Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Enfermedad social

La infodemia es una enfermedad que está agravando todos los padecimientos que ya tenemos como sociedad. Y una experta en tratar este mal es Daniela Pastrana, dicen los moneros de El Chamuco TV: (Rafael Barajas) El Fisgón, (José) Hernández y (Rafael Pineda) Rapé.

Con 29 años como periodista, Pastrana ha visto cambiar las cosas en nuestro país y puede atestiguar que, las relaciones del periodismo con el poder y las del periodismo con sus lectores, se han transformado en estos cuatro años del Gobierno de López Obrador.

“Han cambiado las cosas en parte porque surgió algo que nos parece cotidiano pero, hace 30 años, no lo era: Internet”. La autopista de la información modificó el espectro mediático en todo el Mundo, al permitir que “cada persona pueda ser un medio de comunicación”.

“Eso modifica todo, para bien y para mal”. Internet magnificó la generación de información falsa que se reproduce en las redes sociodigitales. Pero, al mismo tiempo, “permite que las audiencias puedan fiscalizar el trabajo que hacemos los periodistas”.

Las conferencias mañaneras que ahora son tan controvertidas, recuerda Pastrana, empezaron en 2000 y se mantuvieron hasta 2006 en la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal. Sin embargo, en ese entonces “no teníamos la posibilidad de verlas en vivo”. Solo quienes iban a cubrirlas podían reseñar los dichos de López Obrador, como aquel de: “Lo que diga mi dedito…”, “pero ahora las vemos en vivo y todos podemos fiscalizar las preguntas de los periodistas”.

Las cosas que se pueden hacer gracias al Internet han modificado muchísimo la relación entre los actores de la comunicación social. Se nos olvida lo que eso implicó porque basta con encender el teléfono para ver cualquier video en YouTube, pero antes solo tenías unas cuantas opciones al ver televisión, señala la directora del portal Pie de Página.

Se guardan los cambios

El periodismo, resume El Fisgón, es una profesión que está pasando por un momento de transformación profunda. Éste se debe, entre otras circunstancias, a un cambio en el Gobierno y en la actitud que tiene el Gobierno hacia los medios. También, al cambio detonado por las plataformas en la manera en la que la gente se comunica y se entera del acontecer.

¿Qué tanto el gremio ha entendido estos cambios y qué tanto se ha ido acoplando a estas modificaciones?, pregunta el monero y uno de los ideólogos de Morena a su invitada de la emisión del 7 de agosto por Canal 22.

Según Pastrana, “es evidente que no hay un entendimiento en el gremio ni mucho menos en la industria mediática de lo que está pasando. Y la prueba es que, en los últimos 15 años, cada vez que hay una crisis económica los dueños de los medios corren a los reporteros. Como si en un restaurante al que despidieran primero fuera al cocinero”.

“Cesan al que genera la información, porque en esas empresas se han privilegiado otras cosas”. Los medios quieren mantener ciertas lógicas en su negocio, “porque no han entendido que la gente ya no está dispuesta a aceptar que alguien te diga qué pensar”.

“La gente quiere participar, quiere poderte decir que la estás regando en esto y aquello, y quiere recibir una respuesta. Pero, ante ese cambio, ningún medio en México (a diferencia del esfuerzo de The New York Times u otros periódicos grandes en el Mundo) ha hecho el menor intento por establecer una relación distinta con las audiencias.

“Los medios corporativos no se han enterado de lo que está pasando en México y en el Mundo en cuanto a las nuevas dinámicas de información. No solo mantienen la misma forma de hacer periodismo, sino, también, la misma pretensión de decirle a la gente qué pensar. Por eso estamos viendo ese descrédito tremendo” de los medios y del periodismo.

Vicios y costumbres

El Fisgón llama la atención respecto a que, esa forma hoy obsoleta de hacer periodismo, siempre fue la manera de hacerlo. El oficio ha ido evolucionando con el tiempo. De hecho, el fenómeno de los reporteros es relativamente nuevo dentro del periodismo: empieza a finales del siglo XIX, pero el periodismo tiene mucho más que un siglo de vida.

Ciertamente, con el periodismo industrial se establecieron formas muy estrictas de hacer periodismo, verdaderas culturas periodísticas. En México tenemos una cultura de hacer periodismo muy compleja, en la cual incluso se dieron fenómenos tan extraños como la de esos periodistas que solían chantajear a los entrevistados con la amenaza de no publicar (o, peor, publicar) lo que se dijo en la entrevista. Así lo presumía Carlos Denegri, el vendedor de silencios. Y era la razón de ser de los periodistas chayoteros que recibieron dinero para publicar la noticia de acuerdo a los intereses del que pagaba.

¿Está mal que esa cultura del embute y el chayote haya entrado en crisis?, pregunta el monero.

“Para nada –responde Pastrana, integrante de la Red de Periodistas de a Pie–. Pero tampoco creo que eso se haya eliminado. Tenemos que salir de los medios nacionales y ver qué pasa en los estados: esas prácticas se mantienen, solo que ahora pasaron a Facebook y otras plataformas; sigue la misma relación entre los periodistas y el poder”. No porque cambiaron las costumbres del poder en la capital del país, se modificó totalmente el periodismo mexicano.

