El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Nuevas voces, nuevos temas

En el fondo del tema de los medios de comunicación está la batalla por las narrativas, señala Alina Duarte, quien fungió como moderadora de la mesa redonda ‘Nuevas voces en los medios’, en la que participaron las periodistas Daniela Pastrana, Luisa Cantú y Azul Alzaga.

En el marco de la Feria del Libro del Zócalo 2021, organizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y la Brigada para leer en libertad, y como parte de la programación del foro Francisco Haghenbeck, el sábado 16 de octubre se realizó esta mesa con Pastrana, directora de Pie de Página; Cantú, conductora de La Octava Noticias, y Alzaga, presentadora y directora de Noticias en Capital 21, la televisora pública de Ciudad de México.

“Desde mi experiencia, más ligada a América Latina pero también a Estados Unidos, uno de los tantos puntos de quiebre que se están dando en estos llamados gobiernos progresistas (cuya segunda oleada encabezaron México y Argentina, a los cuales se sumó, recientemente, Bolivia), es, primero, su relación con los movimientos sociales. Ha sido fundamental y bastante fuerte para estos gobiernos saber establecer un diálogo”, sostiene Duarte, quien ha sido corresponsal de Telesur, la televisión bolivariana de Venezuela, en muchos países del continente.

“Otro punto de quiebre son, también, los medios de comunicación y el rol que tienen que jugar. Porque es verdad que se abre la oportunidad de generar estos nuevos debates que, evidentemente, bajo el peñanietismo no se dieron. Pese a las contradicciones que podamos tener al hablar hoy de ciertos temas, lo cierto es que antes esa discusión no se daba.

“Temas como la persecución de periodistas. Si bien hoy todavía hay asesinatos de periodistas, algo totalmente lamentable y que corresponde a muchísimos factores, en otro momento era claro que no podíamos tener este tipo de debates.

“Ahí es donde vale la pena reflexionar sobre nuestro trabajo: ¿por qué lo estamos haciendo? Por muchos años se nos dijo que el periodismo tendría que ser neutral, pero cuando se trataba de los periodistas de derecha nadie cuestionaba nunca su neutralidad ni que ejercieran la vocería de los grandes monopolios y las transnacionales, o que legitimaran los despojos de territorio y la persecución política, como el ataque a los normalistas.

“La disputa por las narrativas es una lucha diaria. No puedes dejar pasar nada. Si en los noticieros estelares se decía que los normalistas de Ayotzinapa eran delincuentes, que estaban ligados al narcotráfico, poco a poco se iban consolidando esas verdades históricas.

“Hay todavía grandes retos dentro del periodismo y del proceso denominado la Cuarta Transformación. Para mucha gente, hablar de feminismo era complicado al principio. Si bien hay muchas formas de desestabilizar a los gobiernos progresistas, lo cierto es que el enemigo no es el feminismo. Este tema, como la defensa del territorio, es un punto nodal para la 4T. Y los periodistas de a pie han sido muy responsables al presentar esta información.

“Hice una encuesta en Facebook (obviamente sin validez) y pregunté a la gente cuáles son los medios que consume. Descubrí que, en momentos de fuertes críticas, cuando todo es defensa del gobierno o contra el gobierno, la gente está encontrando los matices en el trabajo de los periodistas de a pie, en sitios como Pie de Página o Rompeviento TV, y, cada vez más, en medios públicos, algo que no ocurría en otros sexenios. Sí hay, entonces, manera de generar esos debates prudentes y responsables sobre el acontecer del país y, en general, de América Latina”, apunta Duarte, quien fue una de las más entusiastas promotoras de la consulta para enjuiciar a los expresidentes.

El género más democrático

“Hablando de las nuevas narrativas y de la responsabilidad que debemos tener ante un micrófono o una plataforma de comunicación –dice Daniela Pastrana–, yo siempre he guardado distancia de lo que en algún momento se llamó el periodismo ciudadano.

