COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Movimiento comunicacional

Si como reseñamos en una entrega anterior de esta columna, a juicio del doctor en Filosofía de la Comunicación Fernando Buen Abad, académico argentino pero mexicano de nacimiento, en el gabinete de la 4T no están representados los movimientos históricos de lucha popular (indigenista, campesino, obrero, ambientalista, feminista), en México hace falta también un movimiento comunicacional nacional.

“Uno que, si se quiere, asuma el liderazgo de las mañaneras, las cuales aprecio en más de un sentido –opina Buen Abad–. Un movimiento comunicacional que sea una fuerza de opinión pública, un caudal de nuevo sentido común que instale en la agenda el debate mismo de la propiedad de los medios de comunicación, de la equidad en la distribución y de la democratización de las herramientas de comunicación.”

Entrevistado el 1º de septiembre de 2021 en Momentum, el noticiero de Rompeviento TV en alianza con Pie de Página que conducen Ernesto Ledesma y Alberto Nájar, el director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación “Sean McBride” de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, comenta que:

“A tres años de ejercicio, le pediría al presidente López Obrador que vayamos convirtiendo la mañanera en algo más que una palestra. Útil, interesante e inteligente como ha sido, el diálogo circular tiene que ser un organizador político, una tarea comunicacional donde su voz no puede ser la única. Ya en 1980 el informe McBride decía: Un solo mundo, voces múltiples. Y eso no lo estoy viendo en ningún lado todavía.”

Alianza de medios

Nájar expone que, frente a la alianza de medios progresistas en la que participan Rompeviento TV, Pie de Página y la Red de Periodistas de a Pie, recientemente se creó otra alianza mediática conformada por casi todos los medios de cobertura nacional: desde el periódico El Universal a la revista Proceso y el portal de noticias Eje Central.

Este bloque mediático es cada vez más público y, frente a la mañanera, se empiezan a agudizar los enconos. López Obrador toma decisiones que revelan cómo, conforme avanza el sexenio, se va quedando sin operadores políticos si es que los ha tenido. Y hay conflictividades a lo largo y ancho de la República Mexicana que no es posible atender sin operadores políticos, señala el presidente de la Red de Periodistas de a Pie.

Esta corriente de medios de comunicación de derecha, que no son medios menores, tienen una incidencia y un alcance poderosos. Y suponen una alianza frente a estos otros movimientos que siguen al presidente Andrés Manuel López Obrador. ¿Cómo se está dando el timing político en México?, le pregunta Nájar finalmente al invitado.

“En una ecuación general, hay que tomar como referencia las experiencias similares en toda América Latina. Grupo Clarín en Argentina, de cara a las próximas elecciones, está creando un bloque, una alianza monopólica cuando ya por sí Clarín es un monopolio. Y el pegamento de todas las alianzas se llama Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

“No hay que perder la pista de esta mafia internacional, son mafiosos porque se hacen llamar periodistas cuando no son más que dueños de medios, y no hay que confundir a los empresarios de la comunicación con los periodistas. Con sede en Miami, la SIP tiene una raíz histórica de tufo gusano.

“La respuesta organizativa de la derecha siempre proviene de la reacción, es el acicate que la derecha quiere darle a su propia fuerza en función de estar viendo derrotas, pérdidas o amenazas a sus intereses. Por eso no me sorprende que en México un grupo de empresarios mercantiles de la comunicación, negocios de publicidad disfrazados de prensa o de medios de comunicación, se definan como bloques de alianza.

“Están preparando dos cosas: en primer lugar, la defensa de sus intereses comerciales. Como Marx insistió, la columna vertebral de las acciones es la economía. Pero, en segundo lugar, esa alianza es en sí misma un negocio: tiene sus costos pero se vuelve rentable.

“Si yo reúno a 20 periódicos mexicanos, de envergadura, de cierta importancia, para defendernos entre nosotros, al mismo tiempo estoy creando una oferta de mercado, porque si quieres publicar algo con cualquiera de los integrantes de esta alianza, vas a tener la alianza con un signo político, un signo de época y un signo de coyuntura. Es una linda apuesta a la cual muchos están dispuestos a ponerle pesos y centavos porque están viendo que puede ser rentable.

