Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

Periodista de a pie

Por Adalberto Carvajal

Daniela Pastrana forma parte de una generación que emprendió la tarea de informar con un compromiso social, no partidista, y que tampoco abdica por ideología a su responsabilidad periodística, comenta Julio Hernández López Astillero.

Ganadora este año del Premio Nacional de Periodismo, Pastrana dirige una corriente muy importante de profesionales, los que hacen Pie de Página e integran la Red de Periodistas de a Pie, agrega el columnista de La Jornada en su programa de internet Astillero Informa.

En este mundo tan convulso, ¿qué se gana y qué se pierde al ejercer el periodismo?, pregunta Julio Astillero a su invitada, un viernes de cubilete, 4 de diciembre de 2020.

Pastrana responde como el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos dijo alguna vez: el periodismo deja muchas cosas más que dinero.

“Y en efecto, deja entendimiento de la gente y conocimiento de las cosas. Es una carrera para personas muy curiosas, que siempre quieran aprender”.

“También es una profesión dolorosa porque la conciencia es una mala compañera y no te deja en paz: si viste cosas terribles, ya no puedes hacer como que no las viste. Te causa dolor ver situaciones tan convulsas como las que están ocurriendo.

“Además, el periodismo te permite estar en la primera fila de los acontecimientos del mundo, para bien o para mal. Sea buena o mala la obra”, tu butaca es la más cercana al escenario.

 

Del cine a la prensa

Nacida en la Ciudad de México, Pastrana decidió explorar el periodismo cuando estudiaba en la Universidad Iberoamericana la carrera de Comunicación, en el subsistema de Cine.

Entró por casualidad a una clase de Raymundo Riva Palacio, y le gustó tanto que empezó a cambiar materias de un subsistema a otro, aprovechando el esquema interdepartamental de la Ibero.

“Hice mi propio subsistema de especialización, y en eso estaba cuando llegaron los bárbaros de El Norte a vendernos la idea de convertirnos en soldados de la libertad, en el periódico que iban a poner en la Ciudad de México: Reforma.

“Fui de esa generación que tomó los cursos en Monterrey, y en noviembre de 1994 empecé a trabajar en Reforma. Me tocó esa época del levantamiento zapatista, de los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu. Y con ese escenario ya no había forma de echarme atrás. Si empiezas a hacer periodismo en un año tan intenso, no hay forma que no quieras serlo para siempre. ¡Ese año pasaron tantas cosas…!”

 

Contrarreforma

Pastrana estuvo en Reforma hasta 1997. Fue la primera de esa generación fundadora que cortó el cordón umbilical. “Pero los mejores amigos que tengo en el gremio son de esa época. Fue una gran prepa. Estaban Ernesto Núñez, Silvia Rodríguez, Claudia Guerrero. Éramos muchos y nos queríamos mucho”.

Reforma, llamado “pasquín inmundo” por el presidente López Obrador, genera cierta repelencia en un segmento ideológico. ¿Cómo cataloga Daniela Pastrana aquella primera etapa del diario y la actual?, inquiere Astillero.

“De la primera etapa es muy fácil hablar, fue un parteaguas que ayudó a abrir un periodismo que estaba anquilosado. Frente a los esquemas de la vieja guardia, apareció Reforma con un ejército de chavos que, con mucho talento (se hizo un enorme esfuerzo para seleccionar a los mejores), se posicionaron de la ciudad.

“Era un mercado que estaba descuidado. Luego que salió Reforma con su sección de Ciudad y Metrópoli, donde éramos 30 reporteros y editores, empezaron a aparecer las secciones de ciudad en La Jornada y El Universal.

“El Reforma de ahora, la verdad, sí ha perdido la brújula. Pero quiero diferenciar entre lo que es el medio y lo que son los periodistas que trabajan ahí. Porque luego se confunden. Muchos medios, Reforma no es el único, han perdido la brújula, pero en todos los medios hay periodistas muy valiosos.

“Cuando el presidente habla de ‘pasquín inmundo’, olvida que mucha gente profesional trabaja ahí y los echa a la jaula de los leones. Que diga que es el director quien lo ataca o que hable de los columnistas…

“Por cierto, no estoy de acuerdo que López Obrador se la pase criticando a los columnistas. Les hace publicidad. Si no quiere que se sepa qué escriben, que no los mencione. Además, no es correcto porque agarra parejo. Y no piensa en toda la gente valiosa que trabaja en las estructuras de esos medios.”

 

Demasiada opinión

¿Qué opina Daniela Pastrana del columnismo mexicano, tanto del político como del económico?, quiere saber Julio Astillero.

“En el periodismo mexicano tenemos exceso de opinión. Tú lo sabes mejor Julio, porque tu columna Astillero es referencia para mucha gente. Nos hemos excedido en el periodismo de opinión.

“Este cambio de los medios impresos a formatos multimedia y la precarización de la industria, han ido en detrimento del periodismo. Se ha perdido el reporteo, que consistía en salir a la calle, a preguntar o a investigar. Ahora, con Twitter, todo mundo puede opinar de cualquier cosa. Y los medios tradicionales tampoco son ajenos a esta dinámica.

“Tú nos puedes platicar mejor cómo era antes. Yo conocí a Aurora Berdejo porque era mi tía. Ella escribió durante muchos años una de las columnas más importantes de este país, Frentes Políticos en Excélsior. Esas columnas políticas tenían un poder inmenso. Pero mi referencia de lo que antes era la opinión, no es muy grata.

