Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

No soy Mesías Tropical:

Por Adalberto Carvajal

 

En la mañanera del 8 de septiembre de 2020, el presidente López Obrador exhibió cuánto recibieron en contratos de edición, venta de suscripciones y publicidad oficial las revistas Nexos y Letras Libres. Estos señalamientos, sin duda, son el origen del desplegado que firmaron los 650 intelectuales y académicos el 17 de ese mismo mes, pero el mandatario no quita el dedo del renglón.

Luego que una reportera le preguntara sobre la salida de un grupo de gobernadores de la Conago, quienes entre otras cosas acusan al Ejecutivo federal de poner en riesgo la democracia y polarizar al país, AMLO precisó:

“De eso me acusa el Reforma y todos los días, los medios de información, los que pertenecen al agrupamiento conservador y quisieran que se mantuviera el mismo régimen de corrupción, de injusticias, de privilegios. Entonces, es legítimo que me acusen”.

Los gobernadores “están en su derecho” a disentir, para eso “hay libertades” y democracia. Qué bueno que “haya puntos de vista distintos”, diferencias, “nosotros” queremos “la transformación de la vida pública en contra de los que querían mantener el mismo sistema”.

Para el Presidente, “Reforma como otros periódicos, televisoras, estaciones de radio”, es parte de ese grupo que con Salinas de Gortari no sólo hicieron “jugosos negocios al amparo de poder público”, sino que acabaron siendo “los dueños de México, los que mandaban”.

Los “ataques constantes” de esos medios provienen de “la inconformidad” de ese grupo porque “estamos llevando a la práctica una verdadera democracia”. Ellos quisieran “mantener un sistema autoritario”, pero cómo “convencer a tanta gente que se vio favorecida con el régimen de corrupción y de injusticias. ¿Cómo voy a convencer a los intelectuales orgánicos?”, a gente como Krauze que dice que estamos “regresando a la dictadura perfecta”.

Krauze lo plantea “porque él estaba en contra del cambio verdadero, él me llamó ‘el Mesías Tropical’. Y ahora está muy enojado porque su revista pues estaba subsidiada por el gobierno, se compraban como ocho mil revistas (…) Letras Libres, cada mes, más otras cosas, se les compraban libros, servicios de todo tipo, una empresa editorial muy exitosa”.

 

Elogios a la medida

“Y hablo de Krauze –dijo López Obrador– porque es de los intelectuales orgánicos, por ejemplo, de algunos gobernadores. Llegó a decir que el gobernador de Jalisco era (como) Mariano Otero”, un liberal del siglo XIX, también de Jalisco, “que enfrentaba al presidente”, que “enfrentaba a la federación”.

López Obrador está orgulloso de “que se estén aclarando las cosas”, que se acabe la simulación del “régimen anterior” que “era muy parecido al porfiriato”. Y que se sepan cosas que “la gente desconocía”, como el hecho de que los intelectuales Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, cada uno con su grupo, “recibían apoyos especiales” (millones de pesos por publicidad y suscripciones). Por lo tanto, “siempre justificaban o guardaban silencio cuando se estaban cometiendo atracos al erario público y no hablaban de cómo se empobrecía al pueblo y cómo unos cuantos se hacían inmensamente ricos”.

Tras ofrecer disculpas “por transmitir información a la gente después de mucho tiempo de silencio”, aclara que “se puede estar transmitiendo la información al pueblo” sin “ofender a nadie”.

“Esto es enseñanza (…), no simulemos, no engañemos, hagamos a un lado la hipocresía”. Habla con frecuencia de Reforma, dice, “porque es (…) un boletín del conservadurismo”. En ese periódico y en El Financiero o en El Economista “mienten sistemáticamente porque quieren que nos vaya mal”. Desean “que se deprecie el peso, que no nos recuperemos económicamente”, que la deuda se vaya “al 70 por ciento del Producto Interno Bruto”.

 

Doce años de gratitud

Jesús Ramírez Cuevas, coordinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia, presentó un cuadro que desglosa 12 años de publicidad oficial para las revistas Nexos y Letras Libres, y los contratos para sus respectivas filiales: la editorial Cal y Arena y la productora de libros y videos Clío.

De 2006 a 2018, Nexos tuvo ingresos de publicidad por 87 millones de pesos, pero sus ingresos generales sumaron 140 millones por contratos como el que, por ejemplo, firmó con la Secretaría de Cultura en 2018: siete mil suscripciones que le suministraron a la revista tres millones 800 mil pesos.

Además de la compra de material bibliográfico con el sello Cal y Arena, la revista dirigida por Héctor Aguilar Camín capacitaba a los servidores públicos no sólo en cuestiones de comunicación sino de administración pública. Y por eso recibió entre 2010 y 2018, 53 millones de pesos.

