El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Medios reaccionarios

“No basta lanzar reportajes inventados, como el de la fábrica de chocolates, para ensuciar a la familia del presidente López Obrador, ni repetir alusiones a supuestos actos de corrupción para hacer efectiva la mentira”, advierte Jesús Ramírez.

“La gente se dio cuenta del juego y por eso ha caído tanto la credibilidad de los medios de comunicación, periodistas y comunicadores que se pusieron al servicio de los intereses de quienes defienden viejos privilegios que están siendo afectados”, celebra el coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de la República.

“Con absoluta falta de ética, los medios quisieran restaurar el viejo autoritarismo y el modelo del capitalismo de cuates, ese donde los amigos de quienes llegaron al poder obtuvieron contratos para operar cárceles y hospitales o construir gasoductos que seguimos pagando aunque no lleven gas, como se siguen pagando los contratos de reclusorios que no tienen un solo preso. El poder se usó para generar ganancias y, para recuperar esos privilegios, los medios buscan debilitar políticamente al Gobierno de la República.

“Sin embargo, la sociedad ya despertó. Y cuando eso ocurre difícilmente vuelve a caer en el garlito. Ya no será sencillo engañar a la gente con los mismos trucos: los medios tendrán que renovarse, pero es tal su desprecio por las audiencias que se resisten a renovar su discurso y sus estrategias de comunicación; piensan que seguirá funcionando la antigua maquinaria, esa caja china que les permitía inventar historias para afectar políticamente a ciertos actores.

“Con Andrés Manuel López Obrador no les funciona. Al contrario, vemos cómo va creciendo cada vez más la fuerza política y social, la aceptación que tiene el presidente, contrario a lo que quieren hacernos creer con un alto número de líneas ágata o de minutos en radio y televisión en contra del gobierno.

“Este es quizá el momento más interesante que está viviendo el país en materia democrática: el descrédito de las instancias que generan consenso e ideología, que dan forma a la opinión pública. Más allá de los medios convencionales, es en las redes sociales donde los ciudadanos, independientemente del uso de bots y otros recursos pagados, han encontrado información verídica que les permita librarse de la manipulación y convertirse en ciudadanos de primera”, señala el vocero de Palacio Nacional.

Prensa conservadora

Jesús Ramírez Cuevas participó en el foro dedicado a analizar La ofensiva de la prensa conservadora, con el que cerró la X Feria del Libro de la Alameda Central en la Ciudad de México, celebrada del 10 al 19 de diciembre de 2021, junto al presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Jenaro Villamil, y al director de la editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II.

Ante una concurrencia donde la mayoría eran ciudadanos que apoyaron a Andrés Manuel López Obrador desde 2000, cuando llegó a la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, o 2006 cuando se presentó por primera vez a la presidencia de la república, Jenaro Villamil hizo un ejercicio que debería hacer cualquier comunicador, periodista, analista o académico: preguntarle a la gente.

“¿Cuántos de los presentes se informan a través de la televisión comercial o de los noticieros de radio?, ¿cuántos a través de los periódicos?, ¿cuántos a través de los medios públicos?, ¿cuántos a través de sitios de internet, podcast o YouTube?”

Para el periodista especializado en temas de comunicación, el decreciente número de espectadores que se informan a través de impresos, radio y televisión, explica la caída de los medios de comunicación tradicionales en México. Y aunque ese fenómeno fue anterior a la llegada de Andrés Manuel López Obrador, de esa debacle los medios “no se han recuperado”.

Ciertamente, se transformaron. “Los medios no solamente se volvieron holdings sino templos cerrados en sí mismos, con sus propias vestales y sacerdotes creyendo que todavía tienen el monopolio de la verdad. Fueron derrotados por la sociedad, no por el presidente López Obrador, y el problema es que están en fase de negación”.

“Carlos Loret de Mola no quiere aceptar que la gente no le cree porque desde el caso Florence Cassez se le identifica como un mentiroso profesional. Y Joaquín López Dóriga tampoco entiende que ya no tiene el aparato que lo encubría”, dice Villamil. La caída de la credibilidad de los medios de comunicación privados en México en el periodo de Enrique Peña Nieto, fue tan brutal que esos medios no se dieron cuenta que los primeros derrotados fueron ellos.

“En mi libro de 2015, La caída del telepresidente, registré cómo en su tercer año de gobierno el mexiquense había caído en su índice de popularidad al 33%, después de haber ganado la presidencia de la República con el 54% de los votos. Terminó con una aceptación, según las encuestas más optimistas, del 14%.

“No obstante, en 2015 el 85% de las primeras planas y de los noticieros y programas de radio hablaban a favor de Peña Nieto. La misma ecuación inversa que tenemos ahora cuando, con una aprobación popular de 70 puntos, el 90% de los medios privados están en contra del presidente López Obrador y la Cuarta Transformación.”

“¿Para quién escriben entonces esos columnistas?, ¿con quién se comunican?, ¿a quién le preguntan?”, cuestiona Villamil.

Perdieron credibilidad

Autor de varios libros en los que ha estudiado a la televisión como poder fáctico y su influencia en la institución presidencial, Jenaro Villamil cita a un analista que explicó la popularidad de AMLO por el vínculo emocional que establece con el presidente la gente que recibe algún beneficio del Gobierno federal.

Ese analista “pasa por alto, porque no le pregunta a la gente, que ese vínculo emocional se da porque la población está contenta”. No sólo están contentos por haber sido vacunados o por estar recibiendo una pensión de adulto mayor, después de años de estar trabajando sin derecho a una jubilación. Para muchos mexicanos, por fin llegó a la presidencia “alguien que como nosotros andaba a pie por las calles”. No alguien que, como Peña Nieto, “compró a los medios y se inventó una historia” de telenovela con todo y novia. Ni alguien que, como Felipe Calderón, “se quiso legitimar mandando asesinar a inocentes en su guerra contra las drogas”.

“Lo que no han querido admitir los medios de comunicación del viejo establecimiento es que esta es la primera ocasión, en la historia reciente del país, que estamos haciendo un cambio pacífico, sin muertos por confrontaciones e, incluso, sin linchamientos”, resume Villamil.

“Un buen consejo para quienes quieren hacer periodismo y pretenden abrir un medio de comunicación o una plataforma en internet, es que lo hagan dirigiéndose a las audiencias que están a favor de la 4T. Por lo menos hay 30 millones de ciudadanos que pueden ser seguidores de ese medio, y le van a dar el dinero que necesita para vivir.

“Este es el único gobierno, en los últimos 24 o 30 años, que no ha despilfarrado el dinero público comprando opiniones favorables ni primeras planas. Es el primero que no les pasa línea a los conductores de televisión ni hace negocios multimillonarios con los dueños de los medios de comunicación. Y, a pesar de eso, el índice de aceptación del presidente es del 70%.

“Eso nos demuestra que el apoyo popular no se gana con gacetillas, infomerciales, chayotes ni romances con la Gaviota. El apoyo social se gana siendo congruente, cumpliendo los compromisos, honrando la palabra y combatiendo la corrupción.”

Para Villamil, “el último reducto de la corrupción que queda en el país, es el del establecimiento mediático: los medios que se han negado profundamente a aceptar una derrota que comenzó a fraguarse la trágica noche de Ayotzinapa, en septiembre de 2014”.

Justo en el momento en que esa radio y televisión condenaron y criminalizaron a los jóvenes desaparecidos, cuando se negaron a observar y a señalar el hartazgo que ya existía, perdieron toda credibilidad. “Les quedaba todavía el poder del dinero público, pero ahora ya no tienen credibilidad ni dinero público”, sentencia el presidente del SPR.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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