Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

¿Siguen siendo benditas?

Por Adalberto Carvajal

Con el periodismo en redes sociales que se hace en México, ¿podemos seguir llamándolas benditas como las calificó el presidente López Obrador la noche de su triunfo electoral, o en la guerra sucia se convirtieron ya en una más de las correas de transmisión?

Esa fue la cuestión que el politólogo John Ackerman y la escritora Sabina Berman trataron con su invitado el periodista Vicente Serrano, en la emisión del programa John y Sabina transmitido el 8 de septiembre de 2020 por Canal Once.

En la nota inicial los productores señalan que, según investigadores, las características del periodismo digital son: inmediatez, ubicuidad, ventana multimedia, personalización del destinatario, interactividad, narrativa hipertextual y gran capacidad documental.

Por ello, el periodismo digital o ciberperiodismo se ha convertido en el principal proceso en el escenario mediático actual, donde las redes sociales digitales se usan como medios de comunicación formales.

La académica Eva Herrero Curiel, de la Universidad Carlos III en Madrid, afirmó que las redes sociales han transformado el ecosistema mediático al convertir al usuario en un creador, consumidor y distribuidor de contenidos, es decir, un prosumidor.

Esto ha hecho que el periodismo digital en México tenga cada vez mayor peso en el escenario mediático, como se demostró en las elecciones de 2018, un proceso que democratizó a los medios de comunicación pues los periodistas de redes compitieron con los tradicionales.

Esto llevó a las redes a convertirse en otro escenario de batalla. La candidatura de López Obrador fue combatida también con páginas web como Pejeleaks, la participación de ejércitos de trolls y bots contratados para atacar al candidato presidencial de Morena y, más recientemente, con decenas de fake news diseñadas para contrarrestar los logros del gobierno federal de la 4T o calumniar a sus integrantes.

Es necesario asimismo hablar de la alfabetización mediática que requiere la sociedad mexicana, alta consumidora de contenidos vía redes. Según la Encuesta sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información y la comunicación en los hogares 2019 del INEGI, en el país hay 80.6 millones de usuarios de internet de 6 años o más, 70.1% de la población: 51.6% de internautas son mujeres y 48.4% son hombres. El mayor porcentaje de usuarios tienen entre 25 y 34 años.

Además, según el Digital News Report 2020 del Reuters Institute, la confianza de población mexicana en los medios de comunicación llamados tradicionales cayó 11 puntos en comparación con el año pasado al ubicarse en 39%. Las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y YouTube) son más usadas que los medios impresos, en una diferencia de 70 por ciento contra 26 por ciento.

 

No hay verdades absolutas

Para hablar del tema, acompaña a John Ackerman y Sabina Berman el periodista Vicente Serrano. Emigrado muy joven a los Estados Unidos, fue reportero y presentador de noticias en las cadenas Univisión y Telemundo. En la Unión Americana ganó tres premios Emmy por sus trabajos de televisión y el Micrófono de Oro, más dos premios de periodismo en México. Es autor del documental Una injusticia olvidada (2009). Y condujo por varios años un exitoso programa de radio en Chicago, hasta 2019 cuando regresó a México para colaborar durante cuatro meses con Grupo Radio Centro.

Tras su renuncia a la titularidad del programa Éntrale sin Miedo en La Octava, se concentró en su canal de YouTube, Sin Censura, que cuenta con más de 1.6 millones de suscriptores. Serrano mantiene además una participación muy activa en los medios.

En alguna ocasión, recuerda Ackerman, Vicente Serrano declaró: “Soy un peón de la información, si me quieren ver como periodista, bien; si me quieren ver como youtubero, bien; se acabaron las verdades absolutas”.

En efecto, dice en John y Sabina, “quienes se creen todavía dueños de la verdad absoluta, los que critican estos esfuerzos independientes (los de siempre: López Dóriga, Gómez Leyva, Loret de Mola, Aguilar Camín y Krauze, los colegas de medios tradicionales) no han entendido la irrupción de las redes sociales”.

“El más importante juez es el público y este prefiere muchas veces informarse con nosotros, en redes sociales y medios digitales, en medios independientes y alternativos, porque poco a poco nos hemos ido quitando las máscaras. Prefiero que en la calle me griten chairo y no corrupto o chayotero. Esa autoridad moral no la tienen muchos de esos grandes nombres de la élite del periodismo mexicano”.

 

Nada vale más que una amistad

Imposible no preguntar sobre las causas que lo llevaron a renunciar a La Octava. Julio Astillero, quien era el director editorial de la televisora de Grupo Radio Centro, dio su versión en una emisión anterior. Y Serrano llegó a declarar que se fue porque le trataron de imponer una línea, un tono y un cuestionario.

En el programa del 8 de septiembre reitera que renunció en solidaridad porque ese día habían despedido a uno de sus grandes amigos. “Ojalá que para poder hablar sin pelos en la lengua no se tuvieran que pagar multas de 200 mil dólares, por violar la clásula de confidencialidad” en un contrato que él mismo propuso a la familia Aguirre, acostumbrado como está a las relaciones laborales usuales en EEUU.

