COLUMNA: Ojo de mar

Un campo de batalla

Por Adalberto Carvajal

Los mensajes en Twitter de los periodistas que como Jenaro Villamil ahora son funcionarios públicos, se leen de manera diferente, afirma Gabriela Warkentin. No era lo mismo cuando algo lo decía el crítico de medios, a si hoy lo escribe el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR).

Para entender nuestro espacio digital, dice la conductora de Así las Cosas en W Radio, hay que distinguir entre lo que es natural en el debate y lo que ha sido orquestado. En un ambiente tan polarizado, los ataques que generan tendencia vienen de unos y otros.

Cuenta que a ella misma, tras hacer un comentario sobre José Antonio Meade en el debate presidencial, los tuiteros pro AMLO la pusieron “hasta arriba en las tendencias”. Según ellos estaba mintiendo, pero en realidad sólo citaba. Y también le ha pasado al revés, cuando dice algo positivo del Presidente la atacan quienes están en contra de AMLO.

El espacio digital se ha vuelto un campo de batalla, el teatro de una guerra que podría llevarnos al silencio. Y hay que empezar a trabajar como ciudadanía para evitar que la conversación pública colapse, dijo la académica, articulista y comunicadora en el foro con especialistas en redes sociales al que Twitter México convocó el 23 de septiembre de 2020.

Con el hashtag #EntendiendoLaConversación, el foro moderado por Warkentin contó con la participación de Rossana Reguillo, directora de Signa_Lab en el ITESO; el desarrollador independiente Leo García; Hugo Rodríguez, director de Políticas Públicas y Mercados Hispanohablantes de Twitter; y Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR).

 

Mal ánimo tuitero

Autor de varios libros sobre la influencia de Televisa en la presidencia de Enrique Peña Nieto, ciberdisidencias y rebelión de las audiencias, Jenaro Vilamil distingue dos fenómenos en las redes sociodigitales: polarización e intoxicación.

“No estamos condenados a vivir en un mundo polarizado, la vida fuera de la tuitósfera es mucho más amable. En el mundo real podemos conversar y debatir, sostener puntos de vista muy diferentes y hasta opuestos. Pero el problema en internet es la deliberada operación de actores políticos, sociales, empresariales y mediáticos para intoxicar la red y generar esta sensación de polarización.

“Pareciera que si no entras al esquema de polarización, no participas en el estado de ánimo tuitero. Ahí es donde entra la responsabilidad de cada uno y la mía como servidor público, para tratar de desintoxicar la red. Esa intoxicación del espacio digital tiene que ver, en algunos casos, con la proliferación de fake news. Por eso, desde el portal del SPR y con recursos públicos impulsé el sitio Infodemia.

“Más allá de la presidencia del Sistema, soy periodista. Somos siempre lo que hacemos, no el cargo que tenemos, y lo que yo hago es comunicar. Mi compromiso profesional es no insultar. Cuando abordamos cualquier fenómeno en las redes, en lugar de argumentar, insultamos. Pero este impulso no es natural en la sociedad mexicana, sino que obedece a una deliberada intención de intoxicar la conversación.

“Yo invitaría a limpiar la conversación por lo menos con estos dos compromisos: por un lado, evitar ese proceso de intoxicación y de falsas polarizaciones, y, por otro, bajarle el tono a los insultos. Donald Trump puso de moda insultar porque eso le dio éxito en su campaña electoral y en su difusión tuitera. Pero no hacerlo debe ser compromiso de todos”, señala Jenaro Villamil

 

Desahogo ciudadano

Leo García sostiene que ambos temas (intoxicación y polarización) merecen mucha más investigación. “Aunque la polarización existe también como un fenómeno social: mucha gente usa las redes sociales para desahogarse. Si perdemos de vista eso, terminaremos tomando como ofensas las críticas y la exigencia que son legítimas”.

No obstante, es cierto que el nivel de acoso, grosería y ataque que podemos ver en redes, es tremendo y fractura la conversación. Pero quizá tendríamos que verlo también como una función social de las redes, entendiéndolas como un espacio donde la gente ve al político, al funcionario o a la institución inclusive, como su similar. De igual a igual. Y eso con frecuencia lleva a la gente al exabrupto. Al expresarse, se desahogan y encuentran cierto nivel de alivio.

Este ingeniero y analista, especializado en RRSS y tecnología, que usa su propia cuenta de Twitter para analizar este fenómeno social tan amplio y complejo, llama a no caer en la tentación de decir que todas las groserías en Twitter están coordinadas. Sí hay ataques coordinados, pero debemos entender sociológicamente qué es lo que nos están diciendo las redes sociales.

