El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

A la memoria de María del Pilar

Un modelo más solidario

“No puede existir neutralidad en el periodismo ni en ninguna otra institución que genere conocimiento o interprete la realidad –sentencia Azul Alzaga–. De hecho, frente a una injusticia la neutralidad es un antivalor, se convierte en instrumento de complicidad. Puede haber objetividad cuando la honestidad forma parte del sistema de valores del periodista.”

Directora de Noticias de Capital 21 y conductora, junto a Juan Becerra Acosta, de Informe Capital en esa misma televisora pública de la Ciudad de México, Alzaga participó con las periodistas Daniela Pastrana, Luisa Cantú y Alina Duarte en la mesa redonda ‘Nuevas voces en los medios’, en el marco de la Feria del Libro del Zócalo 2021 y dentro de los eventos celebrados en el foro Francisco Haghenbeck, el sábado 16 de octubre.

“No solamente en los medios tradicionales, incluso en esta construcción que estamos haciendo de nuevos medios de comunicación, hay una disputa social acerca de los valores que nos interpelan”, expone Azul.

“Por ejemplo, a la sociedad mexicana se le dijo que modernidad era equivalente a privatización de todos los derechos. Y eso tiene implicaciones, porque ahora se defiende a una persona de una injusticia desde la mirada de los derechos privados. El endiosamiento de lo privado ganó terreno durante muchísimo tiempo, y hoy estamos sumidos en un conflicto social que se refleja, particularmente, en los medios de comunicación en general y, en especial, en los medios independientes.

“Debemos asumir la responsabilidad de acompañar la transformación social con otro sistema de valores, uno más solidario, que voltee a ver desigualdades brutales que no se habían reconocido en este país. Y no nada más con las mujeres: tenemos una deuda con muchísimos grupos sociales que han sufrido desigualdad.

“¿Cómo ir tejiendo otro modelo de pensamiento y acción hacia una sociedad más solidaria y en función del bien común y el interés colectivo, cuando, pese a la proliferación de voces alternativas, estamos siendo bombardeados por un sistema de comunicación que busca mantener el statu quo?

“Un claro ejemplo de ese sistema de comunicación atroz, es lo que sigue pasando con la vacunación. Nos convocaron a una vacunación universal, pero en la circunstancia de que no hay suficientes biológicos. Como apenas se está construyendo el acceso y ya que a todo mundo le urgía vacunarse, el gobierno estableció criterios de orden: priorizando a determinados grupos sociales en función de su vulnerabilidad. Además, lo teníamos que hacer con una cartera de vacunas de diferentes marcas, porque no había suficientes dosis de una sola.

“Ese orden implicaba una visión solidaria y de mutua comprensión. Pero los medios de comunicación hicieron todo lo posible por atomizar el orden, por descontrolar la vacunación, generando entre la gente una competencia por las vacunas. Decían los medios que una vacuna era buena y otra no, por lo que entonces la gente quería esa sola vacuna.

“Los medios tradicionales cuestionaban también el orden, proponiendo que se privilegiara a un grupo social sobre otro o exigiendo que se vacunara a todos al mismo tiempo. Con ello terminaron por fortalecer el orden social egoísta del que veníamos, el mismo que se había intentado romper con una narrativa de solidaridad.

“Muchos colegas olvidaron que la responsabilidad social que tiene alguien con acceso a un micrófono, es caminar en otro sentido y acompañar el esfuerzo que hacen algunos por cambiar el estado de las cosas”, comenta Alzaga.

El gremio no es el enemigo

Luego que la periodista independiente Alina Duarte recordara cuando TV Azteca llamó en horario estelar y en voz de Javier Alatorre, a desconocer a las autoridades sanitarias, como extrabajadora de la empresa de Ricardo Salinas Pliego, Luisa Cantú subraya que no todos los periodistas tienen la fortuna de estar construyendo un nuevo modelo de comunicación en medios alternativos, es decir, distintos al duopolio televisivo.

Para Cantú, presentadora de noticias en La Octava y conductora de programas especiales en el Canal 14 del SPR, “la mayoría de los periodistas en este país vive en condiciones muy precarias, con salarios muy bajos, trabajando todo el día. La gente hace lo que puede para alimentar a su familia y, a veces, los profesionales de la comunicación deben aprovechar esos espacios que se abren en las grandes compañías. No hay todavía condiciones para que todos tengamos nuestros propios medios, libres e independientes”.

