Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Desequilibrios del foro

“La confección de este foro tiene un notable desequilibrio en cuanto a la participación de las mujeres, sean periodistas o intelectuales. De 16 ponentes, sólo tres son mujeres; de cuatro moderadores, sólo uno es mujer. Y el mejor periodismo mexicano independiente de los poderes críticos está hecho por mujeres, a las que rindo reconocimiento profesional.”

Esto dijo, de entrada, Julio Hernández López Astillero al participar en el foro Los Desafíos de la Libertad de Expresión convocado por la Universidad de Guadalajara, la Red Atlas o Atlas Network (una fundación en pro del libre mercado a la que se le atribuyen vínculos estrechos con la CIA) y la Fundación Internacional para la Libertad que preside Mario Vargas Llosa.

Precisamente porque el Nobel de Literatura se ha pronunciado en diversas ocasiones contra el lenguaje inclusivo, Julio Astillero dijo agradecer “la presencia de todos, todas y, con convicción lingüística y social, todes”, antes de empezar con el de género a enlistar los desequilibrios de este foro celebrado el 22 de septiembre de 2021 en el paraninfo Enrique Díaz de León.

“También es evidente el desequilibrio regional en cuanto a México como país. Salvo el caso de una moderadora que reside en Tijuana y un ponente que es de Guadalajara, el resto de los participantes mexicanos tenemos nuestro mirador en la capital del país. Como si no existiera la enorme diversidad regional, expresada en muchos casos en las agresiones a quienes en condiciones sumamente peligrosas ejercen el periodismo en esos territorios.

“Hay, además, un exclusivismo delator: el periodismo se piensa y se entiende –al menos en este foro– desde el nicho de la prensa convencional, de los medios tradicionales y corporativos. No hay lugares asignados para las nuevas expresiones comunicacionales, en particular las que despuntan desde las redes sociales. En México, con calidades desiguales e, incluso, en varios casos probablemente partidistas, se desarrolla un enorme esfuerzo de información y debate en programas difundidos por internet, como una alternativa ante la cerrazón y la esclerosis de muchos de esos medios impresos o de radio y televisión que van quedando anclados en el pasado.

“Agrego a esta lista de desequilibrios los correspondientes a dos de los cuatro moderadores, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, figuras rectoras de dos de los principales grupos intelectuales del país, confrontados con el poder presidencial y por el poder presidencial, sin que se hubiera abierto este espacio a la participación de otras corrientes intelectuales, lo cual podría prefigurar, junto con la anfitrionía internacional (Mario Vargas Llosa) y local (el rector Ricardo Villanueva) de este evento, una disposición sesgada a emitir juicios tachados de parcialidad sobre la libertad de expresión en México.”

Sin libertad de extorsión

“He hecho esta relatoría de confecciones sin equilibrios ni suficientes contrapesos, porque creo que ella ayuda a ir entendiendo lo que se ha vivido en México durante largas décadas. En nuestro país, durante el largo periodo corruptor del priísmo y sus secuelas en dos administraciones panistas, el ejercicio del periodismo convencional en sus vertientes informativas y de intelectualidad opinante, ha estado mayoritariamente asociado al poder político y al económico, siempre con grandes beneficios para empresarios dueños de esos medios, directivos columnistas, articulistas y comentaristas.

“El estilo periodístico adosado al poder, el periodismo como negocio, mantuvo a lo largo de su periodo de predominio un desequilibrio evidente bajo un criterio de servicio a los gobernantes en turno y de exclusión generalizada de las voces discordantes. En 2018, sin embargo, en una votación histórica el esquema de esos poderes políticos, económicos y mediáticos fue arrollado por una cuantía enorme de votos a favor de un cambio desde posiciones de centroizquierda.

“En particular, la relación prensa-Gobierno federal entró a una notable reducción de los presupuestos asignados a convenios de publicidad, y a una supresión de los controles acostumbrados en administraciones anteriores. Como reacción a este cambio en la relación de empresarios de medios y gobierno federal, de manera creciente se ha ido desplegando una campaña de magnificación de los errores e insuficiencias de esa administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador e, incluso, de tergiversación y abiertos infundios.

“La confrontación entre dos modelos de país ha colocado al periodismo mexicano en una situación complicada: de un lado, los intereses desplazados han convertido a varios medios y periodistas en abiertos militantes políticos e ideológicos en busca del retorno a los privilegios perdidos; del otro lado, sobre todo en la conferencia mañanera de prensa que ofrece el presidente de la republica de lunes a viernes, hay segmentos de participantes totalmente volcados a la defensa y la promoción de los hechos y declaraciones del poder presidencial.

“En medio subsiste un periodismo que busca un equilibrio honesto. Lo mismo reconoce y difunde avances y logros de un gobierno con una agenda de cambio, que denuncia de manera fundada lo que ese gobierno federal y los gobiernos de los estados y de la capital del país realizan mal.

