COLUMNA: Ojo de mar

“Salieron” a Mejía Madrid

Por: Adalberto Carvajal

 

Bajo el argumento de que la revista ya no puede pagar a quienes escriben análisis o dibujan viñetas, salieron de Proceso el cronista y novelista Fabrizio Mejía Madrid, el politólogo John Ackerman, el caricaturista Gonzalo Rocha y Témoris Grecko, documentalista y escritor.

Entrevistado por Julio Hernández López en el espacio de Astillero Informa del 21 de agosto de 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=cdeArzJ-Ex4), Mejía Madrid aclaró que no salió, lo salieron:

El director del semanario, Jorge Carrasco, planteó “en un principio que por la bancarrota de Proceso el consejo de administración había decidido eliminar toda la sección de análisis e, incluso, la caricatura del centro que es el lugar que tuvo Rogelio Naranjo”. Pero todo indica que la razón no son los problemas financieros.

Fabrizio aceptó la idea de que era primordial mantener a los reporteros porque “son la esencia de la revista, sacrificando por un tiempo el análisis”. Pero la sorpresa fue saber que los únicos articulistas “que desaparecíamos éramos John Ackerman y yo, y por supuesto el caricaturista Rocha que ilustraba mi artículo”.

Al saber que el director había mentido, “me sentí traicionado. “Respeto las decisiones de las empresas periodísticas, pero después de que hablé con él, Carrasco mandó una carta donde vuelve a mentir al decir que yo no ofrecí trabajar gratis para la revista. Algo que sí hice”.

Es una mentira flagrante, afirma, porque “hay testigos de que propuse colaborar gratis mientras durara la bancarrota y Carrasco me contestó que no se podía comprometer a eso. Le pedí entonces que permitiera despedirme de los lectores y tampoco quiso”, dice Mejía Madrid, quien en los últimos cinco de los 19 años que pasó en la revista había venido publicando la columna Tiempo Fuera.

 

Viraje a la derech

Para el autor de Salida de emergencia (1997) entre otros libros de crónicas y más de una docena de novelas (incluyendo una gráfica como argumentista), se trata de “un claro viraje en la política de pluralidad de la revista. Y la estrategia es decir que me fui por un asunto de dinero”.

“No lo voy a permitir. He colaborado con empresas y proyectos sin paga, como fue el caso del Constituyente de la Ciudad de México donde ni yo ni mis compañeros Héctor Bonilla, Damián Alcázar y Bruno Bichir cobramos un peso jamás. Incluso, nos pagábamos todos los días el boleto de metro para llegar al Senado. No es legítimo que el director de una revista mienta sobre sus excolaboradores ni sobre los verdaderos motivos para sacarnos de sus páginas”.

Carrasco dijo para justificarse que, por ejemplo, John Ackerman tiene un proyecto político. Y Fabrizio Mejía Madrid se burla:

“Desde que se fundó, Proceso ha tenido dirigentes políticos como articulistas: Heberto Castillo, del Partido Mexicano de los Trabajadores; Juan José Hinojosa, de Acción Nacional, y más recientemente Germán Martínez cuando era un férreo opositor a López Obrador desde el panismo, antes que se pasará a Morena. No se vale, pues, que el director diga que el circuito de opinión de la revista no puede albergar proyectos políticos.

“En un delirio objetivista y neutralista, podrías cuestionar que los reporteros tengan un proyecto político, aunque tienen todo el derecho a mostrar su sesgo. Pero en la opinión me parece completamente fuera de lugar advertir que no se valen proyectos políticos.

“El semanario Proceso tiene un proyecto político, clarísimo. Lo que llaman conservar el legado de Don Julio Scherer, consiste en seguir pensando en el régimen de partido único y decir que todo el poder es corrupto.

“Ahora se oponen al poder de la 4T, sin reconocer que la historia sucedió, que es un gobierno legítimo y tendrían de alguna manera que reconocer que cambiaron muchas cosas en 2018. Mas no, ellos siguen en esa actitud de los 70’s todo poder es malo y no te puedes fotografiar al lado del presidente en Los Pinos”.

 

Qué alegre va María

Julio Astillero pregunta si estos despidos obedecen a decisiones específicas del nuevo director Jorge Carrasco o vienen del consejo de administración presidido por María Scherer Ibarra. ¿Es una acometida contra la izquierda en general?, ¿un viraje profundo en la línea editorial?

