COLUMNA: Ojo de mar

John sin Sabina

Por Adalberto Carvajal 

El conflicto laboral en la producción del canal Once, John y Sabina, que los conductores (Ackerman y Berman) habían hecho público en las redes sociales, se evidenció en el programa transmitido –supuestamente en vivo– el 10 de noviembre de 2020. Ese donde estuvo como invitado el secretario de Educación, Esteban Moctezuma.

Al arranque del programa (que luego sabríamos fue grabado y editado con la complicidad de la productora para hacer valer la postura de John), tras ser ignorada por su compañero en su invitación a debatir sobre la represión a quienes protestaban por el feminicidio en Cancún, Berman pidió al aire la intervención del funcionario para que Ackerman corrigiera su actitud machista:

“…tenemos un problema en este programa, de paridad, John y yo somos co-conductores de este programa, pero John -ya ve usted- apenas ahorita me acaba de turnar la palabra”.

“¿Qué hacemos con este problema de machismo? ¿Qué hace una mujer como yo, respetuosa de los acuerdos y contratos, en una situación así? John sencillamente no me deja participar”, le cuestionó al secretario.

Como señalaría el jurista Federico Anaya, el tono y la intención de Berman respondieron al hecho de que Esteban Moctezuma es el jefe: el Once es un canal del Instituto Politécnico Nacional que, pese a ser la segunda casa de altos estudios en el país, a diferencia de la Universidad Nacional no cuenta con autonomía y, por tanto, el funcionario con mayor jerarquía es el titular de la SEP.

(En Rompeviento TV por cierto, Anaya realizó con Ernesto Ledesma un análisis del conflicto en términos del contrato laboral que suscribieron John y Sabina con el Once, y le dieron la razón a la autora de Entre Pancho Villa y una mujer desnuda).

 

Sabina y Denise

El asunto irrumpió en la escena pública, aparentemente como consecuencia de un posicionamiento de la dramaturga y periodista en la primera emisión de Toma y Daca, una de las nuevas mesas de análisis de Carmen Aristegui donde Berman debate con la académica y analista Denise Dresser.

Luego Sabina aclararía que el enfrentamiento con Ackerman, en Twitter y a cuadro, fue consecuencia de las fricciones que se fueron dando con el politólogo a lo largo de la tercera temporada de John y Sabina, por las diferencias ideológicas entre ambos.

El programa salió al aire en 2019, pero ya en este año la segunda temporada empezó a naufragar debido a la insistencia de Berman en hacer un enlace de Zoom, por la pandemia. Se reanudaron las transmisiones a mediados de 2020, con John en el estudio y Sabina desde su casa, por las medidas de confinamiento social.

En la mesa de Aristegui, Berman justificó que las televisoras de Estados Unidos cortaran el mensaje del presidente Donald Trump, diciendo que así los medios “fueron leales a la idea de la democracia”. El candidato republicano a la reelección había incluso borrado 13 tuits por presiones de la plataforma, cuyos curadores consideraron que “eran mentiras flagrantes”, expuso Sabina.

Sin planearlo, Berman coincidió así con Dresser, quien argumentaba que se vale censurar en nombre de la democracia. Y la dramaturga no se desmarcó cuando Denise se sumó al llamado a cancelar las mañaneras porque el presidente López Obrador dice ahí, según Dresser, muchas mentiras.

Terminaron haciendo equipo, no obstante que en esa misma mesa Dresser había dicho de Berman lo que se supone que nunca expresaría por mera educación: “…entonces, yo no voy a decir nunca que Sabina es una chaira arrastrada lame huevos; nunca voy a decir que Sabina es una burguesa blanca que analiza el país desde el privilegio; ni voy a gritar que es una mal cogida”.

Sin embargo, los simpatizantes de la 4T sólo quisieron oir las partes en las que las contertulias coincidieron en el tema de la censura democrática, para irritación de Carmen Aristegui, quien insistía en que las televisoras debieron dejar que Trump diera su versión del proceso electoral, para luego desmentirlo con base en documentos o elementos de información, respetando la capacidad de la sociedad de analizar y observar un fenómeno de poder que se dio, al margen de que Trump falte o no a la verdad.

 

Pluralidad incómoda

Las fricciones entre los conductores quedaron de manifiesto el viernes 6 de noviembre, durante la transmisión en vivo del programa John y Sabina en el que entrevistaron al analista Miguel Tinker Salas, sobre las elecciones en Estados Unidos.