“A Aurora la quise mucho. Ella murió en 2012 de influenza, a los 57 años. Y recuerdo que mi abuela me mandaba a Excélsior a contarle a mi tía que teníamos problemas de agua en la colonia.

“Me impresionaba el poder que tenía. Yo no tenía ni idea de periodismo, estaba en la preparatoria. Pero llegue a ver gobernadores, sin saber quiénes eran, haciendo antesala. ¡Y me pasaban a mí primero para contarle un problema de la colonia! Esa es la imagen que tengo de lo que era el columnismo”, evoca la invitada.

 

Imagen invertida

“Aurora y yo comenzamos en momentos muy diferentes, y tuvimos experiencias muy distintas en el periodismo. Ella empezó a los 17 o 18 años, cuando eran muy pocas las mujeres periodistas y se entendía el periodismo de otra forma. Yo empecé en Reforma, acompañada de muchas más mujeres, con esta idea de ser soldados de la libertad.

“Cuando empecé, tenía mucha más experiencia de vida y formación académica que cuando ella inició. Y además estaba muy marcada por los ideales de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (creada en Colombia por Gabriel García Márquez).

“Sin embargo, cuando yo empecé a hacer periodismo político Aurora me explicó cómo entender al priismo. Si alguien entendía a los priistas era ella. Me ayudó mucho a resolver problemas. Cuando los priistas no me querían responder, ella les hablaba y me contestaban de inmediato. Era impresionante su poder.

“Las diferentes circunstancias de tiempo y lugar donde empezamos a hacer periodismo, determinaron nuestra forma de ejercerlo. Terminé viendo a Aurora Berdejo como en un espejo de lo que yo no quería ser, la imagen invertida. No hubiera querido estar en la dinámica social que la llevó a ser una periodista política tan poderosa”, pondera Daniela Pastrana.

 

Masiosare, La Jornada

Julio Astillero recuerda que conoció a Aurora Berdejo en Excélsior, cuando él empezó como reportero. Ella escribía la columna que tenía tanto espacio en el periódico como poder. En Frentes Políticos se metía toda la información política. Antes la había hecho Guillermo Cantón Zetina. Y en el nuevo Excélsior sigue apareciendo como la columna de comentarios y trascendidos, pero sin firma.

¿Cómo se distanció Daniela Pastrana de esa corriente de periodismo como la que practicó Berdejo, hasta llegar a encabezar un colectivo que ejerce un periodismo bastante alejado del poder, claramente crítico y confrontacional, negado a plegarse a los interese del poder?, le pregunta Hernández López.

“Uno es resultado de su circunstancia. Yo empecé en Reforma, haciendo un periodismo con características distintas. De haber empezado 20 años antes en El Universal o el Excélsior, otra hubiera sido mi historia.

“Empecé en los noventa, con esta apertura de Reforma y su idea de formar un ejército de soldados de la libertad. No podíamos aceptar siquiera un vaso de agua en una oficina de gobierno. Era una regla de oro que todos en esa generación asumíamos. Y empecé en el periodismo ciudadano, el más lindo.

“Luego me pasé a La Jornada, donde también estuve en Ciudad, y más tarde brinqué al suplemento Masiosare, mi maestría en Pobretología. Ahí Alberto Nájar tenía seguridad y migración; Alberto Aguirre, política electoral, Jesús Ramírez Cuevas y yo cubríamos a los pobres, salud y a los maestros.”

 

Un país enorme…

“En nueve años de recorrer el país, caes en la cuenta que la realidad es muy distinta a lo que se ve desde la capital. Es muy diferente el país cuando vas a la montaña de Guerrero o a Zongolica, Veracruz, donde ha vuelto a ser noticia Ernestina Ascencio con la reapertura de la investigación sobre su muerte.

“El país es enorme y las brechas sociales son tan grandes, que te empiezas deconstruir. El periodismo te permite dejar de creer las cosas que has creído siempre, porque así te lo enseñaron en casa.

“Arturo Cano era el director de Masiosare, fue mi jefe los nueve años. Y cuando una vez hice una entrevista con sindicalistas que según yo estaba buenísima, muy bien escrita, Arturo la revisó y me mandó a leer la Tragicomedia Mexicana 1, 2 y 3 (de José Agustín). Me dijo: la rehaces y me la enseñas. Él tenía una formación política de la que yo carecía, y tuve que irle aprendiendo porque era duro.

“Era muy divertido el suplemento, pero estricto en términos de rigor. Y esas dos cosas hicieron que me fuera inclinando hacia los temas sociales. Cubría las cámaras del Congreso y los asuntos del poder.”

“En esa etapa conocí a Marcela Duratti y nos hicimos compinches. Ella entró a Reforma cuando yo había salido, pero teníamos amigos en común. Marcela empezó a convocar a una sociedad de los poetas muertos hechiza. Nos reuníamos cada 15 días, amigos de Reforma casi todos, a platicar, beber y leer nuestros textos y a discutir sobre periodismo.

“En ese ambiente de bohemia se fue generando lo que luego sería la Red de Periodistas de a Pie. Cuando renunció a Reforma, Marcela se fue a un viaje de un año por Centroamérica, y al regresar ya tenía la idea de la Red.

“Toda esa historia me hizo ir pensando el periodismo de otro modo, sobre todo por la referencia familiar de Aurora y del periodismo que ella hizo.”

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com.

 

Botón volver arriba