De la experiencia, lamenta el desencuentro de opiniones con Julio Astillero: “No hay programa o proyecto que valga una amistad” y la de ellos dos quedó muy lastimada. Mas para zanjar de una vez por todas la diferencia, Serrano lee en voz alta los mensajes que intercambió con Astillero el 20 de marzo cuando Julio renunció a su vez a La Octava, correspondencia en la que, en pocas palabras, ambos se pidieron disculpas.

 

¿Cómo se gana la vida?

Tras sus fugaces pasos por La Octava, tanto Julio Astillero como Vicente Serrano siguen siendo personalidades del YouTube. A Ackerman le sorprende que periodistas con tanta audiencia, certeza e inteligencia, no hayan sido recogidos por ningún medio comercial (radio o televisión): eso nos habla de una coyuntura mediática que está quizá peor ahora que antes en la esfera privada.

“Es que damos miedo –explica Serrano–. Pero me da mucho gusto que Julio regresara a ser youtubero porque aquí no hay máscaras y la gente sabe a qué le tiramos. Me siento como pez en el agua en YouTube”.

¿Mas cómo se ganan la vida periodistas como ellos dos?, ¿cómo se financian canales como Sin Censura o Astillero Informa que tienen reporteros y una infraestructura qué pagar?, pregunta Berman.

“Con lo que recibimos de YouTube por visualizaciones, por lo poco o mucho que invierten los patrocinadores del barrio (por convicción, nunca aceptaría publicidad de Coca-Cola o McDonald’s). Las colaboraciones de mis compañeros, los viajes y los costos de transmisión se cubren con lo que aportan los pocos patrocinadores que se atreven a invertir con nosotros. Hay, además, un sistema de donativos directos de la gente que se llama Súper Chat. Así hemos sobrevivido 10 años. Se gana lo suficiente como para que uno se respete y mantenga la dignidad que nos han robado muchos medios de comunicación y muchos de esos ricachones que tienen medios de comunicación”.

 

¡Fuera máscaras!

En México es más fuerte el YouTube que el Facebook, comenta Ackerman. Y recuerda la críticas que hizo Umberto Eco a las redes sociales diciendo que estaban pobladas de legiones de imbéciles que, antes, hablaban en el bar después de un vaso de vino sin dañar a la comunidad, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel.

“Yo retomo lo que dijo el presidente: ‘tonto es el que piensa que el pueblo es tonto’. Si la gente prefiere informarse en las redes sociales es porque algo, precisamente, están haciendo muy mal o no están haciendo los medios tradicionales”, opina Serrano.

“En un debate con Jorge Berry, en el espacio de Julio Astillero en Radio Centro, yo le decía que lo mejor está por venir. Los youtuberos estamos del lado correcto y son los medios tradicionales los que nos están dando todavía más herramientas. La gente ya no quiere esperar a que Loret o López Dóriga le expliquen la situación”.

Por cierto, ¿Vicente Serrano hace opinión o periodismo informativo?, ¿tiene reporteros y entrevistas o toma la noticia de otros medios?, pregunta Sabina.

“Tengo reporteros, hacemos entrevistas, generamos exclusivas. No tenga un equipo de investigación, porque no hay mucho presupuesto. Y hago mucha opinión porque la gente no espera de mí esa falsa objetividad de la que tanto hablan quienes se sienten dueños de la verdad.

“Decidir a quién invitas y seleccionar las noticias es un acto subjetivo. Y la gente merece saber cuál es la opinión del periodista sobre la noticia que está dando. Se han transformado los medios de comunicación, ya no puede haber periodistas que con su silencio sean cómplices.

“Decir que me enorgullece que le negaran el registro al partido de Felipe Calderón y Margarita Zavala conlleva una responsabilidad, y la asumo. También acepto que por esa opinión reciba un ataque brutal en redes sociales por parte de los muchos bots que, por lo demás, no salieron a protestar a las calles por la resolución del INE.

“Hay un reto muy importante para los que hacemos periodismo y opinión en redes sociales: ser conscientes, responsables y seguros de nuestra libertad. En las redes hay una voluntad de informar y orientar que no existe en los medios tradicionales, aquellos medios que le contaron a México que el 2 de octubre de 1968 había sido un día soleado”, resume Vicente Serrano.

Se refiere al saludo que supuestamente dio Zabludovsky en su noticiario Nescafé del Canal 2. En realidad, de acuerdo a lo que contó el mismo Jacobo a Sabina Berman en una entrevista, “Hoy es un día soleado” es algo que dijo la mañana del 2 de octubre, cuando aún no ocurría la matanza estudiantil. Su legendario noticiero nocturno, 24 Horas, no comenzaría hasta 1970. Pero ciertamente los noticieros vespetinos y nocturnos de Telesistema Mexicano, que eran hechos por los periódicos y no por la televisora, ocultaron lo que estaba ocurriendo en esos momentos en Tlatelolco.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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