COLUMNA: Ojo de mar

Entendiendo la conversación

Por Adalberto Carvajal

Para saber qué está pasando con la conversación en el entorno digital, el 23 de septiembre de 2020 Twitter México convocó a un foro con especialistas en redes sociales para poner sobre la mesa temas que generan en todo el mundo una enorme preocupación: la polarización de la discusión pública, los efrentamientos entre tuiteros y, especialmente, la automatización de ataques que están contaminando el espacio público digital.

Con el hashtag #EntendiendoLaConversación, el foro abordó cuestiones que en México se plantean incluso las autoridades federales, pero también académicos, activistas y usuarios, ya sean empresas o ciudadanos: ¿qué está pasando en las redes digitales?

La moderadora del foro Gabriela Warkentin –docente universitaria, articulista en medios nacionales e internacionales y conductora del noticiero matutino Así las Cosas en W Radio (donde comparte créditos con Javier Risco)– presentó a los participantes: Rossana Reguillo, directora de Signa_Lab en el ITESO, el desarrollador independiente Leo García, Hugo Rodríguez, director de Políticas Públicas y Mercados Hispanohablantes de Twitter, y Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR).

 

Bots, troles y coordinación

El foro arrancó con una serie de preguntas a Hugo Rodríguez:

  • ¿Twitter recibe ingresos por bots o automatizaciones maliciosas?

El responsable de las relaciones de Twitter con gobiernos, partidos políticos, instituciones públicas y representantes de la sociedad civil en América Latina y, en general, de habla hispana, responde tajante:

“La red prohibe las automatizaciones maliciosas y, por ende, no recibe ingresos. Los únicos ingresos que tiene la plataforma es a través de la pauta publicitaria que se ve claramente en Twitter. No hay duda cuando un tuit o una tendencia son promocionados”.

  • ¿Recibe ingresos Twitter de los partidos políticos?

“Tampoco, desde noviembre del año pasado Twitter cambió su política de pautas y excluyó a los partidos políticos. Es la única plataforma digital que lo ha hecho porque estamos analizando cómo funcionan las pautas con actores públicos y, por el momento, no acepta que mensajes políticos sean promocionados en la plataforma”.

  • ¿Cuáles son las diferencias entre un bot, un trol o una coordinación?

“Muchas veces se usan como lugares comunes”. Pero bot viene de la palabra robot, y es una máquina tratando de simular a un ser humano que opera una cuenta.

“Un trol se define más bien por su uso, es una cuenta que en forma constante comenta lo que publica otra cuenta, generalmente de manera negativa, hostigándola quizá. En el campo deportivo es común verlo entre dos equipos rivales.

“Y una coordinación es el conjunto de cuentas que buscan empujar un mismo fin”.

  • En ese sentido, ¿Twitter permite la coordinación humana?

“Aquí hay que distinguir la diferencia entre ese tipo de coordinaciones”. Un colectivo que quiere defender el medio ambiente, por ejemplo, utiliza el poder de la plataforma para darle voz a esas preocupaciones. Mediante un hashtag o etiqueta, se siguen entre ellos y amplifican sus mensajes. Esa es una coordinación humana. Lo mismo ocurre cuando todos los que están en un concierto o un evento deportivo coinciden en hablar de un mismo acontecimiento, a favor o en contra.

“Lo que no permite Twitter es cuando esa coordinación humana tiene elementos maliciosos. Pueden ser bots que tratan de amplificar las conversaciones humanas o cuentas múltiples coordinadas por nodos pequeños, es decir, una persona tratando de simular que es varias personas. En esos espacios sí intervenimos”.

  • ¿Cómo se construyen las tendencias, los llamados trending topics?

“Es una combinación de tres factores: velocidad, volumen y relevancia. Y por eso es muy común que los eventos noticiosos, incluso los fenómenos meteorológicos, se vuelvan tendencia. Cuando está lloviendo la gente se vuelca a Twitter (porque la plataforma es para hablar de lo que está pasando) y entonces se genera una conversación.

“Un mito es creeer que si yo tuiteó 15 o 20 veces sobre un solo tema, impacto las tendencias el mismo número de veces. Cuando hablamos de volúmenes es porque varias cuentas están hablando de un mismo tema. Un tuit impacta la tendencia una sola vez”.

  • ¿Twitter censura?

“No. Aplica las reglas de la plataforma que están basadas en la libertad de expresión, en su defensa. Pero sí limita comportamientos abusivos en tres categorías: seguridad, privacidad y autenticidad.

