Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

La otra pandemia

“Hay otra pandemia en el mundo además del Covid: la ultraderecha”, sentencia el monero (José) Hernández.

Y lo confirma Juan Carlos Monedero, una de las voces progresistas más importantes de España y figura clave en la fundación del partido de izquierda Podemos, a decir de Rafael Barajas El Fisgón, otro de los moneros que conducen El Chamuco TV.

“Cuando el capitalismo entra en crisis, encuentra dos respuestas: primero, una acción popular de protesta frente a los poderosos (a quienes se les identifica como responsables de los problemas económicos) y contra los políticos (a quienes el pueblo ve como mayordomos de esos poderosos); en un segundo momento, una reacción del poder mediante la cual el Establecimiento intenta aplacar ese enfado popular llamando a la extrema derecha”.

Pasó con Mussolini en los años veinte del Siglo pasado, explica el politólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Cuando la revolución rusa del 17 emerge, los socialistas italianos se crecieron (más verbalmente que en la práctica) y eso asustó a los terratenientes quienes llamaron entonces a los fasci (fasces) de combate.

Formados sobre todo por militares que habían luchado en la primera guerra mundial y pensaban que no habían recibido la recompensa que se merecían, esos fascios de combate fueron armados para golpear a sindicalistas y partidos de izquierda.

“Los poderosos de hoy, frente al enfado popular por los estragos del modelo neoliberal, han llamado de nuevo a los fascios que ya no están en las calles sino en los medios de comunicación y en algunos lugares de la judicatura haciendo la guerra jurídica; de manera más sutil, estamos viendo también una preocupante penetración de la ultraderecha en los cuerpos de policía y fuerzas armadas.

“Si hay crisis económica, hay frustración en gente que se quedó perpleja porque el mundo se ha acelerado. Y es que, como decía Mario Benedetti, cuando ya teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas. Por ejemplo, cambió el modelo familiar gracias a los mayores derechos que tienen hoy las mujeres. Los hombres percibíamos nuestros privilegios como derechos y, cuando viene el reclamo de las mujeres a que también nos hagamos cargo de los cuidados o a que asumamos nuestro rol en la reproducción, lo vemos como una pérdida de estatus y nos enfadamos”, ejemplifica Monedero.

Termina donde empezó

En esta conversación con dos de los conductores de El Chamuco TV, durante la emisión del 19 de diciembre de 2021 del programa que se transmite por Canal 22, el Once y TV UNAM, el también director de la Escuela de Cuadros Públicos de Podemos señala:

“Vemos también que hay una mayor conciencia de los países del sur que, antes, eran simplemente países desechados. Esos estados van teniendo mayor conciencia y la trasladan a sus pueblos. Por ejemplo, toda la serie de triunfos electorales de la izquierda en América Latina fue una década ganada contra el modelo neoliberal, y generaron conciencia en nuestros pueblos.

“Estos triunfos suponen el descongelamiento de la historia después de la parálisis que sufrimos desde el año 73, cuando se da el golpe contra Salvador Allende en Chile. El régimen de Pinochet fue el campanazo de salida para el modelo neoliberal, con su política de desregulación, apertura de fronteras, tratados de libre comercio y venta de las empresas públicas.”

El modelo lo implantaron los Chicago boys, discípulos del premio Nobel de Economía, Milton Friedman. Al creador del monetarismo le dieron el Nobel en 1976 quizá para legitimar el golpe de Pinochet, sugiere el invitado, quien aclara que “no existen los premios Nobel de Economía”. Es decir, Alfred Nobel no dejó establecido en su testamento que se entregara un premio en esa rama. La presea la instituyó “el Banco de Suecia en el año 68 para frenar a los socialistas que, como Olof Palme, tenían una visión de la economía diferente”.

