos que quedaron plasmados en el libro.

Es una guía útil para “aquellos que diariamente ejercen la labor de informar sobre este virus que tanto ha impactado en la forma de vida a nivel mundial, al punto que ha generado la necesidad de instaurar términos como ‘la nueva normalidad’ para referirse a la concepción y desarrollo del planeta a partir del Covid-19”, resume la FNPI.

“Los lectores podrán encontrar respuestas a interrogantes como ¿por qué no hay un estudio científico perfecto?, ¿cómo intentan predecir los epidemiólogos lo que sucederá con el coronavirus? y ¿cómo se toman decisiones en salud pública durante la pandemia?, entre otros temas con el coronavirus en el ejercicio periodístico”.

 

¿Qué es la epidemiología?

Dentro del ciclo ‘Epidemiología para periodistas’, Carlos Castillo-Salgado introdujo a los participantes en los conceptos y medidas epidemiológicas más usadas en la vigilancia y manejo de brotes y epidemias (https://fundaciongabo.org/es/noticias/articulo/epidemiologia-para-periodistas-una-guia-para-informar-de-manera-precisa-sobre-el).

El experto describió la epidemiología como “una disciplina híbrida de las ciencias biológicas y las ciencias sociales, caracterizada por ser la piedra angular de la salud pública”, cuyo propósito es “establecer la distribución y los determinantes de los distintos eventos de salud, como las enfermedades, la mortalidad prematura y la discapacidad”.

En 1927, W. H. Frost, jefe del departamento de epidemiología de Hopkins, generó los modelos matemáticos que ahora se están utilizando para la proyección de los brotes y la pandemia. Frost definió la epidemiología como “una ciencia que permite caracterizar a las enfermedades infecciosas como fenómeno de población y que permite establecer la historia natural de las enfermedades y la propagación en los distintos grupos humanos”.

 

¿Para qué sirve?

La epidemiología nos permite conocer elementos críticos como:

– La frecuencia y la distribución de los problemas de salud pública como enfermedades, la mortalidad evitable, calidad de vida y satisfacción.

– Los determinantes específicos que hacen que se incremente la frecuencia de las enfermedades y su distribución en grupos vulnerables.

– La historia natural de la enfermedad: cuál es el comportamiento que tiene una enfermedad.

– Los periodos de incubación o latencia: el tiempo en que pasa desde la infección hasta los primeros síntomas de la enfermedad. Esto permite establecer cuál es el periodo de infectividad que tiene una persona que no es inmune. Se le llama periodo de incubación en las enfermedades transmisibles (por lo general es de días u horas) y periodo de latencia en las enfermedades crónicas (que puede llevar muchos años).

– La evidencia de las medidas de prevención y control: cuál es la evidencia realmente científica y no anecdótica sobre qué sirve y qué es necesario para controlar cualquier brote y epidemia.

– Los grupos vulnerables y de alto riesgo: población con mayor riesgo de enfermarse o morir prematuramente y sus características, entre otras la falta de acceso a servicios de salud o a la economía formal.

 

Algunos conceptos útiles

Entre los conceptos básicos para entender el contagio de enfermedades, Castillo-Salgado mencionó:

– Factor de riesgo: atributo de un individuo o población que incrementa la incidencia de determinadas infecciones o enfermedades. Conocer los factores de riesgo permite generar acciones de control o de prevención.

– Fuente común: los focos a través de los cuales los brotes, epidemias o pandemias se generan. Por ejemplo, en los brotes alimentarios su fuente es el agua o alimentos contaminados.

– Fuente propagada: ocurre cuando la transmisión se da entre persona y persona en una población de personas no inmunes a la enfermedad, como ocurre con el Covid-19.

– Periodo infeccioso: durante el cual una persona infectada puede transmitir el agente infeccioso a otra personas. Ahora hay una gran preocupación no solo con aquellas personas infectadas que presentan síntomas del coronavirus sino también con los asintomáticos porque pueden transmitirlo.

