Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Presidente surfeador

Si el presidente no le quiere dar la palabra a Ernesto Ledesma porque sus preguntas le incomodan, ¿por qué sí le ha dado la palabra a Jorge Ramos o a Denise Dresser? La pregunta se la hace a sí mismo David Peña en la mesa de los maxiabogados en la que participa, junto a Federico Anaya, dentro del noticiero Momentum que conducen el propio Ledesma y Alberto Nájar.

La diferencia entre el director de Rompeviento TV –quien más de una vez ha visto en la mañanera cómo López Obrador señala a los reporteros a su alrededor mientras a él se lo brinca– y periodistas como Ramos y Dresser, sigue diciendo Peña, es que estos últimos preguntan desde una posición y con una carga ideológica, no desde la lógica de un ejercicio del periodismo crítico, con datos, como el que hacen ese canal de televisión por internet o Pie de Página.

“La confrontación de ideas le viene bien al presidente. Le encanta subirse al ring a debatir desde una clara posición ideológica, pero cuando lo enfrentan con datos se siente incómodo. Con periodistas como Ramos y Dresser, el presidente surfea”, explica el abogado del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y Justicia Social.

Y sus compañeros de tertulia en esta emisión del 6 de diciembre de 2021 de Momentum lanzan imágenes respecto a cómo se comporta López Obrador con sus detractores en la mañanera: hace una fiesta, genera material para decenas de memes, básicamente los agarra de punching bag.

Polarización que vende

Federico Anaya, por su parte, comenta que los dos tipos de periodismo son necesarios, pero él quiere subrayar el asunto de la pluralidad: “Hablar de la crítica y del poder que se incómoda con la crítica, está verdaderamente pasado de moda. En una democracia seria tienes muchos poderes y muchas críticas que son incómodas”.

El director jurídico del IPN recuerda que “hubo un tiempo en que todo el mundo pensó que Ciro Gómez Leyva era una buena persona, porque se peleó hasta con el poder eclesiástico. Y lo mismo opinaban de Carlos Marín cuando escribía en Proceso”.

Pero la mesa de mujeres periodistas a quienes apodan las supernerds, celebrada en el mismo noticiero unos días antes y que motivó una reflexión escrita que Anaya tituló Sobre el cuarto poder, dejó en claro que así como “el mundo va cambiando, los periodistas y los actores políticos van cambiando de aliados, de enemigos y de coaliciones”.

“Efectivamente, el presidente prefiere pelearse con Jorge Ramos y Denise Dresser que con Ernesto Ledesma o Julio Astillero. Es más fácil con los primeros, ya que se plantan cada uno en su lado. Ahí le sirve a López Obrador esta polarización simplona de conservadores contra liberales, pero en esta muy liberal federación mexicana resolver Ayutla no es rápido, y darle seguimiento a la Sierra de San Miguelito no es fácil –parece que otra vez los empresarios inmobiliarios van a tratar de hacer una transa en San Luis Potosí. Las cosas en este país no se resuelven en cinco minutos.

“Sin embargo, vamos a extrañar a Andrés Manuel cuando ya no esté en Palacio Nacional porque, por lo menos el poder presidencial, trata de arreglar algunas cosas. No le da la palabra a Ernesto todas las veces, pero cuando lo hace se da un nivel de contacto muchísimo más interesante que con Jorge Ramos o Dresser. Hay un diálogo suficientemente elevado hasta para reconocer que: ‘no nos vamos a poner de acuerdo, tú vas a seguir diciendo eso que estás diciendo y yo voy a seguir diciendo esto otro’.

“Con Ledesma ya no es tan clara la polaridad, y eso no vende a la hora de la campaña política permanente en la que tiene que estar la presidencia. No es un defecto, es una necesidad. Pero la mañanera sí ayuda a arreglar las cosas, porque si la gente que está sufriendo en el campo no tuviera esa voz ni ese espacio, no habría manera de que nos enteráramos de lo que está ocurriendo.