“Este negocio ha prosperado de manera muy diversa en América Latina. Hemos hecho mapas en el instituto que dirijo que muestran cómo ahí donde hay bases militares norteamericanas, hay también bases mediáticas de este mismo estilo. En estos centros de operación militar y mediática se trabaja el espionaje, la desinformación y la proyección de tendencias políticas, se venden encuestas y se generan fundaciones: centros de estudios y encuestadoras que colocan los resultados de ese espionaje.

“Esto tiene una explicación: están sintiendo que del otro lado hay avances y hay fuerza. No estarían tan preocupados en atacar a López Obrador si no sintieran que, hoy por hoy, el presidente sigue representando una fuerza política nacional que ha ido orientando a una gran cantidad de mexicanos en el territorio político, y sigue teniendo gran apoyo a nivel nacional. Eso lo saben el presidente y sus adversarios, porque manejan la misma información respecto los territorios específicos dónde se están dando las disputas en diversos campos: desde los más objetivos y concretos hasta los campos de la subjetividad más profunda.

“La pregunta dura no es cómo se están acomodando los equipos para ver cómo pelean el siguiente partido, sino qué representan y de dónde están abrevando para dar esta batalla.”

Victorias comunicacionales

“México tiene en su agenda, en su mapa nacional, un repertorio de grandes victorias comunicacionales populares. Con un buen presupuesto podríamos hacer un trabajo de investigación para recoger esas experiencias: desde los pueblos mayas hasta los yaquis, pasando por varias luchas territoriales donde hubo una exitosa estrategia de comunicación popular de base.

“A esas experiencias exitosas de comunicación popular nadie las está aprovechando ni sistematizando para crear, con todo eso, una gran herencia de las grandes luchas simbolico-comunicacionales de los pueblos. Un ejemplo muy potente es el EZLN: un estudio mínimamente correcto de las estrategias comunicacionales que han desarrollado los zapatistas de Chiapas desde 1994, mostraría magníficas victorias comunicacionales que producen una sumatoria que, por sí misma, ya es un objeto de estudio. ¿Y quién se preocupa por recoger la experiencia comunicacional de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), que es pauta a seguir?

“Esas guías no las veo en la mañanera, en el presidente ni en ninguno de sus ayudantes en comunicación. No veo en ellos interés por recoger estos baluartes históricos y políticos de México en materia de comunicación. La sola convocatoria de los protagonistas de esas luchas que están vivos y trabajando en estas tareas, ya sería una victoria política en comunicación. Y si de esa reunión saliera un proyecto conjunto de trabajo, no para estar de acuerdo en todo, porque eso es imposible, pero al menos en cinco premisas concretas, tendríamos saldado de aquí a 50 años el trabajo comunicacional que consiste, entre otras cosas, en hacer visibles las fuerzas transformadoras del país.

“No estoy viendo eso, pero sí, con cierta desesperación, la proclividad a contratar empresas de imagen o de producción audiovisual, antes que fraccionar el caudal de experiencia comunicacional popular. Y, aparte de una falta de respeto, es un desperdicio enorme”, sentencia Buen Abad.

Unidos contra AMLO

Ese es, justamente, el trabajo que hace la alianza de medios de la Red de Periodistas de a Pie, dice Alberto Nájar. La red tiene casi 15 años pero la alianza de medios empezó en 2018, y está compuesta básicamente por medios de comunicación de los estados, los cuales atienden temas dentro del espectro que esos otros aliados de la cúpula mediática han despreciado por décadas.

La alianza de medios de la Red de Periodistas de a Pie arroja luz a esas experiencias comunicacionales como las del EZLN, la APPO y las de las comunidades indígenas en resistencia en contra de megaproyectos, de los buscadores de desaparecidos por supuesto, de la lucha de las comunidades rarámuri en contra del despojo eterno que sufren, de la lucha de colectivos urbanos en Puebla para tratar de sacudirse la problemática del feminicidio, en fin, una cantidad importante de temas que no estaban en la agenda nacional y son un ejercicio de comunicación como el que señala Buen Abad.