“Acostumbramos ponerle etiquetas al periodismo. Pero el periodismo es periodismo, y siempre es de investigación y descripción. Es, además, periodismo de a pie.

“Mas no es lo mismo que alguien, al ir pasando vea un accidente o un incendio, tome una foto y la mandé a la tele, para luego seguir con su vida, a que alguien se quede en el lugar, investigue cuáles fueron las causas, muestre dónde ocurrieron los hechos y si hay heridos o no.

“Básicamente, para responder a las preguntas por qué pasó, qué fue lo que pasó y qué impacto tendrá, nació la red de Periodistas de a Pie hace ya 15 años. Nacimos para buscar las causas y las consecuencias de los fenómenos. No nada más para decir qué está pasando, sino para buscar otras explicaciones.

“Soy muy crítica con los medios y con la forma en la que nos han enseñado a hacer periodismo. Todos los que hemos estudiado la carrera venimos de esa misma escuela, la del periodismo decimonónico que tenía cuatro temas: las guerras, las tragedias, lo insólito y los crímenes.

“Aunque ya reconocemos los derechos humanos, seguimos como en el Siglo XIX. El periodismo no evolucionó, ahora nada más tiene color. Nos enseñaron que la noticia era, como lo dice una de las editoras de Pie de Página, Lydiette Carrión: que si el sol sale 365 días del año y sólo en uno ocurre un eclipse, la nota es el eclipse. Pero si nada más contamos el eclipse, sesgamos la realidad porque parece que todos los días del año sucede uno.

“Sobre todo, los fenómenos sociales, en esta época son muy complejos y hay que irlos desmenuzando, irlos contando poco a poco. Por eso me gusta la crónica. Como decía Martín Caparrós en su libro, la crónica es el género periodístico más democrático: le da voz a todos, no nada más cuando sufren una tragedia.

“En efecto, la gente pobre sólo sale en el periódico cuando hay una tragedia o una pandemia. Pero la crónica es el género que te permite ir conociendo un poco de lo que está pasando, y entendiendo procesos que nunca son lineales ni fáciles, y nunca son en blanco y negro.

“En estos momentos nuestras sociedades están incendiadas, tenemos muchos problemas generados por el modelo económico neoliberal y, en México, por esa guerra contra las drogas que nos impusieron y que nadie pidió. Estamos precarizados, desgastados con la pandemia, y tenemos muchas heridas. Y como fuimos perdiendo todos nuestros derechos, justo quienes tenemos un micrófono, debemos ser prudentes y sensatos, apostarle a tender puentes, no abonar a la polarización.

“Destruir es más fácil. Quienes creen lo mismo que tú, siempre van a aplaudir. Construir es muchísimo más difícil, y el camino es más largo. Pero es fundamental recorrerlo porque ya tenemos demasiadas heridas. Eso es lo que aprendí después de 10 o 12 años de cubrir los horrores de la guerra contra las drogas y, luego, el drama de la pandemia”, sentencia Daniela Pastrana, quien fue reportera fundadora en Reforma para, después, entrar a La Jornada.

Reconocer los sesgos

¿Estamos logrando dar esa batalla contra las narrativas hegemónicas? En esta apertura, ¿estamos logrando direccionar hacia un lugar mejor?, pregunta Alina Duarte.

Para Luisa Cantú, “de hecho, ya estamos en un lugar mejor. Hablando de prácticas y de lecciones viejas que debemos desaprender, señalo una importante: el periodismo no puede ser neutral, no puede ser objetivo tampoco”.

“Todos tenemos sesgos, desde geográficos hasta familiares y culturales. Y observamos los fenómenos con lentes. Hay que decirlo en voz alta: todo el periodismo tiene sesgos, ninguno es neutral ni objetivo porque no puede; lo hacemos personas. Lo que debe haber es transparencia al reconocer esos sesgos.

