El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Redes sociales intoxicadas

“Las redes sociales están intoxicadas. Hay una operación con mucho dinero, ejecutada por grupos políticos, para intoxicar el debate y la opinión. A través de mensajes en Facebook, Twitter, YouTube o Whatsapp esta intoxicación busca evitar la polémica, anular la posibilidad del debate y forzarnos a tomar posiciones agresivas”, sostiene Jenaro Villamil.

Al participar, junto al director de la editorial Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, y el coordinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez Cuevas, en un foro dedicado a analizar ‘La ofensiva de la prensa conservadora’ con el que cerró la X Feria del Libro de la Alameda Central en la Ciudad de México, celebrada del 10 al 19 de diciembre de 2021, el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) aclaró:

“A la sociedad progresista no le corresponde la agresión porque nuestro movimiento está triunfando. Agresivos son los que se sienten derrotados. De hecho, han subido el tono de tal manera que, por primera vez podemos ver las tripas del sistema de medios de comunicación y de las relaciones de poder. Los dueños, conductores, guionistas y directivos de medios de comunicación se han revelado profundamente racistas y clasistas en sus críticas a Andrés Manuel López Obrador por su forma de hablar, por haber otorgado pensiones a los adultos mayores y por otros programas sociales.

“Denise Dresser habla desde el privilegio cuando describe como un golpe de Estado el decreto para considerar asuntos de seguridad social las grandes obras de infraestructura. Es increíble que alguien que da clases de Ciencia Política no entienda que un golpe de Estado en la suspensión de las garantías constitucionales; la anulación del derecho a la libertad de expresión, de reunión y de manifestación; el toque de queda. O que suscriba el cuento de que el movimiento estudiantil en el CIDE, cuya legitimidad y necesidad es cuestionable, pueda ser comparable al 68”, se admira Villamil.

¿Cómo puede decir eso una persona como Dresser que se dedicaba a dar informes a la embajada Estados Unidos, como revelaron los cables de Wikileaks?, acota Jesús Ramírez.

“Ante recursos tan desesperados –retoma Villamil–, lo que queda es el cambio de conciencia del que habla López Obrador, el empoderamiento de cada uno de nosotros como ciudadanos convencidos del cambio que estamos protagonizando. Debemos construir una sociedad informada e informadora, no una sociedad que insulte o caiga en la provocación y la violencia verbal.”

Necesidad de la nación

Como director del FCE, Taibo ironiza diciendo que el llamado de Villamil a no incurrir en violencia verbal lo ata de manos para no insultar a los que dicen que, bajar el precio de los libros, destruye el valor intrínseco del libro y la posibilidad de tener una sociedad lectora.

Ya en su papel de moderador, PIT transmite las preguntas del público a dos funcionarios que están en puestos clave en el proceso comunicativo del Gobierno federal.

Una es para el vocero presidencial Jesús Ramírez: ¿hay posibilidad de recuperar los tiempos oficiales para que la televisión privada transmita un resumen de la mañanera?

“Tal como está la ley, es un poco complicado. Porque los tiempos del Estado están segmentados en spots de 30 segundos, aunque hay un bloque de 10 a 15 minutos cada día que se podrían usar para ese resumen. Habría que renegociarlo con los medios, pero sí es posible. El problema sería el INE que, seguramente intentaría sancionarnos por la misma razón por la que todo lo que se dice en la mañanara ha sido impugnado. Dice que no es un ejercicio de información sino de propaganda política”, explica Ramírez.

Taibo comenta que se haga o no se haga el resumen, el INE va a decir que la mañanera es propaganda. Lo que debemos hacer es infiltrar la televisión pública en nombre de ‘la necesidad de la nación’, como decían los edictos del presidente Cárdenas. Que el aparato estatal tuviera un tiempo oficial dentro de la radio y la televisión privada, era un derecho instituido. Habría revisar la posibilidad de recuperarlo.

El espejismo del rating

Luego, hace una pregunta al presidente del SPR: ¿cómo van los ratings en la televisión pública, cuya influencia está creciendo?