Pero ahora surge este grupo de medios hegemónicos tradicionales, algunos con muchísimo dinero todavía, a los cuales une no la decisión de hacer un frente mercantilista para presionar por recursos, sino más bien el afán de crear la narrativa de un país o de un gobierno que está caminando hacia el autoritarismo y no respeta la libertad de expresión. Hipócritamente el leit motiv que argumentan y usan como cemento para unirse, es una supuesta pero desesperada lucha por la libertad de expresión, aun cuando son medios que han sido tradicionalmente enemigos de la libertad de expresión.

“Ese grupo de medios de comunicación intentaron en otros momentos hacer alianzas, y desde el Estado los pararon. Ahora los impulsan otros poderes fácticos y aparecen en el escenario ante un gobierno que, digan lo que digan, no hace espionaje ni tampoco hace llamadas telefónicas para sacar columnistas o conductores de sus espacios, ni establece esa política de la zanahoria y el garrote que fue común en otros gobiernos.

Finalmente, dice Nájar, no hay que perder de vista el papel de la SIP en el contexto de un presidente como el de México que ha sido enfático en la necesidad de tener una liga latinoamericana al margen de la OEA (Organización de Estados Americanos).

Voluntades comunicacionales

“El esfuerzo de coordinación de todas las fuerzas que representan a los periodistas de a pie, a los periodistas en serio periodistas, puede resultar inútil si no logra tener una base, además de organizativa, de sistematización de la experiencia dada en el país.

“Desde Flores Magón, incluso antes, tenemos experiencias de cruzadas periodísticas fundamentales, por ejemplo, en la construcción del pensamiento independentista a través de la prensa de Morelos e Hidalgo. Rafael Barajas, El Fisgón, ha hecho un trabajo interesante de recopilación, pero el trabajo de sistematización requiere poner en evidencia esa experiencia conjunta, incluso inconexa, pero que representa una respuesta histórica a cada episodio, en cada territorio y por cada nivel de fuerzas.

“Eso tiene que ser analizado en un conjunto que permita definir herencias, tareas del presente y metas a corto plazo. Uno de estos objetivos mediatos es que esta alianza de verdaderos periodistas, los de a pie, pueda llamar a la confrontación a otras fuerzas sociales. Es preciso un gran debate nacional sobre estos temas, tiene que abrirse una gran mesa de discusión afuera del Palacio Nacional e invitar a la mañanera a medio mundo para crear un espacio permanente de discusión sobre el problema de los medios de comunicación.

“La gran paradoja es que hemos leído los documentos básicos, principios e idearios de organizaciones políticas de toda América Latina, de los diversos frentes y movimientos populares, y en el 90% no aparece el tema de la comunicación en la agenda política de esas organizaciones.

“Sin embargo, somos millones de voluntades comunicacionales emancipadoras en América Latina, millones y millones con cuentas de Twitter y Facebook, con páginas web, algunos con un canal en YouTube, millones de vocaciones comunicacionales que constituyen un gran archipiélago continental. Pero inconexo, y esa es nuestra debilidad más grande.

“Deberíamos tener la capacidad de construir los puentes entre todas estas voluntades comunicacionales, para convertirnos en un clamor político permanente. Y ahí donde ocurriera un episodio como esta alianza mafiosa para instaurar la idea de que son los paladines de la libertad de expresión cuando la verdad es que son fascistas reloaded, deberíamos tener la capacidad de generar un clamor continental que dijera acá hay otras voces que son voces de la diversidad, de los pueblos originarios del continente, de la clase trabajadora, de obreros, estudiantes y campesinos del continente que, con sus distintas voces y sus distintos medios, unificados construimos un clamor distinto.

“No estamos cerca de eso todavía, pero es un tema de reflexión, de estudio y de trabajo político permanente”, concluye Buen Abad.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

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