“Sin embargo, ha de decirse con puntualidad que hay mayor libertad de expresión hoy que nunca: libertad de expresión, no libertad de extorsión. No conozco un solo caso probado de injerencia de la presidencia de la república en decisiones editoriales o laborales de algún medio de comunicación. He conocido versiones, sin un solo sustento documental o grabado en audio o video, es decir, sin una sola prueba periodística, de empresas que han prescindido de los servicios de algunos de sus colaboradores alegando presiones desde Palacio Nacional. Pero, hasta ahora, parecieran coartadas de índole interna o decisiones de directivos en busca de agradar a un poder que ni les solicitó ni les premió por despidos o remociones.”

Falta una 4T mediática

“A lo largo de casi tres años de ejercicio presidencial, se ha vivido un fenómeno mediático muy especial: la llamada conferencia mañanera de prensa, que se ha convertido en un inusual instrumento de información y de propaganda política.

“En un país donde las palabras presidenciales ante reporteros se daban a cuentagotas, casi siempre de manera sumamente controlada, ha resultado excepcional la posibilidad de preguntar al presidente de la república sobre temas diversos, aunque, también ha de decirse, con resultados no siempre satisfactorios para el neto interés periodístico.

“Pensadas para informar, pero también para conectar con la base social y electoral del presidente, las mañaneras han insistido en confrontar cierto tipo de periodismo. De tal forma que han terminado por beneficiar a los criticados, en cuanto se les ha convertido en interlocutores destacados y se les ha dado más visibilidad a sus textos o alocuciones.

“En particular, se ha insistido en la realización de un ejercicio llamado ‘quién es quién en las mentiras’ que, con imprecisión y con falta de profesionalismo, ha mostrado la precariedad de la política de comunicación social de este gobierno.

“Como todo México, en su enorme abanico el periodismo vive momentos complicados. En muchos lugares del país se vive en constante acoso de parte de políticos y gobernantes intolerantes y, en particular, de los grupos del crimen organizado que establecen vetos, silencios y promociones a su contentillo, sin que los gobiernos, marcadamente el federal, puedan atender y resolver las constantes denuncias de amenazas, lesiones, secuestros y asesinatos de periodistas.

“Entre los pendientes del proceso de reformas de la llamada cuarta transformación, no se ha incluido la parte correspondiente a los medios de comunicación. Ya hay un ordenamiento judicial en ese sentido, pero aún no se vislumbra el arribo de una etapa en la cual la legítima asignación de recursos presupuestales a los medios, no se haga de manera discrecional sino con una regulación legal avanzada.”

La otra Carta de Madrid

“Cierro esta intervención dejando mi convicción plena y fundamentada de que hay retos en México en cuanto a libertad de expresión, pero no un ataque o supresiones provenientes del actual gobierno federal.

“El principal reto tal vez provenga de la necesidad de que los medios convencionales de comunicación acompasen su desarrollo y mejoría a las aspiraciones de un segmento mayoritario de la sociedad que se cansó de gritar ‘¡prensa vendida!’ o considerarla así, y espera un periodismo de auténtico servicio a la nación.

“Ojalá, y por eso mi presencia aquí, los vientos de derecha mundial, continental y nacional, de los que hemos tenido una referencia reciente con la Carta de Madrid y la presencia de Santiago Abascal, dirigente de Vox, partido de ultraderecha en España, no lleguen a los espacios del análisis de lo que está sucediendo en nuestro país.

“No estoy aquí para firmar una Carta de Madrid en términos periodísticos, no estoy aquí para criticar o señalar y que se dé paso a una Vox del periodismo. México está cambiando y la prensa convencional no está cambiando. No al mismo paso de ese México que exige a gritos que haya un cambio, y que la prensa tan rechazada durante tanto tiempo por su ejercicio de corrupción y de servicio a los poderes gubernamentales, se ponga al servicio auténtico de lo que requiere un país como el nuestro.”

La prensa ante el poder

De este modo concluyó el autor de la columna Astillero en La Jornada, director de La Jornada San Luis y conductor de los diferentes espacios que en redes sociales se transmiten bajo la marca de Julio Astillero, su intervención en el Foro Los Desafíos de la Libertad de Expresión. Transmitido en vivo y en directo por UDGTV 44, la participación de Julio Hernández López se puede rastrear en: https://www.youtube.com/watch?v=JpVKA92E8AA.

Celebrado en una sola jornada, el foro contó en su sesión inaugural con las palabras del escritor Mario Vargas Llosa y un discurso del rector general de la UdeG, Ricardo Villanueva Lomelí.

La primera mesa, Pensar el periodismo, estuvo integrada por Jorge Castañeda, Ivabelle Arroyo, Álvaro Vargas Llosa y Christopher Domínguez Michael, con Enrique Krauze como moderador.

En la mesa Los periodistas y el poder, moderada por Héctor Aguilar Camín, participaron Julio Astillero, Diego Petersen (días atrás estaba anunciado Salvador Camarena), Gabriela Warkentin y Pascal Beltrán del Río

Y en la tercera, Los desafíos del periodismo, los panelistas fueron Héctor de Mauleón, Jorge Zepeda Patterson, Raymundo Riva Palacio y Ricardo Raphael, bajo la conducción de Adela Navarro.

El programa original hablaba de una cuarta mesa, El periodismo en el espejo (virtual), de la cual se tienen pocas noticias. En ella habrían hablado Marcel Granier, Cristian Pizarro y Nelson Castro, moderados por Roberto Salinas León.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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