Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Lo público y lo privado

“Con las vacunas ha pasado lo mismo que con las obras públicas, los programas sociales, la reconstrucción del sistema de salud y la recuperación para el Estado del sistema penintenciario que estaba en manos privadas. Este reestablecimiento de lo público, lo nacional y lo popular es lo que está en juego en este cuestionamiento de los medios de comunicación”, señala el coordinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez Cuevas.

“Si bien tenemos que tener cuidado con la pandemia, especialmente en el tema de la variante Ómicron, el miedo y el odio son elementos contrarios a la democracia y a la posibilidad de construcción común en las sociedades. Tales sentimientos nos dividen, meten desconfianza. Dividir y minar la confianza es lo que han intentado los medios de comunicación durante tres años, afortunadamente sin lograrlo. Esos comunicadores que destilan odio, ante la falta de credibilidad, aumentan el grado de agresión contra el Gobierno, el presidente, su familia y sus colaboradores sin argumentos.

“No hay reportaje digno ni crítica válida que busquen corregir la plana del gobierno. No, se trata de mentir, de cuestionar a un gobierno que está gobernando para la mayoría y, peor tantito para sus detractores, que está dando a la sociedad un papel más participativo.

“Esta sociedad quiere estar informada, quiere tener el poder. Y el mensaje principal del gobierno a la gente es: el poder es de ustedes, ustedes deciden, ustedes deben informarse. Y para eso se han construido, algo revolucionario en la historia de este país, herramientas constitucionales para que la gente pueda participar en la definición de las políticas, en la destitución de los malos gobernantes y en una serie de decisiones importantes. Esos instrumentos legales evitarán llegar a la confrontación violenta o, en su defecto, a la resistencia civil pacífica, para hacernos oír. Como ciudadanos contamos con nuevos instrumentos, y tenemos que aprender a usarlos.

“En esto, ser una sociedad informada e informadora es clave. Cuando empezaba este movimiento, me acuerdo, en una asamblea masiva que se tuvo en Azcapotzalco el presidente le dijo a la gente que, si queríamos lograr el triunfo, cada uno de los ciudadanos tenía que convertirse en un medio de comunicación.

“Esto fue antes de las redes sociales, antes del papel y la fuerza que adquirieron Facebook, Twitter y demás. Lo que está sucediendo es que los ciudadanos no solamente se informan sino que informan. Esa actividad ciudadana y democrática es la que le ha quitado el poder a los medios de comunicación.

“Hay que continuarla y aprender nuevos procesos para construir una sociedad justa, libre y democrática. Despojarnos del odio y del miedo, aprender a escuchar y a reconocer las razones del otro, ser empáticos, ponernos en los zapatos del otro para poder construir consensos.

“Con esas ofensivas mediáticas y en redes, mediante bots y trolls recurren al nado sincronizado para sembrar mentiras. Noticias falsas que si no se analizan con detenimiento generan incomunicación, interrumpen la comunicación, son acciones disruptivas para romper cualquier forma de acercamiento.”

Puentes, no abismos

Ramírez participó –junto al director de la editorial Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, y el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Jenaro Villamil– en un foro dedicado a analizar ‘La ofensiva de la prensa conservadora’, con el que cerró la X Feria del Libro de la Alameda Central en la Ciudad de México, celebrada del 10 al 19 de diciembre de 2021.

“Incluso en los extremos, la gente que piensa de una manera o de otra siempre tendrá cosas en común –observa Ramírez Cuevas–. Vivimos en el mismo planeta, tenemos los mismos problemas, enfrentamos las mismas dificultades. Pero aunque siempre podemos encontrar cosas comunes, justo lo que sucede en las redes sociales es que alejan a la gente. Esas oleadas, esas legiones, producen separación. Hay que aprender a construir puentes. Frente al poder que tienen esos medios de comunicación como poderes fácticos (aunque han perdido terreno siguen teniendo poder), está la capacidad de la sociedad para organizarse, agruparse y unirse.

“El propósito que tenemos los comunicadores ciudadanos en esta lucha por la democracia es consolidar la mayoría para el beneficio de la mayoría. Es un proceso de toma de conciencia y de información, pero también de organización. El siguiente paso en la Cuarta Transformación es que la sociedad asuma el cambio en sus manos y ayude a través de la denuncia; de la visualización de los espacios donde hay corrupción, abusos, injusticias y violaciones a derechos humanos; fábricas que contaminan, mafias que roban, que destruyen bosques y selvas.

“Todo eso hay que hay que acotarlo. No olvidemos que la cultura política predominante durante más de 100 años fue la priísta: tan corruptora que envuelve las causas más nobles en procesos de degradación lumpen que arrojan contra la sociedad para dividirla. La violencia dentro de los movimientos sociales sirve para debilitarlos, no para fortalecerlos.

“Hay que reflexionar sobre la comunicación y sobre los procesos en la calle, en el barrio, en los pueblos. Se están trabajando los procesos de división social para que la gente se confronte, para que se debilite la acción y el cambio, y también para aislar al gobierno. Sin arriar nuestras principales banderas, es el momento de entender que no se puede ir por todo. Tenemos que asumir las causas generales, profundizar las transformaciones necesarias en lo cultural, social, sexual, educativo y de salud. Pero este es un proceso, no podemos dejarle al gobierno la responsabilidad que nos eduque en materia de salud.

“Tenemos que hacer frente a las pandemias a nivel social y personal: cuidarnos para fortalecer nuestro sistema inmunológico, dejar los alimentos chatarra. Más allá de lo ideológico y de las teorías conspiracionistas acerca del control de nuestros cuerpos por parte del mercado, hay un proceso de degradación física por lo que comemos y lo que respiramos.

“De esa toma de conciencia, de ese proceso de cambio, también forma parte el combate a la igualación del lenguaje, a la igualación de los discursos: no todo vale, no es igual para la salud pública un discurso anti-vacunas que uno a favor de las vacunas. Ya no hay un principio que articule una acción social, ahora todo vale.”

Valores del humanismo

Para Jesús Ramírez, es importante recuperar, como propone el presidente, el humanismo, los valores principales que nos hacen humanidad: la fraternidad, la democracia, la igualdad y los derechos universales.

“Está bien que luchemos por las identidades particulares y que no se discrimine a nadie por su forma de ser, su forma de amar, su forma de vestir, su color de piel o su género, pero también necesitamos buscar esos propósitos comunes que nos unen.

“Los discursos particulares, los medios de comunicación, se montan sobre las causas particulares para oponerse al cambio. Por eso, tenemos que ir aprendiendo a vivir en democracia: defender nuestros derechos, pero también respetar los derechos de los demás.

“El consenso que se puede construir es la posibilidad de acercamiento a los valores universales, a los derechos comunes, a los bienes comunes y, sobre todo, a la necesidad de ofrecer un futuro real asequible y sustentable para los que vienen.

“Todo esto forma parte de la reflexión respecto a cómo hacemos para que, entre todos, gobierno y sociedad, podamos heredar un país mejor a las siguientes generaciones”, comenta el vocero presidencial.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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