El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Los dueños del país

“En sus últimos tres años, Peña Nieto destinó miles de millones de pesos a la publicidad oficial y no pudo recuperar ni un punto de credibilidad o de aceptación social”, apunta Jesús Ramírez Cuevas.

Para el coodinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia de la República, “eso revela que los medios de comunicación tradicionales son los últimos dinosaurios de este país. No sólo eran medios, se han sentido dueños del país y han querido someter a los gobernantes y comprometer a los poderes públicos: a las cámaras de Diputados y Senadores”.

“Algún dueño de medio se preciaba de hacer y deshacer carreras políticas. Eso ya no es posible, ya no tienen esa fuerza. A Peña lo traicionaron los medios de comunicación y la opinocracia que estaba supuestamente a su servicio, porque ambos aparatos se sienten dueños del país y quieren presidentes y gobiernos a modo”.

Jesús Ramírez participó en el foro dedicado a analizar “La ofensiva de la prensa conservadora” con el que cerró la X Feria del Libro de la Alameda Central en la Ciudad de México, celebrada del 10 al 19 de diciembre de 2021. Y con él estuvieron Paco Ignacio Taibo II, director general de la editorial Fondo de Cultura Económica, y el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Jenaro Villamil.

Los medios tienen otros datos

Ante un público formado en su mayoría por simpatizantes de López Obrador, Taibo señaló –tras observar cuidadosamente la progresión del debate sobre el Covid– una contradicción flagrante:

“Mientras las cifras oficiales dicen que hay menos hospitalizados y menos muertos, los medios de comunicación conservadores utilizan la táctica de dar la suma de todos los que se han infectado del coronavirus desde que empezó la pandemia. Subrayan cómo ha venido creciendo la suma de infectados, pero no explican que han venido disminuyendo los niveles de peligro para esos enfermos.

“Es una manera dolosa de transmitir la información, para hacer sentir a un lector inocente que la epidemia es imparable; para impedirle que haga una lectura equilibrada de los datos, donde si bien la pandemia no ha cedido, la tenemos controlada; para que ese lector no aprecie que ha descendido el número de enfermos hospitalizados en condiciones de gravedad o muertos; y no valore el éxito rotundo que significó la campaña de vacunación.

“Este manejo doloso de la información nos debe llevar a una reflexión: necesitamos una sociedad mejor informada pero, curiosamente, también una sociedad informadora. No basta con que apelemos a los columnistas decentes, a los periódicos que retratan la realidad, a una red de internet justa, a las televisiones estatales que son mejores que las privadas.

“Tenemos que volvernos difundidores, hay que convencer a nuestros conocidos. Volvernos una sociedad informadora, no sólo bien informada. Esto exige un enorme esfuerzo pero no sólo de las televisoras públicas que para mi gusto lo están haciendo muy bien ni únicamente de las mañaneras, necesitamos tomar la información en la mano para reproducirla y discutirla.

“Todos somos los periodistas de la 4T, tenemos una responsabilidad extra a la de ir a trabajar y sobrevivir: informar al resto de nuestra sociedad. El 70% de aprobación me parece poco, estamos caminando hacia el 90%”, sostiene el historiador y novelista.

Para PIT, esta aprobación “no debe estar desprovista de crítica. No hace daño la crítica positiva, al revés, nos permite a los que estamos en el aparato estatal corregir errores. Es un aparato inepto y burocrático que heredamos, un monstruo que inventaron y sigue dentro de nosotros, contra el cual peleamos todos los días”.

¿A qué hora los compraron?

Una pregunta se hizo Taibo: “¿a qué hora los compraron? Buena parte de los líderes informativos de esta sociedad eran gente medianamente decente, no total pero sí medianamente decente. Tenían trayectorias periodísticas críticas, dicho relativamente porque estaban presos en los medios privados”.

Ciro Gómez Leyva, por mencionar uno, “sufrió campañas de desprestigio y persecución por parte del aparato del Estado: ¿en qué momento vendió el alma?, ¿cuándo decidió que el miedo, el dinero y el poder eran muchísimo más importantes que la fidelidad al noble oficio de periodista?”

