COLUMNA: Ojo De Mar

Debate sobre la verdad

Por Adalberto Carvajal 

En el debate entre lo que es una opinión válida y aquello que un periodista asume como verdad, comenta Sabina Berman, hay un asunto:

La gente está urgida de narrativas, la realidad es demasiado amplia y necesitamos narrativas, pero no las de los señores del dinero sino relatos más sinceros, más honestos y más asociados con la gente. Sin embargo, existe un territorio de la verdad, donde la palabra y la imagen se deben ajustar a los hechos.

Para la dramaturga y novelista, el florecimiento de las redes sociodigitales trajo consigo el surgimiento de muchas narrativas, pero una pérdida de la verdad. Al grado que afirmamos que no existe la verdad sino sólo la narrativa, cuando sí existe la verdad. Existen la materia y los hechos, sostiene la conductora de John y Sabina en Canal Once.

En la emisión del 8 de septiembre de 2020 del programa donde comparte créditos con el politólogo John Ackerman, Sabina Berman dialoga con el invitado Vicente Serrano sobre la crisis de la verdad en el periodismo emergente.

(Periodismo que antes era llamado ciudadano y ahora simplemente periodismo de las ‘redes sociales’, como tradujeron el término en inglés social media que, trasladado de manera literal, nos daría en español un concepto más claro como “medios sociales”).

Esta crisis “no es exclusiva de las redes sociales”, objeta Serrano. “Al contrario, los medios tradicionales enfrentan esa crisis por episodios como los protagonizados por ‘Lord Montajes’, Carlos Loret de Mola, quien se prestó para contarnos una historia falsa como verdad”.

Si no hubiéramos descubierto el montaje televisivo de 2005, advierte el conductor del canal Sin Censura en YouTube, el operativo de Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino en el rancho Las Chinitas habría dejado como verdad histórica la culpabilidad de Florence Cassez e Israel Vallarta.

Es una crisis causada por escándalos como los que fabrica Joaquín López Dóriga cuando una y otra vez cae en fake news, o por los infundios de Reforma que a cada rato son desmentidos desde Palacio Nacional. La crisis de credibilidad no ha sido provocada por las redes sociales, sino “por los medios tradicionales que se han prostituido y han vendido su verdad”, sostiene Serrano.

John Ackerman coincide con Vicente en que la crisis de la verdad está generando justamente una deslegitimación de los medios tradicionales. Hay tres canales de televisión que todos los días inventan noticias falsas, y eso es lo que ha empujado a la gente a buscar medios alternativos como los de Vicente Serrano, Julio Astillero y otros que están informando con veracidad y responsabilidad desde las redes.

No obstante, Serrano reconoce que incluso en estos medios digitales independientes la gente corre el peligro de que los informadores no sean honestos. “Siempre hay esa tentación de poner un título estridente y amarillista para que te vean, o una foto miniatura para incitar a darle clic”.

 

Dar poder a la gente

Berman está de acuerdo: lo que domina en los medios tradicionales son los intereses del dinero. Pero en YouTube ‘hay mucho relax respecto a la verdad’, te puedes encontrar cualquier teoría conspiracionista de la realidad. Entonces, ¿dónde está la verdad y cómo la encontramos? ¿Cuál es el porvenir de la verdad en las redes sociales? ¿Hay que curar los medios? ¿Necesitamos una autoridad externa que diga quién está diciendo la verdad y quién no?

Serrano es partidario de “darle el poder a la audiencia. Por mucho tiempo le vendieron la idea a la gente de que debía consumir precisamente lo que le daban la tele o la radio. Ahora puede decidir con un clic dónde informarse. Y debe aprender a exigir más y mejores contenidos. Una de mis frases de batalla es: ‘No me crea ni a mí a ojos cerrados’. Se trata que las audiencias se avispen y continúen el proceso de politización y concientización”.

Regular las redes es un gran peligro, tercia Ackerman, aunque es importante tener mecanismos de verificación. El mismo Facebook cerró recientemente decenas de cuentas porque descubrieron una inversión de casi cuatro millones de dólares para generar fake news en contra del gobierno de Venezuela, a favor del golpe en Bolivia y en contra del partido Morena en el contexto de la elección 2018.

Y Twitter, apunta Berman, bajó un tuit del presidente Trump por peligroso. Dijo algo en contra del uso del cubrebocas que era una mentira y amenazaba la salud de todos los estadounidenses, además de que acusaba a los afroamericanos que estaban protestando contra la brutalidad policiaca, de generar más violencia.

Con todo, comenta Serrano, el gran peligro sigue estando en los medios tradicionales (radio, televisión, prensa escrita) en donde supuestos profesionales que ganan “grandes salarios” son irresponsables al informar, como Sergio Sarmiento que difunde “encuestas muy sesgadas”.