 

Quieren calentar la plaza

Para Rossana Reguillo, la polarización existe, no es falsa. La politología clásica asume que polarización es la división de la sociedad en 50 y 50, pero la fragmentación del espacio digital como imaginario público, como proyección de la imaginación colectiva, está en este momento sometida a profundos vaivenes entre lo que está bien y lo que está mal.

Una cuestión que apenas estamos empezando a estudiar en redes, dice, tiene que ver con las emociones. Esos actores interesados en descarrilar la conversación pública, son maestos de la manipulación emocional. Muchos de los agotamientos emotivos que hemos experimentado como sociedad mexicana en los últimos meses, se deben a una operación muy clara de manejo de emociones.

Hay cuentas en Twitter, muy difíciles de denunciar porque operan con estricto apego a la ley, que a la manera del narcotráfico buscan calentar la plaza. Son cuentas creadas para colocar una narrativa y, desde esa base, con otras cuentas operar esa manipulación emocional.

Es posible no vivir encadenados a estas dinámicas de polarización, odio y toxicidad. Pero es importante entender que la gente participa de esas dinámicas porque encuentra algún tipo de satisfación política o emocional. Y tenemos que entender eso para contrarrestarlo.

Por otra parte, Reguillo cuestiona la afirmación de Janero Villamil en el sentido de que él participa en Twitter siempre como un comunicador. En este momento, como presidente del SPR “tienes una posición de enunciación diferente de la que tenemos el resto de nosotros. Esa posición como funcionario hace diferencias en la construcción de la esfera pública”.

Es un debate que no hemos logrado dar como sociedad en estos meses de transición: ¿cómo construir espacios de enunciación institucional que fortalezcan el espacio público sano y democrático que todos queremos. Porque nadie quiere un ambiente contaminado, reitera Rossana Reguillo.

 

El poder de enunciación

Exdirectora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (UIA) en Ciudad de México; creadora y primera directora de Ibero 90.9 Radio; titular de las cátedras Unesco “Comunicación y sociedad”, “Canal 22, Televisión Cultural” y “Radio Educación, Exploración Sonora”, primera defensora del televidente en el Canal 22, donde inauguró la figura de Defensoría de los Derechos de las audiencias televisivas en México, y exdirectora de W Radio, Gabriela Warkentin ha sido profesora de la maestría en Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE, asesora de la Presidencia del Conaculta en áreas de comunicación estratégica, redes sociales y nuevos escenarios de consumo cultural, y conductora, junto a José Carreño Carlón, de la primera temporada de La Agenda Pública en ForoTV.

Con ese currículo explica lo que significa el poder de enunciación. La campaña de #YoSoy132 arrancó en 2011 sin gran respuesta hasta que apareció el hashtag en el programa radiofónico de Carmen Aristegui. Eso demuestra que hay un poder de enunciación: no todos los nodos en las redes pesan lo mismo; la influencia no se da por el número de seguidores que tengas, sino por quién eres.

En ese sentido, si el presidente López Obrador dice algo, genera una asimetría comunicativa con respecto a lo que le contesta otra persona, aunque aparentemente estén en el mismo espacio. Esta situación no existía en los gobiernos anteriores. El ecosistema se ha ido transformando, hace 10 años no estábamos todos metidos en redes.

 

Hay vida fuera de twitter

Jenaro Villamil está tan consciente de su poder de enunciación que, por lo mismo, desde que es funcionario ha sido menos ácico, crítico o polémico de lo que antes era.

Sin embargo, pide no ver los bloques monolíticamente. Lo que pueda decir como presidente del SPR no es la posición oficial del gobierno. Esta le corresponde al coordinador general de Comunicación Social, Jesús Ramírez Cuevas.

Además, ese poder de enunciación no tiene por qué tener un costo de homogenización: si el vocero de la Presidencia (Jesús Ramírez) tiene una posición sobre algo, no significa que Villamil tenga que tener la misma.

Al defender la posibilidad de una conversación ciudadana, serena y moderada, Villamil insiste en que no es lo mismo polarización que intoxicación. Sí, observamos una operación muy coodinada de manejo de emociones. Estamos observando un proceso de intoxicación de la conversación en Twitter, pero no de la sociedad que está mucho menos polarizada (aunque quizá no en términos políticos) de lo que está la comunidad tuitera.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

 

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