Esa misma mañana, apenas concluida la mesa de Aristegui, un tuitero le escribó a Ackerman: “Estimado John, ¿qué haces con Sabina Berman en un programa en el que se nota que está incómoda, contigo y con tus invitados, mientras que con el veneno de la Dresser está encantada? Sabina, cada vez es más inaudible…”

A lo que, inmediatamente, el investigador de la UNAM respondió: “Invité @sabinaberman a @CanalOnceTV porque valoro la pluralidad de voces y el debate informado. Pero yo también la noto cada vez más incómoda, con actitud agresiva e incluso de sabotaje hacia el programa. Que bueno q encontró una nueva pareja de mayor cercanía @DeniseDresserG”.

Unas horas después, la escritora le respondió a Ackerman: “Estimado @JohnMAckerman. Partamos de un par de hechos. 1. El programa donde participamos es propiedad del @CanalOnce. 2. Con el @CanalOnce firmamos contratos donde consta que somos co-conductores de un programa.”

En un largo hilo de tuits, Berman puntualizó: “Durante un año fuimos de hecho sus co-conductores, y gozamos de la libertad de expresión sin límites que el gobierno del Presidente @lopezobrador ha inaugurado en el país. Resulta que a ti no te gustó la libertad de expresión… Y acá nada tiene que ver la política y menos la 4T, sino tu ego. Es así de simple: no te gustó tener ante ti a una mujer que tenía su propio punto de vista. Así que hace varias semanas decidiste atropellar ese contrato y esa libertad de expresión, y en un golpe de prepotencia te auto-nombraste el único conductor: el tiranito del programa.”

La dramaturga agregó: “Ahora pretendes que el orden sea así. Tú me das o quitas la palabra, tú decides los invitados (que se han vuelto sólo aliados políticos tuyos) y tú decides la publicidad que emite el equipo pagado por @CanalOnce.”

Para concluir: “Mal John Ackerman. Vandálico. Contrario a los principios de la 4T. Y te reitero: el programa del CanalOnce no es tuyo, sino del país, y yo cumpliré con honor mi contrato. Agrego también lo que ya te dijeron en otras partes: la 4T no es tu licencia personal para robar y atropellar, aprende a comportarte según acuerdos y contratos –y cordialidad.”

Y al final, sobre el nuevo espacio donde conversa con Carmen Aristegui y Denise Dresser, le dijo que “es un maravilloso experimento que espero atraiga a quienes disfrutan el pensar en libertad y sin odio. Te invito a observar cómo eso es posible”.

 

¡Vocera de Calderón!

En la misma red social, Ackerman se defendió y contraatacó: “A cualquiera que haya visto nuestro programa le consta que la dramaturga ha gozado de plena libertad de expresión y que un servidor jamás ha tenido actitudes machistas o intolerantes hacia su persona, sino todo lo contrario”.

En otra publicación filtró que Sabina pretendía invitar al expresidente Felipe Calderón o al historiador Enrique Krauze, y que saboteó (dejándolo plantado) la entrevista con el político Gerardo Fernández Noroña.

John no mencionó, sin embargo, que en la primera temporada tuvieron como invitado a Héctor Aguilar Camín, lo que no hacía impensable la presencia de los otros dos.

Para Ackerman: “El oportunismo de @LillyTellez se queda corto frente al de @sabinaberman, quien se vistió con piel de “anti-neoliberal” para colarse a la #4T pero ahora encuentra su verdadera casa junto a @DeniseDresserG”.

Y en el mismo hilo, tras subrayar que él la invitó, que él siempre fue el titular del programa y él quien tomó las decisiones importantes, remató: “Me comentan que no es la única vez que la escritora toma una invitación para ir juntos de viaje como un permiso para expropiar la casa del anfitrión, pero espero que sea la última, aunque no estaría demás que @AristeguiOnline tome sus precauciones.

(Uno de los medios que hicieron seguimiento al hilo de Twitter es el periódico El Universal).

 

Ackerman se queda:

En las redes sociales y, sobre todo, en espacios periodísticos digitales se desató una polémica entre quienes hacían una lectura del conflicto laboral como un asunto de acoso y nepotismo, como lo planteó Ernesto Ledesma en Rompeviento TV, y quienes los interpretan como parte de una conspiración fallida para silenciar a Ackerman, entre ellos Nacho Rodríguez El Chapucero.

Lo cierto es que el problema se resolvió con la cancelación del programa: Canal Once terminó, “de común acuerdo”, anticipadamente la tercera temporada del programa John y Sabina, anunciando que ya tiene proyectado recontratar a John Ackerman “a fin de que realice un programa de opinión el año próximo”. Mientras que con el canal 14 del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, el Once ha iniciado conversaciones para coproducir un programa conducido por Sabina Berman.