“Hay grandes periodistas, mujeres y hombres, trabajando en medios cuyos dueños tienen visiones con las que no coincidimos y le han hecho mucho daño a México, pero no por eso nuestros colegas suscriben la ideología corporativa. Muchos, insisto, sólo intentan alimentar a su familia.

“El gremio no es el enemigo, sino aquellos que imponen una visión de interés que no es público, y tampoco permiten a sus trabajadores de noticias hacer lo que tendrían que hacer como parte de su oficio periodístico.

“Las alianzas solidarias que es necesario forjar para construir un nuevo modelo de comunicación, no pueden dejar a nadie atrás. Ni siquiera a quienes no tienen más remedio que trabajar en esas empresas. Hay que acompañarles y empujar que haya condiciones para hacer buen periodismo en esas televisoras”, apunta Luisa Cantú.

Vamos 20 años atrás

Para Daniela Pastrana, directora del portal Pie de Página y fundadora de la Red de Periodistas de a Pie, el tema de la neutralidad es una discusión ya rebasada:

“No se puede ser neutral. Incluso, quedarse en medio de una pelea y pedir paz no es ser neutral. No se puede ser neutral ante una guerra, ante el dolor humano o la desigualdad. Sería absurdo y, más, cuando vemos en la calle escenas terribles. La conciencia es un camino de no retorno. Y ante el sufrimiento de la gente no puedes ser neutral. Por lo demás, son incipientes los esfuerzos para construir un modelo solidario y alternativo de comunicación que no deje a nadie atrás.

“Efectivamente, hay colegas muy buenos en todos los medios. Y es verdad que se han dado pasos importantes en la apertura de los medios públicos. Sin duda, ya hay plataformas que te permiten crear un medio en internet. Pero todavía somos pocos y, apenas, estamos reaprendiendo lo que nos enseñaron que tenía que ser el periodismo, y entendiendo muchas cosas del mundo. Por ejemplo, que los periodistas vamos 20 años atrás de los empresarios. Recién me enteré que Carlos Slim es minero”, además de dueño del monopolio de las telecomunicaciones.

“Mantener esos espacios independientes tiene un costo altísimo para los equipos y para las familias de los reporteros. La mitad del personal de Pie de Página ya tuvo covid, porque no pueden faltar a las conferencias ni dejar de tomar fotos. Enfermaron, se aliviaron y volvieron a la calle.

“Esos sacrificios requieren un nuevo pacto entre sociedad y periodistas, de manera que los primeros nos podamos bajar de ese pedestal en el que estábamos, y nos pongamos a escuchar más atentamente. Pero también necesitamos que haya una sociedad vigilante que nos marque el rumbo y, al mismo tiempo, les diga a los otros que eso que hacen no está bien.

“El esfuerzo que se le está pidiendo a este nuevo periodismo, es enorme. La mayoría de la población está tan ocupada en sus preocupaciones cotidianas que, al llegar a casa por la noche, sólo quiere prender la televisión para ver el noticiero. Y termina escuchando lo que siempre ha escuchado.

“A mi madre, y eso que vive conmigo, la escuché una vez explicarle a mi hija un asunto con base en lo que había oído en el noticiero matutino que sintoniza para ver el clima. Pero esa versión era exactamente la contraria a la que yo estaba plasmando en mi nota para una agencia internacional.

“Esas cosas pasan, no porque la gente sea mala o tonta sino porque así se construyó este mundo, no sólo México. Ir cambiando esas narrativas es un esfuerzo que requiere dejar la vida ahí y mucha convicción de equipos como el de Pie de Página.

“Necesitamos el acompañamiento de la sociedad, que nos vaya indicando el camino pero, también, que empiece a presionar a todos los demás para que cambien un poco más rápido”, resume Pastrana.

Como moderadora de la mesa, Alina Duarte pidió “no romantizar el periodismo independiente” como el que hace Vicente Serrano, ni los espacios en los medios públicos como los que ha abierto Jenaro Villamil, presidente del SPR. “Construir un nuevo modelo de comunicación costará mucho esfuerzo todavía”, adelantó la corresponsal de Telesur en Estados Unidos durante la administración Trump, quien ha cubierto conflictos políticos y sociales en varios países de América Latina.