“Carrasco –explica Mejía Madrid– se escudó en el consejo de administración. Y supongo que es ahí donde está la decisión de virar hacia una revista cuya línea editorial sea tan absurda como ‘incomodar’. Eso no es una línea editorial, pero es lo que han dicho. No dejo de tener suspicacias cuando María, la novena hija de Julio Scherer y dueña de la mayoría de las acciones, trabaja para Latinus, el proyecto digital de Carlos Loret de Mola”.

Astillero pregunta si no estamos entrando en una vorágine de reacomodos editoriales en varios medios, y si esto podría impactar a una revista que ha sido emblemática en la historia mexicana.

“El viraje de Proceso es clarísimo –responde Fabrizio–. No puedes decir un mes antes de que tomara posesión López Obrador que ronda a su gobierno ‘el fantasma del fracaso’; esa fue la portada de noviembre de 2018. Y no puedes decir cuando empieza la contingencia, que la pandemia en México sea ‘la pesadilla’.

“El viraje es real pero no toma en cuenta algo esencial: la audiencia. La opinión pública no son los medios de comunicación, sino el juicio general que hace la sociedad sobre cada uno de los temas. Y, en ese sentido, los medios de comunicación están cada vez más lejos de la opinión pública, han dejado de representarla. Sin embargo, quieren como en el antiguo régimen construir el consenso desde el monopolio. Y ya no es posible.

“Una variedad de voces están expresando la opinión pública en circuitos distintos, como internet. Seguiremos viendo el declive de las empresas periodísticas tradicionales, frente al auge de los youtuberos y de canales como el de Julio Astillero”.

 

El nuevo etiquetado

La pérdida de estos espacios de opinión en medios convencionales y el auge de la inmediatez, la rapidez en las redes sociales, ¿no implica también una pérdida de la profundidad del análisis y de la concreción de las ideas?, pregunta nuevamente Julio López Hernández.

¿No se requieren buenos artículos de opinión para poder discutir, analizar y plantear rutas políticas, no necesariamente partidistas, que ayuden a mejorar el país? ¿Y qué pasa cuando se cierran espacios de opinión como los de Proceso?, enfatiza Astillero.

Para Fabrizio Mejía Madrid, “impera ahora en el periodismo la velocidad y no la verdad. Se trata de ser el primero que lo diga, el primero que mande la noticia, aunque sea falsa como en el caso de la pandemia. La epidemia arrancó formalmente en México con la noticia de un muerto que no se había muerto”: el empresario José Kuri Harfush.

“La velocidad ha desplazado a la verdad. Lo viral, en lugar de lo verificado, se convierte en el valor de las noticias. Y por lo tanto el análisis, el poco que hay en impresos y en medios electrónicos, también con la velocidad se ha convertido en una caricatura: se estereotipa y se etiqueta al otro.

“Me llamó la atención cómo inicia un artículo de Reforma que alguien en la red me recomendó. Decía: ‘La incapacidad y la ineptitud…’ Si empiezas con esas dos palabras, ya etiquetaste al sujeto. Y no hay manera de salir de adjetivos sin sustantivo. Con etiquetas no se puede decir qué está pasando, cuál es el contexto o de dónde viene una idea; todo eso que se supone hacemos los que trabajamos con el sentido las palabras”.

 

Primero los pobres… lectores

Si Jorge Carrasco le hubiera permitido siquiera publicar un artículo de despedida, ¿qué habría dicho Fabrizio Mejía Madrid en ese texto?

“Hubiera apreciado mi historia de 19 años en Proceso, que comencé como cronista. Después, dirigí el suplemento para celebrar durante dos años el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. Y luego hice esta columna que contextualizaba ideas que estaban en la coyuntura, desde la ilustración o desde los griegos. No escribí Tiempo Fuera sobre la coyuntura sino en la coyuntura, tratando de pensar de dónde vienen los conceptos, de precisarlos y de abrir el debate.

“Hubiera dicho eso, ni más ni menos, porque yo pienso que las audiencias son una parte siempre olvidada y la más importante de los medios de comunicación. Y la audiencia, como se ha visto, está molesta con mi salida”.

Héctor Bonilla un fiel lector de la revista, anunció que con mucho dolor de su corazón dejaría de pagar la suscripción. También Lorenzo Meyer se refirió al hecho, con Carmen Aristegui. Y mucha gente, como Blanche Petrich, se han estado conmoviendo por esta salida.

“Quería simplemente despedirme de la audiencia. No tenía mucho más que decir, pero el temor de Carrasco y tantas mentiras me hacen pensar que hay algo oculto… y viene desde el consejo de administración de Proceso”, sentencia Fabrizio Mejía Madrid, quien conserva su espacio quincenal en La Jornada y su participación en la mesa de los lunes en Rompeviento TV con Ernesto Ledezma.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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