“El periodismo va emparejado a los procesos políticos. En mi generación, vivimos una época de apertura. Estuve en La Jornada en los 90, la mejor década para empezar a hacer periodismo porque estábamos emparejados con todos los cambios que venían: se decía que íbamos a entrar al primer mundo. Vimos la apertura política y la llegada de la democracia a la Ciudad de México, y ese boomerang impactó en los medios de comunicación y en la forma de entender el periodismo en la capital del país. Pero transición mediática no se dio a nivel nacional, en muchos estados se mantuvo el viejo orden los siguientes 20 años”.

Caricaturistas y reportera coinciden en que va a ser difícil cortar de golpe esos usos y costumbres. Aunque se están transformando algunos de los grandes medios nacionales, en los estados los medios siguen bajo el control político y económico de los grupos de interés. Los medios de provincia son todavía propiedad de políticos, enfatiza Pastrana.

Periodistas de a pie

A través de la Red de Periodistas de a Pie, un organismo que se dedica a la defensa de los periodistas en todo el país, Daniela Pastrana tiene un gran conocimiento de cómo trabaja el periodismo y del negocio que hacen muchos impostores del periodismo en el interior de la república, apunta Rapé.

En ese sentido, ¿qué pasó con el periodismo durante la mal llamada guerra contra el narco de Felipe Calderón?, le pregunta a quien fue su compañera en La Jornada.

“Aunque cualquier crítica a esta administración y, en general, a lo que está pasando en el país es válida y necesaria, en lo que no coincido es que, por criticar a este Gobierno, me pongan de ejemplo el sexenio de Felipe Calderón.

“Fue una época en la que nos asombrábamos y nos aterrorizábamos con lo que estaba pasando en distintas regiones del país. Por supuesto, ahora hay mucha violencia y ocurren cosas atroces en esta curva epidémica que no termina de bajar, pero ya no vemos esos picos que se dieron en San Fernando, Tamaulipas, o en Allende, Coahuila.

“Mucho menos vemos lo que ocurrió en Veracruz. Ahí, desde las instituciones policíacas, es decir, desde el poder, se instruía desaparecer personas, torturar o matar. ¡Tenían licencia para matar los policías veracruzanos!

“Ni vemos lo que pasaba en el norte, donde salían por la noche de los centros penitenciarios para ir a torturar personas y, al amanecer, regresaban los presos a sus celdas.

“En el tema del periodismo, la violencia nos marcó terriblemente. La oleada violenta que hemos estado viendo empezó en 2003, con los primeros periodistas desaparecidos y asesinados, pero el pico se dio después de 2008. En 2011, cuando cubrimos las caravanas de la paz, empezamos a ver lo que era el terror de verdad en el país. Fue ahí cuando surgió la Red de Periodistas de a Pie.

“Al principio, la Red no era para defender la libertad de expresión, sino para capacitarnos en temas sociales y poner nuestros temas de pobreza en la agenda de los medios. Pero, de pronto, nos convertimos en la central de alertas”.

Para financiar esa labor, “hicimos colectas y subastas; una serie de acciones para responder a la emergencia, porque no había una organización gremial”.

“Los colegas nos hablaban de Morelos a las 3 de la mañana para decirnos que estaban todos juntos, encerrados en una casa, porque sabían que a las 7 iban a matar a un compañero. Y cuando nos preguntaban: ‘¿qué hacemos?’, nosotros les respondíamos: ¡corran por su vida!

“Al mismo tiempo, nos poníamos en contacto con Reporteros Sin Fronteras y con Artículo 19 que todavía no tenía la estructura que hoy tiene”.

En cuerpo y espíritu

Como expresión de la Red de Periodistas de a Pie, sigue contando Pastrana, “organizamos visitas y marchas. Por ejemplo, en el primer aniversario del asesinato de Regina Martínez (la corresponsal de Proceso en Veracruz) organizamos una caravana. Y, de Gobernación, nos hablaron para preguntarnos los nombres de los periodistas que iban a conformar el grupo.

“Yo les decía: ‘¿Para qué?, no los necesitan, ya saben quiénes son los que van a tratar con los policías que nos van a cuidar’. Pero ante tanta insistencia, les informaba: ‘vamos con Kapucinski, Rodolfo Walsh y Truman Capote’. Yo pensaba: ‘sí, en el espíritu vamos con ellos’. Pero los funcionarios de Segob que tomaban nota, no entendían: ‘¿me los puede repetir?’.

“Tuvimos la suerte de que, al llegar, nos encontramos a Juan Villoro que ya estaba ahí porque había ido a un festival del libro. Y entonces los medios publicaron que ‘una comisión internacional de periodistas’ llegó a Las Choapas, Veracruz. Cuando me vi en la foto de portada junto a Marcela y Jimena, pensé: ‘pues yo soy la rumana en esta misión internacional’. Pero no éramos más que la Red de Periodistas de a Pie, haciendo lo que podíamos al no entender todavía la magnitud del problema.

“Fue una época que nos marcó a todos. Yo subí 35 kilos en cinco años. Me costó en la vida familiar dejar a mi hija. Y, por eso, cuando me ponen de ejemplo a Felipe Calderón con tal de criticar a este Gobierno, me entra el chamuco. Porque Calderón le hizo un daño terrible al país y, particularmente, al periodismo. En su sexenio se disparó una espiral de violencia que no ha cerrado”, resume Daniela Pastrana.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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