“Cuando las cuentas infringen este tipo de comportamiento, Twitter interviene ya sea removiendo contenido o, en casos graves, suspendiendo la cuenta”, señala el interlocutor de la plataforma con todos los actores de medios, gobierno, academia y activismo que, en palabras de Warkentin, están tratando de entender qué sucede en la tuitósfera.

 

Conversación intoxicada

Jenaro Villamil, periodista especializado en medios y escritor de ensayos en los que revisa temas como la rebelión de las audiencias y las ciberdisidencias, ahora como presidente del SPR lleva mucho rato trabajando el concepto de la infodemia (epidemia de desinformación) y preguntándose qué pasa con las redes sociales y cómo se producen sesgos informativos para buscar incidir en las percepciones sociales, apunta Warkentin.

“En efecto, los usuarios mexicanos confunden permanentemente bots con trols –retoma Villamil–. Pero, más allá de las definiciones, el tema no es si unos u otros son malos en sí mismos. Como toda tecnología, las redes tienen un lado oscuro y otro luminoso”. Los bots son muy útiles para coordinar la respuesta a una emergencia en caso de sismo, epidemia o cualquier otra circunstancia donde se necesite una amplificación del mensaje.

Para Villamil, el troleo es parte de la naturaleza de Twitter, está en su origen. “El problema no es si son máquinas o humanos los que promueven las cuentas sino el alto nivel de intoxicación, que además se ha venido intensificando en la conversación en Twitter. Más que la polarización o la manipulación, el problema es esa intoxicación creciente de la que todos los tuiteros somos corresponsables”.

“Muchas veces los usuarios no entienden que uno, como comunicador y como servidor público, no siempre está opinando. Hay ocasiones en que sólo estás noteando, es decir, difundiendo una nota o citando, por ejemplo, al Presidente en su conferencia mañanera. Pero cuando la gente no ve las diferencias entre notear y opinar, los niveles de la conversación se alteran mucho. Te atacan por difundir una información.

“O te atacan por utilizar la ironía, cuando es uno de los elementos claves de la plataforma. La ironía era y sigue siendo uno de sus atractivos. Pero gran cantidad de usuarios reales o ficticios consideran la ironía como un ataque”.

En conclusión, señala Villamil, “estamos inmersos en un ecosistema” comunicacional caracterizado por “una intoxicación de la conversación pública”.

 

Cuentas que son gólem

Investigadora emérita en el ITESO (universidad jesuita en Guadalajara), Rossana Reguillo ha trabajado temas de culturas juveniles, activismo y movimientos de protesta. Como directora de Signa_Lab, ahora encabeza un equipo que –a juicio de Warkentin– de manera inteligente revisa lo que sucede en las redes sociales, analizando las conversaciones con metodologías abiertas a discusión. Ese observatorio ha visto librarse auténticas guerras en las redes, como durante el culiacanazo. Conflictos que son perfectamente medibles en su impacto.

“Es importante aclarar, especialmente por el giro que ha tomado la conversación en los últimos meses, que no todos son bots. En un tuit risible, alguien de la 4T denunció a quienes estaban contratando bots para ocupar las casas de campaña de Frenaaa. Es un despropósito usar así los términos”, se mofa Reguillo.

“Coincido en la idea de la toxicidad que hay en el espacio público, pero no creo que sea natural ni intrínseco a Twitter o a Facebok. Indudablemente hay una dimensión contextual e histórica en la que todos estamos ubicados, pero, de cara al fortalecimiento de la agenda y el espacio público, es importante entender que sí hay una coordinación maliciosa y operaciones que están movilizando la agenda para un lado y otro. Sin embargo, ¿en qué medida tomamos como usuarios nuestras propias responsabilidades?

“Es necesario establecer criterios de caracterización y categorización de las cuentas, porque cada vez son más sofisticadas las operaciones digitales, cada vez más se utilizan cuentas tan complicadas como unas que acabamos de bautizar como gólem, porque son cuentas suicidas, no les importa la penalización de la plataforma.

“El trol suele esconderse en Twitter, busca pegar y que nadie en la plataforma lo vea. Pero a los gólem eso no les importa: se lanzan con todo, destruyen una conversación y no les preocupa que Twitter elimine esa cuenta.

“Estamos viendo elementos de mucha toxicidad, pero también de manipulación externa. Es lo que no hemos logrado discutir a nivel nacional: ¿de dónde viene el dinero que está pagando esas operaciones digitales?, ¿de dónde vienen las órdenes de atacar, o defender en su caso, a una cierta figura pública? Cuando se ve a nivel de big data, cuando vemos los grafos y las nubes de palabras, es innnegable que hay una intención de adelgazar la fortaleza del tejido y contaminar la conversación pública”.