“Claro que las confrontaciones incomodan al gobierno, y lo enojan. Estoy seguro que Ernesto Ledesma es uno de los demonios blancos en la mente de Alejandro Encinas (subsecretario de Gobernación), pero sin duda los dos se podrían tomar un té de tila tranquilos porque, aun confrontados, están construyendo república.

“Lo interesante es que en este gobierno la prensa no recibe línea, y ese es un problema. La invitación es a que sigamos discutiendo y hasta peleando, pero siempre tratando de encontrar las cosas que valen la pena. Lo que me llevaría al asunto de la extraña movilización estudiantil del CIDE, un movimiento que pretende ubicarnos en un plano completamente ideológico y polarizado. Sin entrar en los detalles, el deber de este cuarto poder múltiple es explicar la situación de ese centro de estudios, para que la gente tome decisiones y pueda posicionarse en la calle, en la tele o en el chat”, señala Anaya.

Periodismo de a pie

Alberto Nájar se refiere a esa idea tan generalizada de que el periodismo mexicano se construyó con y gracias al poder; para agradar al poder político durante mucho tiempo y, ahora, en los últimos años y no necesariamente de 2018 para acá, al poder económico empresarial.

“Pero no ha habido una costumbre del ejercicio periodístico ligado a quien tendría que servir, la sociedad. El periodismo mexicano tiene una deuda pendiente enorme: se ha construido para hablar a las élites, al poder, a quien le paga.”

“En estos últimos años, sin embargo, buscando congraciarse con quienes deberían por lo menos reclamar un ejercicio periodístico más claro, los medios se han metido en esta dinámica de ir en contra de… Eso mismo lo vemos también en varias organizaciones de la sociedad civil que simplemente se han puesto, algunas con cierta razón y otras no, en un lado del campo de batalla.

“La idea correcta es irnos al fondo del asunto: el periodismo tiene que mirar hacia abajo, como hacemos las páginas de Rompeviento TV, Pie de Página y otros medios de comunicación. Excluyo de esta alianza a los llamados medios alternativos, porque los youtubers también se han convertido en una especie de Brozo y LatinUs, sólo que encajados en la 4T.

¿Están dando los medios vueltas en su propio círculo?, pregunta Nájar.

Pago para que me critiques

En su respuesta, David Peña evoca la frase del presidente López Portillo al justificar el boicot de publicidad oficial a Proceso: ‘No pago para que me peguen’.

“Esa frase respondía a la lógica con la que se construyeron muchos de esos medios de comunicación. Pero decir que esa fue la forma en la que se construyeron, no significa que se deben mantener así.

“Algunos de esos medios fueron construidos desde la lógica de no pago para que me peguen o, mejor dicho, de pago para que hablen bien de mí; en una lógica de financiamiento que dividía la publicidad comercial del chayote. Ingresos que iban ligados: sí recibías mucho chayote, tenías más anuncios comerciales; si no, era complicado sobrevivir.

“Ahora hay una diversificación de fuentes de financiamiento, un libre mercado de chayotes. Pero lo importante es que esos medios que tienen fuentes diversas de financiamiento, entiendan que se deben a su audiencia; que esa diversificación de apoyos económicos implica, precisamente, la responsabilidad de producir contenidos cuyo objetivo sea darle información a la audiencia.

“No se trata de replicar o repetir los discursos oficiales o, bien, de presentar sólo las notas positivas. Se puede tener una afinidad con el gobierno, pero eso no es óbice para criticar y cuestionar. Porque nos debemos a los lectores, a la gente que sigue nuestro canal de comunicación.

“Dentro de esa audiencia, hay gente que es super4T, proAMLO o amlover, pero eso no implica que no puedan escuchar críticas o cuestionamientos al gobierno, desde una perspectiva de derechos humanos.

“No sólo es si el gobierno está bien o está mal. Esa dicotomía entre liberales y conservadores a la que las redes sociales nos han querido llevar, no abona a la discusión. Esa polarización no nos permite rendir cuentas a la ciudadanía, a la gente que está tomando el poder en estos medios alternativos de comunicación.

“Ernesto Ledesma va a las zonas donde la gente lo busca para darle a conocer problemas, para que los documente y los registre. Pie de Página y toda la alianza de medios y de periodistas de a pie, tienen contacto con la gente en su vivencia diaria, observan el sufrimiento cotidiano de la gente.