“Pues bien, ese modelo neoliberal al que siempre situamos en América Latina porque fue aquí la primera región del mundo donde lo pusieron en marcha, encontró su primera respuesta precisamente en Latinoamérica. Suponíamos que la crítica al neoliberalismo la hicieron los gobiernos de Chávez en Venezuela, de Lula en Brasil o de Correa en Ecuador, pero en realidad la lucha contra el neoliberalismo comenzó en México en 1988, cuando se tuvieron que robar las elecciones para imponer el modelo.”

El Fisgón completa el comentario de Monedero diciendo que el ciclo progresista antineoliberal empezó en México en 1999 y que, en 2006, las elecciones presidenciales las ganó la izquierda con López Obrador. Sufrió un nuevo fraude pero, de no haberse burlado la voluntad popular, México habría entrado a la esfera progresista en el mismo ciclo que Brasil y Argentina, aunque eso hubiese supuesto un serio problema de geopolítica.

La misma mierda es…

“Cuando en una crisis económica pierdes en tan poco tiempo tu estatus y las perspectivas de futuro, sientes intranquilidad. Y ahí es donde aparece la extrema derecha ofreciendo respuestas muy simplistas. Por ejemplo, los derechos de la mujer han trastocado el modelo de familia, porque mientras las feministas reclaman una familia más igualitaria, donde las mujeres y los hijos tengan derechos, la derecha dice que tienes derecho a una familia pero a una familia autoritaria.

“Hay gente que va a escuchar esa música, igual que otras personas van a escuchar la melodía divina. Aunque Dios ya no es tan importante para los conservadores, sigue siendo un Dios castigador sacado del Antiguo Testamento. Ya sea El Yunque, la extrema derecha católica que odia al Papa Francisco o los neopentecostales que, además de un negocio, son una iglesia punitiva, todos te ofrecen la solución a esa desaparición de Dios con una teología de la espada.

“En cuanto al nacionalismo, ante la certeza de que la globalización ya no cuida a los mexicanos, resurge un México cerrado: uno solamente para los mexicanos o una España solamente para los españoles. Para compensarte por la pérdida de derechos, bienes y servicios, lo que te ofrece la extrema derecha es identidad nacional. Y la gente compra esa basura.

“Como necesitan engrandecer la idea de la patria (ahora la patria ya no es la que te cuida sino la que te da tranquilidad), van al pasado a buscar identidades: Trump, en los confederados, Orbán en el imperio austrohúngaro o la extrema derecha de España recuperando la idea que, gracias a los conquistadores, los indígenas conocieron la civilización.

“Esa ideología no sólo la compra la clase media, sino que desgraciadamente termina afectando también a las sectores populares: los más golpeados y los que tienen menos herramientas de análisis. Los sectores populares hacen una enunciación simple, pero profunda, de una explicación brutal para el auge de la extrema derecha. Tiene que ver con una frase de Walter Benjamin: el auge del fascismo siempre expresa el fracaso de un cambio profundo de las izquierdas.

“Como respondió una señora mayor en España a la pregunta de por qué la gente votó hace un año a la extrema derecha: la gente ya no creía en el Partido Popular (PP) ni en el PSOE, confió en Podemos pero si Podemos no les da las soluciones que esperaban, pues votarán a los de extrema derecha para ver si éstos al fin hacen algo.

“Cuidado con la manera en que gobernamos desde la izquierda, porque si lo hacemos con las mismas políticas de la derecha le estaremos tendiendo alfombra roja a la extrema derecha. Y por eso hay tanta presión por parte de Podemos al Partido Socialista Obrero Español, el socio mayoritario en el actual gobierno, para que no repitamos esas políticas.

“Es verdad que Podemos, como socio minoritario, muchas veces no tiene la fuerza suficiente como para obligar al PSOE. Pero tenemos la preocupación de no volver a aquellos gobiernos socialistas con los que la gente acabó cantando en la calle: ‘PSOE y PP/ ¡la misma mierda es!’ Igual que en México cuando, al final, ya no fue fácil identificar las diferencias entre PAN y PRI”, remata Monedero.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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