“¿A qué hora Brozo, que ya es como la caricatura de la caricatura, decidió no andarse con veleidades liberales y ser un hombre del sistema? Con Joaquín López Dóriga no cabe la pregunta porque él ha sido corrupto desde hace 40 años, y ha seguido su línea.

“Algunos de esos comunicadores tenían pasados si no decentes, por lo menos profesionalmente admisibles. ¿Cuán grande fue el poder corruptor del miedo, el dinero y el poder? Tenemos que investigar para desnudarlos frente a la opinión pública”, convoca el director del FCE y fundador de la Brigada para Leer en Libertad que organiza la feria del libro en la Alameda.

En una primera conclusión, Taibo señala que “necesitamos apoyo crítico. Quienes estamos en zonas de comunicación gubernamental, tenemos que aprender que no toda la crítica es negativa. Buena parte de la crítica no sólo es positiva sino extraordinariamente útil ante la ofensiva mediática sin verdad, escandalosa, mentirosa, mediocre e insultante que se produce día a día. Sin embargo, como ya no tenemos la piel tan dura como en los ochenta, brincamos”.

“No todo los que estamos metidos en la comunicación nos dividimos entre chayoteros y buenos, donde los buenos somos nosotros. Hay una franja intermedia y, lo cierto, no podemos desacreditar a todo aquel que diga que ahora López Obrador es más chaparrito.

“Sensibilicémonos a aceptar la crítica bien intencionada y a separarla de la mentira. El ataque básico de los medios desinformadores (radio, televisión y periódicos) está basada en mentiras o en medias verdades ocultas”, expone el escritor.

Aquí no hay antivacunas

Para Jenaro Villamil el mejor ejemplo de lo que significa la campaña de mentiras y medias verdades de los medios tradicionales contra la 4T es Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y vocero para la pandemia de covid.

“Es el funcionario, fuera del propio Andrés Manuel López Obrador, más atacado y vilipendiado. Hay una conductora de noticiero que todos los días se erige frente López-Gatell como Juana de Arco, mientras otro conductor pretende, día a día, ser más inteligente que el doctor.”

“¿Lo desautorizan porque se creen más famosos que el científico o, simple y sencillamente, porque les pagan para estar atacando a Hugo López-Gatell?”, se pregunta el titular de los medios públicos.

“El problema de estos conductores es que millones de mexicanos le creen al subsecretario porque, a fin de cuentas, tuvo razón cuando dijo que teníamos que confinarnos para controlar la pandemia. Con su frase ‘quédate en casa’, hace muchísimos años que un vocero oficial no había tenido la fuerza comunicacional de López-Gatell, a partir de la poderosa voz de López Obrador, para paralizar un país en bien de un tema de salud pública”, señala Villamil.

“El gobierno de López Obrador no perdió la credibilidad popular, y eso que la pandemia la padecimos todos: muchos perdieron sus empleos, sus ingresos o, peor aún, a familiares y seres queridos. Pero cuando empezó la vacunación y la prensa conservadora vaticinó que no iban a lograr vacunar siquiera al 10%, la población respondió y en la Ciudad de México el gobierno de Claudia Sheinbaum ha vacunado al 90% de los capitalinos.

“En este país –insiste el periodista especializado en temas de medios–, a pesar de toda la infodemia, de todas las mentiras que se han dicho de las vacunas, no existe un movimiento anti-vacunas como en Estados Unidos, donde el 35% de la población no se ha vacunado porque no cree en esta forma de inmunización. En Europa sucedió lo mismo: triunfó la ignorancia.

“Los medios mexicanos predijeron que, al abrir las escuelas, se iban a enfermar nuestros niños. ¿Y cuántos se han enfermado de manera grave? El tema no era la salud pública, sino la utilización del miedo. Quisieron generar mediáticamente la zozobra, y la sociedad se los está cobrando porque lo que hicieron muchos medios de comunicación fue sádico.

“Se conoce en teoría de la comunicación el efecto búmeran, cuando la intención se regresa. Y el efecto de sentido se les revirtió a los medios de una manera de la que todavía no se han dado cuenta. La triste noticia para los medios es que su derrota en términos de credibilidad, es cada vez más difícil de remontar”, cierra parcialmente el presidente del SPR.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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