“Eso a veces puede ser incómodo, pero no está pasado de moda. Son temas incómodos para la 4T porque no hay respuesta, porque no tienen salida, porque no hay un buen y efectivo ejercicio de gobierno, porque no están funcionando las instituciones ni el sistema de justicia. Por eso le resulta incómodo al gobierno.

“Más allá del discurso de todo va bien y estamos muy felices, hay datos, casos concretos, víctimas y testimonios que evidencian que no todo es color de rosa como se presenta. Por eso tiene mucho sentido darle, a través de estos medios, voz a los grupos, a la gente, a la población, a las víctimas que, en otros medios tradicionales por la fuente de financiamiento que reciben, no suelen escucharlos ni hacer eco de sus quejas”, apunta Peña.

Publicarlo todo

Los medios se llaman medios –apunta Federico Anaya–, porque son transmisores. Tenemos que recordar cómo nació la escuela norteamericana estadounidense. Por una circunstancia que suena muy ajena a la sociedad mexicana, pero en realidad es un problema universal y parte de la agenda en la lucha por los derechos humanos: el hábito de leer.

“La sociedad angloamericana es una sociedad que lee mucho y de todo: una combinación alucinante y plural que incluye poesía y, al mismo tiempo, el lodo de los chismes del pueblo. Pero esa cultura escrita se crea en esa sociedad a partir de la idea de que se vale publicarlo todo.

“El asunto es que hubo un tiempo en que los medios lo eran para transmitir chismes. Y los chismes que más importan, porque los hay de muchos tipos y algunos importan más, son los que tienen que ver con los derechos humanos: los casos de injusticia.

“Los angloamericanos hablaban en lenguaje bíblico: eran la viuda y el huérfano olvidados, a los que les robaron su tierra. Ese escándalo que a veces es amarillista, permite ir creando conciencia y causa indignación ciudadana. Es lo que están haciendo Rompeviento y Pie de Página.

“El problema es que en ese Estados Unidos el negocio del periodismo era vender un millón de ejemplares, a un centavo la copia. Y la pregunta actual es dónde está la monetización. Con el agravante de que los grandes medios fueron capturados por el capital.

“A veces el gobierno, en el caso del gobierno mexicano a través de su financiamiento, puede contrarrestar eso y hacer una alianza con los medios. Fue entonces cuando el Tigre Azcárraga se declaró un soldado del PRI, pero fue la excepción.

“El problema real es que las viudas y los huérfanos siguen siendo oprimidos, y son muy pocos los medios que están dando a conocer esas cosas. Lo peor de todo es que este tipo de escándalos siempre tienen buena prensa, en el sentido de grandes audiencias. Hay gente que quiere enterarse del dolor y quiere indignarse, pero también por cierto morbo. Y ese es el papel del cuarto poder: una especie de agua de gran lago, no es un poder como los del presidente o del congreso.

“El cuarto poder es naturalmente plural. Pero el problema es quién paga para que se hagan cosas como las que Pie de Página y Rompeviento están haciendo, y para que la sigan haciendo”, resume Anaya.

Al respecto, David Peña propone ampliar las opciones para financiar a estos medios independientes, desde el crowdfunding (fondeo colectivo) a las rifas.

Causa vergüenza social

Después de desglosar el conflicto del CIDE, la mesa de maxiabogados vuelve a un último repaso del periodismo. A manera de conclusión, Federico Anaya dice que el periodismo tiene que dedicarse a todo, incluso a los escándalos de sociales y a la polémica que causa un tuit de Denise Dresser, pero hay cosas importantes más allá de la situación de las élites en los centros públicos de investigación.

“Hay muchísima gente que está sufriendo en la resistencia, y por eso los periodistas de a pie tienen que ir al detalle. Lo terrible de esta historia es que los medios todavía dominantes y antes hegemónicos, no quieren abordar esos otros temas. Lo que quieren es seguir polarizando y, para ello, van a concentrarse en algunas cositas y no en aquellas que nos deberían causar vergüenza social.”

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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