“Uno elige si te informas con tal youtubero o con otro, pero los conductores en radio y televisión tienen una concesión que suelen violar. Por si fuera poco, es detestable el código de silencio en los medios de comunicación. Pareciera que se cuidan el trasero. ¿Cuándo han visto que Loret critique al Teacher por presentar fake news, o a López Dóriga cuestionar a Denise Dresser?”, pregunta Serrano.

 

Premios y castigos

El porvenir está con los independientes, reitera Berman. Lo otro ya está perdido. Durante toda la pandemia, Sarmiento ha tratado de asimilar a México con Suecia, haciendo una verdadera propaganda para que la gente no se cuide, y nadie lo delató.

“En las redes sociales la gente te bendice con su clic o, también, en ese momento pierdes al seguidor. Eso hace exhaustivo el trabajo periodístico en redes sociales, porque la gente te castiga o te premia”, acota Serrano.

En cambio, la televisión premia a quien inventó, durante el rescate de las víctimas por el derrumbe del colegio Enrique Rébsamen, a una niña llamada Frida Sofía supuestamente atrapada en los escombros, dice el invitado en clara alusión a Danielle Dithurbide, quien consiguió la titularidad del noticiero matutino que dejó vacante Carlos Loret en Televisa con esa cobertura minuto a minuto (la reportera, por cierto, ha insistido siempre que la existencia de la alumna fue confirmada por mandos de la Marina).

 

Competencia dispareja

¿Cuáles son los nuevos retos o las dificultades de siempre a las que se enfrenta el periodismo político en medios alternativos?, pregunta Berman a Vicente Serrano.

“Los presupuestos. Como periodistas independientes no tenemos los grandes presupuestos de los medios tradicionales, recursos que también ellos han perdido poco a poco” para coraje de esos periodistas que “nos caricaturizan por acudir a la mañanera, nada más porque López Dóriga y Gómez Leyva no se quieren levantar temprano”.

Acerca de periodistas como Carlos Pozos ‘Lord Molécula’ o Hans Salazar y Rafael Herrera, corresponsales en la mañanera de Sin Censura, Serrano reconoce que ellos ya se quitaron la máscara. Se reconocen como simpatizantes obradoristas, no fingen la objetividad que tampoco tienen “Ciro y otros que deberían aceptar que son simpatizantes calderonistas”.

Por otra parte, muchos critican a quienes hacen periodismo en redes sociales porque no tienen un título en esa área, cuando ni López Dóriga, Jorge Berry o Loret de Mola estudiaron Periodismo.

Serrano invita a los jóvenes a “tirarse en las redes sociales” aunque ahí no encontrarán “el glamour de las cámaras”. Y otro problema que tienen los periodistas independientes es la falta de un sueldo: “en las redes sociales tenemos que andar correteando la chuleta”.

Curiosamente, la competencia entre medios alternativos con bajo presupuesto o poco equipamiento y las televisoras que cuentan con todos los recursos, está obligando a los medios tradicionales a revisar los desmedidos sueldos que les pagaban a sus conductores y, a esas estrellas de los noticieros, a olvidarse del glamour que como periodistas no deberían tener.

La verdad no está en las oficinas ni en los foros, “está en las calles”. Y eso también va para los youtuberos que no salen de su casa, sostiene Serrano quien hasta antes del confinamiento hacía sus transmisiones desde el Zócalo, en una suerte de asamblea popular.

La pandemia igualó a los medios tradicionales con los alternativos porque, en las televisoras y radiodifusoras, hoy vemos “cómo se hacen transmisiones a distancia, cada quien desde su casa, algo que nosotros venimos haciendo desde hace años”.

 

Les tumbaron el canal

John Ackerman llama la atención sobre la censura en redes sociales. Por denuncias, le han quitado temporalmente su canal de YouTube o sus cuentas de Twitter y Facebook a periodistas independientes, algunos por buenas razones y otros por cuestiones estrictamente ideológicas.

No podemos olvidar que estas redes sociales son empresas privadas, no son realmente un espacio público. Hay nuevas formas de censura y el desafío para el Estado es garantizar la accesibilidad al internet para todos, subraya el también conductor de Diálogos por la Democracia en TV UNAM.

En efecto, resume Serrano, “cuando te denuncian la plataforma te amonesta. Y aunque la acusación sea injusta, mientras se aclara todo ya te tumbaron el canal y evitaron que hicieras dinero ese día o toda la semana. Cuando esas granjas de bots financiados desde el extranjero denuncian tu canal por contenido supuestamente pornográfico, mientras YouTube investiga ya no te recomiendan y esconden la transmisión”. Pero incluso así, “gracias a la gente, tenemos varias veces más audiencia que los noticieros de Milenio, Televisa o Azteca”.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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