No faltó quien viera la resolución como un fallo a favor de Ackerman, motivado por la cercanía de John con el presidente López Obrador y la circunstancia de ser el esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval.

La titular de la SFP defendió al comunicador ante la opinión pública: “John Ackerman es un hombre excepcional: humano, solidario, generoso y progresista. Es un esposo y padre feminista, hijo y yerno amoroso, hermano y cuñado solidario, maestro y colega respetuoso, un universitario ejemplar”. Pero el verdadero mensaje no era el texto, sino el hashtag que lo acompañó: #AckermanSeQueda.

Lo que llevó a Sabina, en una conversación con Ledesma, a decir que si el pleito hubiera sido con Juana y no con John, y fuera el esposo secretario de Estado quien dijera que su cónyuge se queda, nadie habría dudado que se trataba de un acto de nepotismo.

En su momento, John argumentó que en su discordia con Sabina nunca mencionó cuestiones de género, sino ideológicas en contra de la 4T, corriente política de la cual Ackerman es un defensor entusiasta, como cuando en presencia de Julio Hernández López Astillero se aferró a decir que López Obrador es “un científico” que, en materia del covid, piensa como tal “y no como político”.

“El diferendo con la dramaturga Sabina Berman no tiene absolutamente nada que ver con el asunto de género. Un servidor jamás ha ejercido ningún acoso o agresión por motivos de género de manera directa o indirecta, ni en el ámbito privado ni en ninguno de los espacios en los que he laborado. Al contrario, soy un hombre profundamente comprometido con la plena equidad de género”, explicó en Twitter.

“La verdadera victimaria en el contexto del ahora extinto programa de John y Sabina del Canal Once no fue un servidor sino la dramaturga. Son muy bien conocidos por la audiencia sus constantes interrupciones y burlas durante las transmisiones del programa, en ejercicio pleno de su libertad de expresión pero con evidente falta de respeto tanto para su compañeros de trabajo como para los invitados y las invitadas”, agregó en su descargo John Ackerman.

Berman comentaría en Rompeviento TV que interrumpir es parte de su estilo de entrevistar, cuando el interrogado se está yendo por las ramas por distracción o con la intención de eludir una pregunta incómoda.

 

Diálogos Shalalá

En la entrevista con Ledesma, Sabina adelantó que el próximo año estará en Europa, participando en la producción de una serie basada en su novela La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, así que es posible que no haga la serie que le ofrece el SPR como compensación por haber cancelado John y Sabina.

Sin caer en la histeria de quienes afirman que han sido varios los intentos por sacar a Ackerman de los medios públicos o que este conflicto se inscribe en una campaña por deslactosar al Once, el 14 y todos los demás medios públicos (incluida la agencia Notimex, que sigue entrampada en una huelga), es innegable que la vanidad del académico de la UNAM enturbió el asunto.

John no reconoce el acoso horizontal que le señala Berman, ni la manera en que, aprovechando la ausencia de Sabina de los foros, quiso revertir las condiciones de un contrato en el que se establecía que ambos eran co-conductores. Pero las feministas sí reconocieron su actitud machista. La Comisión de Igualdad y Equidad de Género del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, al que está adscrito el abogado y politólogo, publicó:

“Lamentamos enormemente el trato de nuestro compañero John Ackerman dio a Sabina Berman en un programa transmitido en la televisión pública. Esta comisión rechaza cualquier conducta, por parte de las personas que integran el instituto, contraria a los principios de igualdad de género y de respeto que deben guiar el comportamiento de la comunidad universitaria”.

Al recordar las polémicas que entablaban ambos conductores en presencia de sus invitados, podemos concluir que cada uno tuvo, desde el principio, un proyecto distinto en mente:

– Ackerman quería hacer, a duo, una versión de sus Diálogos por la Democracia que realiza en TV UNAM, en donde conversa con personalidades que se acogen a un mismo paradigma, la izquierda;

– Berman pensaba acaso en una versión en medios públicos del programa Shalalá que realizó en TV Azteca con Katia D’Artigues, en la que la pluralidad de invitados respondía a las exigencias del espectáculo.

El mejor ejemplo de este modelo de info-entretenimiento fueron las entrevistas con Héctor Aguilar Camín, a quien Ackerman se esforzó en convencer de que sus críticas a la 4T son injustas, y el programa sobre sadomasoquismo con Fernanda Tapia, a la que un John, muy mojigato, quiso convencer de que el amor romántico es mejor que el sexo pervertido.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

 

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