Nos falta más ciencia

Ante la insistencia de alguien del público que denunciaba la nula cobertura que ha recibido su propia investigación sobre las causas de la sexta extinción, cuyo efecto más visible es –según él– la pandemia de Covid, Luisa Cantú reconoció que no hay un esfuerzo de divulgación científica en los medios de nuestro país.

“Hay poco periodismo científico. Pie de Página brilló durante la pandemia por ocuparse del coronavirus desde una perspectiva científica. Todos los demás medios descubrieron que no tienen reporteros expertos en ciencia. Ese es uno de los tránsitos en el que estamos”, advirtió Cantú.

Daniela Pastrana se hizo cargo de las inquietudes de otros dos asistentes. Uno cuestionaba por qué todavía conservan cierta credibilidad los medios tradicionales. Y otro preguntó cómo pueden medios sociales como YouTube, ganar la batalla por las narrativas a las televisoras comerciales:

“Sólo puedo contestar cómo le hacemos en Pie de Página: estudiando mucho para tratar de aprender sobre temas emergentes como el de las vacunas. Para la cobertura de la pandemia, íbamos a las conferencias de prensa con el subsecretario López Gatell y aprendimos a leer papers científicos”, reportes de investigación. “Y así con todos los temas, desde las identidades de género a la crisis climática”.

Para Pastrana, la mejor vacuna contra la infodemia es estudiar todo lo que se pueda y no dejar de salir a la calle.

La nueva voz eres tú

Azul Alzaga señala que informar es un esfuerzo que debe ser colectivo y consciente, sumar el trabajo de los periodistas a la intención que tiene la gente de informarse. “Una forma de contribuir a este proceso es generar espacios de discusión y reflexión, donde lo que están diciendo los medios se contraste con la realidad”.

Ante la inquietud de una maestra que trabaja en Zacatlán, Puebla, donde tiene que luchar por enseñar a los niños contenidos que las madres de familia consideran contrarios a los dogmas religiosos, Alina Duarte comenta que estuvo recientemente en Nueva York, donde hay una gran comunidad poblana, incluidos muchos migrantes oriundos de Zacatlán de las manzanas y otros lugares de la sierra poblana.

Duarte no estudió Comunicación sino Relaciones Internacionales, y combina el trabajo periodístico con la impartición de talleres de formación política de izquierda. En Nueva York participó en el lanzamiento de un nuevo medio de comunicación llamado Molino Informativo, con el que inmigrantes que han sido históricamente excluidos y desposeídos comparten sus experiencias. Los poblanos convirtieron un taller de tapicería en el Bronx en un centro de medios, insatisfechos como estaban porque los convencionales no cuentan lo que pasa en las calles ni mucho menos lo que ocurre al interior de su comunidad.

Como en Nueva York, “cuando las cosas que dicen estos nuevos medios de comunicación empatan con lo que pasa en las calles, la gente se da cuenta de opresiones que fueron invisibilizados por décadas y es, ahí, donde las plataformas cobran sentido”.

“En el taller que les dí para aprender a socializar sus experiencias, no les dije cómo contar sus historias, porque no se trata de una nueva colonización de los saberes ni de establecer la idea de que hay un solo proceso o que únicamente a través de la crónica o exclusivamente mediante YouTube y Twitter, se pueden hacer las cosas.”

Los talleristas entendieron que, primero, necesitan saber qué quieren hacer y para qué necesitan herramientas de comunicación. “Se puede hacer una revolución con herramientas mínimas, muchos de nosotros trabajamos con un celular”, sostiene Duarte, quien este mismo año estuvo en Colima promoviendo la consulta ciudadana sobre el juicio a los expresidentes.

“Esa nueva voz –dice por su parte Luisa Cantú–, es la gente. No tiene que ser alguien que normalmente vemos en foros o que ya está en los medios. El personal docente es una columna de este país, sin los maestros no sabríamos nada de lo que pasa”, dijo a la docente que trabaja en Zacatlán.

“Nos han educado en el miedo, nos han condicionado para que no querramos saber nada de cualquier cosa que se vea diferente. Si cae el status quo, habría que construir otro y puede que el nuevo no les convenga a quienes han mantenido el sistema como está. Reitero, la mayoría de la gente no rechaza ideas nuevas porque sea mala, sino porque tiene miedo”, concluyó Cantú.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

 

 

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