– Susceptible: aquella persona no infectada que puede contraer la enfermedad. Una persona inmune natural o por vacuna no es susceptible.

– Tasa de letalidad: el número de muertes que se producen por el virus en un periodo determinado entre el número total de casos diagnosticados. Cuando no se pueden diagnosticar todos los casos diagnosticados, esta tasa aparece más elevada.

 

Tres aspectos clave

Para entender el proceso de cualquier enfermedad, se tienen que considerar los siguientes tres parámetros fundamentales:

– La persona: su edad, sexo, nutrición, condiciones preexistentes. La pandemia tiene una distribución distinta de acuerdo a los anteriores factores. Así se puede caracterizar mejor el proceso epidemiológico.

– El lugar: barrios, ciudades o países específicos. Es necesario ubicar la enfermedad en un espacio geográfico poblacional.

– El tiempo: ver si existe una estacionalidad. Por ejemplo, la influenza que se incrementa durante determinadas épocas del año.

 

Evaluar el riesgo

Castillo-Salgado enlistó las mediciones que nos permiten evaluar el riesgo de una enfermedad:

– Prevalencia: número de casos que existen de una enfermedad en un momento y en una población determinados.

– Incidencia: número de nuevos casos de una enfermedad en un periodo dado en una población específica. Nos permite medir la intensidad del riesgo. Por ejemplo, si una persona es dos veces más propensa a enfermarse que otra.

– Letalidad: el porcentaje de personas que mueren de aquellas que adquirieron la enfermedad.

– Mortalidad: el número de muertes que se da en los casos diagnosticados. Puede ser mortalidad general o mortalidad específica a la causa de muerte, o al sexo, edad o condición socioeconómica de los fallecidos.

– Mortalidad prematura: muertes de menores de 70 años.

– Mortalidad evitable: cuántas muertes pudieron ser evitadas. Por ejemplo, algunos países al retrasar varias semanas las medidas de contención, generaron mayor riesgo a la población y por tanto podemos calcular las muertes evitables si estas medidas hubieran sido aplicadas previamente.

 

Acciones de salud

El ponente explicó que la recolección de información en epidemiología se conoce como vigilancia. La vigilancia en salud pública es el sistema que produce todos los datos necesarios para controlar y prevenir una enfermedad. Algunos de estos son:

– Magnitud: para medir la magnitud de una enfermedad se hace uso de las tasas de incidencia y prevalencia o los números absolutos.

– Potencialidad: qué potencial existe de que una enfermedad se transmita. Para ello se debe conocer el número de susceptibles, tendencias y proyecciones.

– Gravedad: esta se mide por la letalidad o la mortalidad, o también por los años de vida potencialmente perdidos.

– Intervención: las medidas que necesitamos recomendar o implementar para controlar y detener la transmisión de una enfermedad. Debido a que no hay medicamentos efectivos ni vacunas para el covid-19, se utilizan intervenciones no farmacéuticas: cuarentena, mascarillas, distanciamiento social, adecuada higiene.

– Brotes/epidemias/pandemia: brote o epidemia es la presencia de una enfermedad cuyo número de casos es mayor al esperado. Es una pandemia cuando se extiende por una gran área geográfica.

– Umbral epidémico: la frecuencia de una enfermedad que se puede considerar habitual.

 

¿Cómo se transmite?

Finalmente, Carlos Castillo-Salgado señaló que es importante saber si una enfermedad es altamente transmisible. Y los conceptos clave que maneja la epidemiología para este fin, son:

– El número reproductivo básico (R0): el número de casos en promedio que pueden ser causados por una persona infectada. En el caso del coronavirus se ha estimado que está entre 2.5 y 3.2.

– Duración de infectividad: cuánto tiempo duran infectados los pacientes.

– Tasa de contacto: tasa de encuentros entre personas infectadas y susceptibles

– Nivel de susceptibles: porcentaje de la población que puede contraer una enfermedad.

– Caso índice: es el primer caso que es diagnosticado en un brote.

– Caso primario: es el caso que podemos reconocer en forma retrospectiva.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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