Letras Libres recibió de publicidad, entre 2006 y 2018, 74 millones 537 mil pesos. Pero otros contratos con la revista dirigida por Enrique Krauze sumaron 90 millones 427 mil 263 pesos del 2006 al 2018 por servicios como publicidad, suscripciones, suministro de revistas a oficinas gubernamentales y adquisición de libros.

La Secretaría de Cultura contrataba la suscripción de Letras Libres para distribuirla en bibliotecas y en las oficinas públicas. Pero el gobierno federal también le compró libros de texto escolares a la editorial Clío. Y los ingresos por este concepto suman otros 15 millones de pesos.

Otra empresa encabezada por Enrique Krauze era proveedora de servicios al Estado mexicano y, en esos 12 años, tuvo ingresos por 119 millones de pesos sólo de publicidad, y ganancias por 185 millones. Letras Libres España también contrató publicidad del gobierno mexicano y, con ello, de alguna manera se sostenía la revista en la península, además de costear la producción de documentales y la edición de libros.

En 2018, la obra videográfica Generaciones de literatura mexicana: del México prehispánico al siglo XIX, costó nueve millones; un año antes, se pagó una cantidad igual por la producción de Literatura mexicana de 1900 a 1950.

En 2016 y 2015, Clío cobró nueve millones por obras y documentales sobre la literatura mexicana, y siete millones 500 mil por el video El México de Porfirio Díaz. Sin contar los pagos por otro tipo de servicios, entre ellos la producción integral, postproducción, transmisión y promoción de dos programas historico-documentales a través de la televisión abierta.

 

El (mal) financiero

López Obrador subraya que “estos intelectuales, junto con el periódico Reforma y otros académicos e integrantes de la llamada sociedad civil, promovieron mucho la transparencia, (pugnaron) que se creara un instituto de la transparencia que, al final de cuentas, nunca transparentó nada de lo que realmente importaba que se supiera”.

La “primera decisión” de ese “instituto de la transparencia” fue “mantener en secreto las condonaciones que hizo Vicente Fox a grandes empresarios”. Y “últimamente (ese instituto) fue también el que decidió mantener en secreto todo el expediente del caso de Odebrecht”.

No hacen falta “institutos para simular” sino “que haya libertades y democracia para que la vida pública sea cada vez más pública, esto que estamos haciendo ahora”. En ese sentido, “no tienen por qué enojarse ya que ellos teóricamente han manifestado que a México le conviene la transparencia. Entonces, vamos todos a transparentar lo que nos compete, a no ocultar nada. Fuera máscaras”.

Y citó una de las declaraciones “del señor Lozoya (…) donde dice que por instrucciones de arriba le dan un crédito a un periódico de 100 millones de dólares”, El Financiero. Y en efecto, “la banca de desarrollo que es banca pública” le otorgó un crédito al diario que dirige Enrique Quintana. Aunque el director de Nacional Financiera informó al presidente que el crédito a El Financiero fue, de hecho, por dos mil 400 millones de pesos.

“Y pues así se entiende cómo están enojados los medios de información convencionales. Aquí lo dije también, con honrosas excepciones las organizaciones no gubernamentales recibían dinero, las llamadas organizaciones sociales independientes. Si esto no se detiene, si no acabamos con estas prácticas, se sigue hundiendo el país”.

 

Doctorados millonarios

Para AMLO, la transformación “es la única manera de frenar, de detener la decadencia. ¿Cómo un país decadente en todos los órdenes de la vida pública, en lo económico, en lo social, en lo moral, va a salir adelante? Sólo con una transformación, con una purificación de la vida pública, moralizando”.

“Esto lleva trabajo y además produce reacciones, pero ¿qué hacemos?, ¿seguimos igual o cambiamos? Vamos a cambiar por nosotros y por las nuevas generaciones, por los que vienen detrás de nosotros”.

Remató el Presidente exhibiendo la disparidad entre los ingresos de “un académico con maestría, con doctorado, que es investigador” en una universidad (“30, 40 mil pesos al mes”) y un historiador que es editor de una revista de divulgación cultural (“un millón o dos millones o cinco millones de pesos mensuales”. ¿Por qué toda esa desigualdad?, ¿nada más porque tiene influencias? No debemos de permitir la corrupción de nadie, proclamó.

Finalmente, López Obrador defendió este “diálogo circular” que son las mañaneras. Sirve “para que todos participemos, nada más sin insultos, respetuosos, tampoco tan serios sino también con sentido del humor, no enojarnos, dar gracias de que estamos viviendo en un momento importante, es un momento estelar en la historia de México lo que estamos ahora viviendo, transformando, y vamos bien, vamos adelante”.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

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