Para Jenano Villamil, “recibimos una televisión pública profundamente damnificada. Veníamos del gobierno de Enrique Peña Nieto, el telepresidente que le dio más de 100 mil millones de pesos en total a las televisoras, a los medios privados de comunicación masiva”.

“El Canal 11, incluso el Canal 14 que surgió en el gobierno de Peña, nadie los veía. El Canal 22 quedó reducido a su mínima expresión. Lo que ha sucedido es que el 14 subió en 44% la audiencia en un año. El Canal 11 también ha aumentado su audiencia. Y canal público de la Ciudad de México, Capital 21, ya tiene una audiencia; ese canal casi clandestino que se creó hace 12 años.

“El tema con los ratings es que pueden ser un espejismo, pero debemos construir plataformas públicas de comunicación. Eso significa que lo que se difunde en la televisión o en las radios públicas tiene que estar también en las redes. Debemos digitalizar cada vez más los contenidos. No le veo mucho sentido tener 10 minutos en una televisión comercial privada que cada vez se ve menos.

“Frente a los medios de comunicación, las audiencias tenemos un poder. El poder de las audiencias es también un derecho a reclamarles a las televisoras y a las estaciones de radio que informen con veracidad, que incluyan lo más importante de la conferencia matutina presidencial.

“Es un poder dormido que se tiene que hacer sentir, porque sólo así vamos a cambiar esta ecuación tan esquemática que estamos viviendo, donde un 90% de medios de comunicación privadas están absolutamente en contra del cambio político que se está está generando. Lo que los medios deben entender es que, si ya perdieron el poder, ahora están perdiendo a sus audiencias”, cierra Villamil.

Finalmente, refiriéndose a los tirajes agotados de Jenaro Villamil, Taibo aclaró que el FCE no puede reimprimir libros de los actuales funcionarios. En ese contexto, el autor de varios títulos que son clave para entender la relación de los medios y el poder informó que, puesto que los derechos de algunas de sus obras ya caducaron, “con mucho gusto se lo doy a la Brigada para Leer en Libertad”.

La brigada Taibo:

La Feria del Libro de la Alameda Central retomó sus actividades presenciales en 2021, nuevamente organizada por la asociación civil que fundaron Paco Ignacio Taibo II y su esposa, Paloma Saiz. La Brigada para Leer en Libertad ha sido también impulsora de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, en coordinación con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Con Paco impedido de participar por estar al frente del FCE, Saiz se apoya cada vez en su hija Marina Taibo.

En su décimo aniversario, la feria contó con la participación de 80 casas editoriales cuya consigna era ofrecer “increíbles descuentos en sus miles de ejemplares”, no solamente libros impresos sino también llaveros, cómics y hasta discos de vinilo.

Ambas ferias del libro y los otros eventos de la Brigada se caracterizan por un programa complementario de presentaciones editoriales, charlas, debates, conferencias y música en vivo. La que se realiza cada año a un costado del Palacio de Bellas Artes rindió un homenaje póstumo al monero (Antonio) Helguera, en una charla a cargo de sus compañeros en El Chamuco: (José) Hernández, (Rafael Pineda) Rapé y (Rafael Barajas) El Fisgón. Al final, fue repartido entre los asistentes un libro recién editado, con una selección de los mejores cartones políticos publicados por Helguera en la última década.

Este año se presentaron como novedades en la Feria del Libro de la Alameda Central títulos como Los peores vecinos del mundo de Vonne Lara, con los comentarios de Arturo Rodríguez; y Los herederos, novela de William Golding, reseñada por Andrés Ruíz y Nuria Pliego. Durante la jornada inaugural se regaló el volumen Desde el corazón de la montaña, testimonio escrito a cuatro manos por Luis Hernández Navarro y Abel Jesús Barrera Hernández sobre la formación del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Esta feria, como la del Zócalo, pretende promover y darle accesibilidad a la lectura y la cultura entre los ciudadanos mexicanos, con el fin de hacer un pueblo lector que tenga un acercamiento con su historia, explicaron los organizadores. Con estos eventos esperan además contribuir a la reactivación de la economía nacional entre los libreros, cuyo panorama se vio profundamente afectado tras la pandemia.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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