Twitter ha sido un espacio fundamental para defender el medio ambiente o enfrentar la verdad histórica de Ayotzinapa. “Es un espacio de acuerpamiento político colectivo, y yo quisiera que esa dimensión luminosa sea la que perviva”.

En cambio, ejemplo del lado oscuro de la tecnología es Facebook. “Es el rostro más oscuro de la red, porque están utilizando desde adentro de la plataforma manipulaciones muy elaboradas. Facebook no es un modelo de transparencia”.

“Como analistas y estudiosos debemos ser muy claros en cuanto a las características de cada plataforma, y acerca de cómo evidenciar estos usos maliciosos para que la parte pública y democrática de internet prevalezca”, sostiene Rossana Reguillo.

 

Porras o ataques

Leo García es un desarrollador independiente que ha realizado un interesante trabajo para tratar de desbrozar qué sucede en las conversaciones digitales, quiénes son los titulares de esas cuentas que se activan con ciertos temas o por qué algunas se activan más que otras y desde dónde.

Ha trabajado también en la optimización de la red para lograr ciertos posicionamientos orgánicos, campañas de marketing en motores de búsqueda y de presencia en redes sociales. Es un tuitero muy seguido, pero cuyo rostro no es muy conocido, advierte Warkentin.

García ha hecho estudios de tendencias y revisado, lo mismo, cómo se arman ciertos ataques que cómo se gesta una conversación orgánica sobre la violencia contra las mujeres o etiquetas como #YaMeCansé, en alusión a la frase del entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, quien de este modo quiso establecer la verdad histórica sobre el destino de los 43 normalistas desaparecidos.

Este ingeniero y analista, especializado en RRSS y tecnología, en su propia cuenta de Twitter nos ayuda a entender por qué se producen tendencias orgánicas desde adentro o qué factores hacen que crezca un tema en las redes pero otros no.

“Twitter es la plataforma que más ha contribuido a entender el fenómeno. Los usuarios se están polarizando porque el mundo se está polarizando y las redes sociales son la plaza pública. Toda conversación de cualquier tema incide, en un ciclo de ida y vuelta, en las redes sociales. El problema es que se están generando cámaras de resonancia muy cerradas, cada vez más aisladas, que se combaten entre sí. De pronto, subir la conversación se ha convertido en un ejercicio de porras para unos y ataques al otro. Y la porra para uno se convierte en ataque al otro.

“En esta dinámica, no todas las conversaciones son manipuladas. Es indudable que muchas tienen los elementos artificiales que se han documentado ampliamente, pero también es cierto que están hablando de un fenómeno social muy complejo.

“Por fortuna Twitter es la plataforma más abierta, nos permite a los investigadores entrar y analizar datos. A diferencia de Facebook que es una caja cerrada que no nos deja ver qué está sucediendo dentro.

“Si lo ponemos bajo esa óptica, es importante entender cuál es el sentido de la conversación que estamos teniendo. La toxicidad que se da, se debe muchas veces a esa coordinación para generar ataques y linchamientos como los que solemos ver en la red. Los motivos son tan diversos como la sociedad de México o el mundo.

“Hay fenómenos en cuyo entendimiento todavía nos falta profundizar, pero que son parámetro para revelar lo que está ocurriendo en la sociedad. En ese sentido, es grave que las redes se están volviendo cada vez más un foro donde se incita a tener ciertas opiniones, a fijar postura o a participar en la conversación inducidos por elementos que empujan determinados comportamientos.

“El espacio que brinda Twitter nos permite entender mejor lo que ésta sucediendo en la blogósfera. Y ese entendimiento nos permitirá educarnos como usuarios. Es el momento de profundizar en el conocimiento de la conversación que estamos viviendo, no podemos ignorar cuáles son los motivos que están incidiendo en esa conversación y, al mismo tiempo, de qué manera la conversación está incidiendo en los fenómenos y en el comportamiento social en general.

“Coincido en que debemos ver las redes como la plaza pública. Quizá ya no es tan fácil que alguien organice una marcha, pero sí que se coordinen en las redes para posicionar un tema. Lo malo son algunos de los temas que están posicionando. Estos fenómenos siempre tienen una vista dual: son a favor de algo, pero en contra de algo”, concluye Leo García.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

 

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