“Imposible no tomar partido. Aunque se diga que el periodista debe ser neutral, no tomar partido significaría pensar que todo el mundo vive en igualdad de condiciones y no es así. Frente a una empresa transnacional que está asesinando campesinos, no voy a fingir neutralidad. Tampoco si hay violencia contra una mujer que además sufre, sistemáticamente, múltiples vulnerabilidades. Al contrario, el periodismo es un servicio social: debe emparejar la cancha.

“Tiene que haber, más bien, transparencia para explicitar el sesgo que uno le imprime al periodismo. Antes sólo se nos presentaban ciertas figuras y ciertas voces, creíamos que la ciencia, el periodismo o la academia eran eso, lo único que había. Pero cómo íbamos a cuestionar a los periodistas o al gremio científico, cuando las vacas sagradas del periodismo o de la ciencia también son una construcción.

“Es muy importante empezar a transparentar esos intereses que construyeron periodistas y científicos, quizá un poco víctimas de un sistema que no les permitía muchos márgenes, pero tampoco les permitió reconocer el sesgo.

“En ese sentido, no es lo mismo denunciar la persecución contra científicos en este país, a informar que se giraron órdenes de aprehensión contra 31 académicos o, mejor dicho, 31 exfuncionarios públicos. No es lo mismo reportear un ‘crimen pasional’ a informar que alguien fue víctima de feminicidio. Hasta la forma en la que pronunciamos las frases, cambia la idea, la manera en la que entendemos el mundo.”

Hay cabida en los medios

“Hablando de narrativas –continúa Luisa Cantú–, hay que empezar por quitar vicios en los medios. Para empezar, nombrándonos. Mucha gente me comenta, ya entendimos, no tienes que estar haciendo constantemente el desdoblamiento: bienvenidas y bienvenidos, bienvenides. Si dices bienvenidos, nos incluyes a todos.

“Pero ese es el problema, como no nos incluyeron en muchísimo tiempo es importante reconocer que habemos voces distintas que esperamos ser reconocidas, con nuestras necesidades específicas y deudas históricas.

“A veces, hay que hacerlo ganando batallas en lugares distintos a los medios de comunicación, como el hogar. Mucha de esa fuerza que veo en mis compañeras viene de mujeres que lucharon en sus propias trincheras. Y de hombres también. Obviamente, hay que exaltar lo femenino porque estuvo invisibilizado mucho tiempo. Pero eso no significa que no reconozcamos la masculinidad.

“En síntesis, es importante que estas nuevas narrativas incluyan voces femeninas porque, al final, todo lo que le pase a las mujeres termina pasándole a la sociedad: la violencia de género, la exclusión, las brechas económicas y políticas.

“Y es importante que nos encontremos con mujeres de diferentes generaciones”, dice Luisa Cantú, quien revela que acaba de ser madre sin estar casada, lo que para su familia tan católica es un pecado.

Es brutal ser madre compartiendo ese esfuerzo con cualquier otra actividad laboral. “Y eso me ha obligado a cambiar la manera en que miraba a las madres. Antes no veía que, por ejemplo, tenemos muchas diputadas pero no pañales gratis ni más licencias de trabajo ni espacios para la lactancia”.

Nuevas voces femeninas nos obligan a poner sobre la mesa temas que siempre vimos desde afuera, porque todo eso que nos pasa a las mujeres no tenía cabida en los medios. No estamos inventando ningún derecho ni descubriendo el nuevo periodismo, estamos reconociendo lo que siempre debió haber estado.

“Los temas de género y feminismo despiertan muchas pasiones, pero hay que empezar a abordarlos con cariño, con ternura radical y con apertura. Todas y todos queremos un país mejor. Junto con el patriarcado hay que tirar esas ideas que no nos ayudaron a crecer ni a transformarnos”, remata Cantú, quien también conduce programas especiales en Canal 14, la emisora del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR).

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas