Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

Por Adalberto Carvajal

Dos crímenes

El caso Florence Cassez-Israel Vallarta y Ayotzinapa son dos hechos tristes de la historia moderna mexicana que, si los observamos de cerca, comparten el uso de la mentira como arma de Gobierno en las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sostiene Hernán Gómez Bruera.

En el editorial de la emisión de “El Octágono” del lunes 5 de septiembre (https://www.youtube.com/watch?v=tYTQkevod-E&t=1829s) que el conductor de La Octava Digital dedicó al tema de los montajes, Gómez Bruera comenta cómo, recientemente, ambos casos se volvieron a poner sobre la mesa: el Cassez-Vallarta por una serie documental que la semana pasada se estrenó en Netflix, y, el de Ayotzinapa, por el informe de la Comisión de la Verdad y Justicia presentado por Alejandro Encinas.

La docuserie basada en Una novela criminal de Jorge Volpi, muestra cómo Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino construyeron un caso judicialmente endeble, violaron el debido proceso y recrearon una escena del crimen para que se transmitiera en las principales cadenas televisoras. El documental evidencia cómo se creaban verdades desde el Gobierno con la complicidad del poder mediático. Y nos hace tomar conciencia de que no sólo fue este caso.

En 2010, ocurrió el de la niña Paulette donde se volvió un show la desaparición de una pequeñita de 4 años durante 10 días hasta que, finalmente, el Gobierno del Estado de México en ese entonces encabezado por Enrique Peña Nieto salió con el cuento de que todo el tiempo había estado el cuerpo oculto en el hueco que se formaba entre la cama y la pared. En el colmo, las televisoras salieron a respaldar esta patética versión.

Otros montajes famosos donde se ha visto la colusión del Gobierno con los medios, fueron el viaje de Laura Bozzo en 2013 a Guerrero en un helicóptero del Gobierno del Estado de México. O la cobertura de la recaptura del Chapo en 2014, cuando invitaron a Televisa a conocer el departamento donde vivía el capo y alteraron la escena para hacerla más mediática: pusieron un arma, el chaleco antibalas, una bolsa de mujer marca Prada.

Y cómo olvidar la cobertura de Televisa en el Colegio Rébsamen después del terremoto de 2017: ahí la Marina y esa televisora se encargaron de hacer una telenovela del rescate de una niña llamada Frida Sofía que, supuestamente, había quedado atrapada entre los escombros y a la que, dijeron, habían escuchado y hasta le habían pasado una manguera con agua; resultó ser una mentira, la niña nunca existió.

La mentira como arma

En todos estos montajes hubo colusión entre el Gobierno y los medios, específicamente Televisa, subraya Gómez Bruera. Eran tiempos cuando se pensaba que las televisoras podían hacer presidentes y que, quien controlaban lo que se decía en los medios, mandaba en la política nacional. El engaño, la mentira, los montajes, fueron la norma de los gobiernos del PAN y del PRI de los últimos 20 años.

Lo mismo muestra el caso Ayotzinapa. El informe presentado por el subsecretario Encinas comprueba que la verdad histórica del entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, fue otra mentira impulsada desde el Gobierno para tratar de dar carpetazo al tema de la desaparición de los 43 estudiantes.

El informe de la Comisión de la Verdad y Justicia argumenta que la desaparición de los jóvenes de la normal rural fue un crimen de Estado, ya que hubo participación de autoridades locales, estatales y federales, policiacas y militares, en la desaparición de los 43 estudiantes. A esa conclusión se había negado la verdad histórica.

Ayotzinapa y el caso Cassez-Vallarta muestran cómo en los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto, la mentira fue un arma del Gobierno. Con el aval de los medios, se buscaba crear verdades a modo para su conveniencia. Y esto es algo que no debemos ni podemos olvidar.

El documental de Netflix reaviva la polémica sobre un caso no cerrado, porque Israel Vallarta y otros miembros de su familia siguen en prisión, aun cuando la defensa de Florence Cassez libró una batalla emblemática para que ella saliera libre. Ambos expedientes evidencian una época en la que los montajes televisivos fueron parte central de la política de comunicación social de los gobiernos del PAN y el PRI. Esas 3 administraciones anteriores a la 4T quisieron ganar la disputa en los medios, sembrando historias falsas.

Yuli, laura y emmanuelle

Para hablar del tema, Hernán Gómez invitó al periodista y documentalista Témoris Grecko, a quien de entrada le encanta que Netflix destaque el papel de 3 mujeres que son clave y sin quienes no podríamos entender los cuestionamientos a ese montaje de García Luna y Loret de Mola:

“Yuli García, la primera en darse cuenta que había algo muy raro; Laura Barranco, en ese entonces productora en el equipo de Loret de Mola y quien, desde el primer momento, cuestionó lo que el conductor de ´Primero Noticias estaba haciendo; y Emmanuelle Steeles, una periodista belga que escogió a México como su país de residencia e hizo la investigación más exhaustiva sobre este caso”, la cual recoge en su libro El teatro del engaño. Buscando a los Zodiaco, la banda de secuestradores que nunca existió (Penguin-Random House, 2015).

Hernán Gómez suma a la lista de mujeres con cierto mérito en la develación de este engaño a Denise Maerker, quien el 14 de junio de 2016 dejó entrar la llamada de Florence desde la casa de arraigo donde se encontraba, poniendo en evidencia a Genaro García Luna. La cara del entonces director de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) se desfiguró al verse obligado a reconocer que la detención de Cassez no se había dado en el rancho Las Chinitas, sino un día antes y en otro lugar.

“Yuli García trabajaba con Denise -matiza Grecko- y debe haberle explicado los detalles del caso. Pero, sí, Maerker fue muy valiente porque, por un lado, estaba confrontando a un peligrosísimo funcionario que era el hombre de las investigaciones policiacas corruptas, aquel que con el afán de ganar la autoridad envió a la cárcel a mucha gente con estas simulaciones. García Luna le pagó a Televisa para que se hiciera una telenovela, El Equipo, donde destacaba el papel de sus policías. Por otro lado, Denise exhibió en ese programa ´Punto de Partida´ a Carlos Loret de Mola, la segunda figura más importante de las noticias de Televisa después de Joaquín López Dóriga.”

Loret estaba por encima de la autoridad y presencia pública de Maerker. Y García Luna le había dado bastante dinero a Televisa en contratos y, también, en la posibilidad de tener acceso exclusivo a esas actividades que, falsificadas o no, implicaban rating, resume Témoris.

Fábrica de realidad

Loret ha sido muy cuestionado por ese montaje, sin embargo, dado el contubernio entre el poder político y el poder mediático, el de la supuesta captura de la banda de secuestradores “Los Zodiacos” no fue el único montaje de esa época ni Loret fue el único conductor o Televisa el único medio que se prestó a ello, apunta Hernán Gómez. Era una política de comunicación social, una estrategia narrativa auspiciada y promovida desde el Gobierno.

Témoris Grecko coincide: en lugar de resolver los problemas que le planteaba la realidad, los funcionarios de Gobierno decidieron fabricar la realidad. Con la lógica de que con la televisión se puede todo, ¿para qué resolver el caso Paulette si puedo fabricar en televisión explicaciones inverosímiles?; ¿para qué enfrentar el problema de los secuestros, en buena parte alimentado desde las estructuras del Estado, cuando puedo fabricar el relato de un golpe a la más peligrosa banda de secuestradores?; ¿para qué apostar quién va a ser el próximo presidente, si a partir de 2005 puedo fabricar la candidatura de Peña Nieto para el 2012?

“Confiaban que, desde el Estado y a través de los medios de comunicación, podían inventar la realidad, bajo el supuesto que lo que salga en la pantalla es la realidad. Lo hicieron una y otra vez. Esta fabricación de la realidad desde la tele, con el paso de los años se ha ido haciendo más difícil porque ahora ya hay alternativas para cuestionar esas narrativas.”

Un favorcito

Hernán Gómez puede entender que los gobiernos quieran fabricar realidades, pero ¿qué motiva a los medios a prestarse a eso? ¿La cantidad de publicidad oficial que recibían generó una conveniencia mutua?

“Sí -confirma Grecko-para obtener el favor de los medios se daba, como se sigue dando ahora, dinero a través de la publicidad oficial y, de esa forma, se negociaban las líneas narrativas. Pero no solamente por eso. También porque a los medios de comunicación, en este caso Televisa y además Televisión Azteca -que también transmitió en vivo el rescate en La Chinita-, les convenía quedar bien con García Luna porque este acceso les da porque en los dueños y a los ejecutivos de los medios de comunicación, la posibilidad de obtener favorcitos.

“La hipótesis es que García Luna incriminó a Florence y a Israel no sólo para beneficiarse con el show sino porque le estaba haciendo un favorcito a su amigo Eduardo Margolis que tenía un pleito personal con los hermanos Cassez -y quien ha sido por años uno de los grandes anunciantes de las televisoras a través de los informerciales de CV Directo-.

“Finalmente, los dueños de los medios de comunicación son parte de las estructuras del poder y les conviene la replicación de los mecanismos del sistema. Crearon la candidatura de Peña Nieto porque les convenía y querían frenar a López Obrador.”

Ya no hay llamadas

¿Cuánto ha cambiado en este país la relación entre los medios y el poder? ¿Sigue teniendo el Gobierno la misma capacidad de avanzar cierta narrativa en los medios de comunicación?, pregunta Gómez Bruera.

“Sigue siendo igual el uso de la publicidad oficial y el ejemplo más claro es el periódico La Jornada -sentencia Témoris Grecko-. En México tenemos por desgracia un mercado de lectores muy exiguo, poca gente lee y por eso los medios impresos de comunicación son poco útiles al momento de pagar para que lleven tu mensaje hacia la gente. Y aunque tenemos internet en muchos lados, la televisión sigue siendo el principal medio de información para la inmensa mayoría de los mexicanos.

“No obstante eso, en este sexenio cada año La Jornada ha venido incrementando su tajada del pastel de la publicidad oficial, al punto que el año pasado este periódico, con un número bastante limitado de lectores como suelen tener los medios impresos, recibió más publicidad oficial que las 4 cadenas nacionales de Televisa y que las 3 cadenas de Televisión Azteca. La Jornada fue el medio de comunicación que más publicidad oficial recibió.

“Efectivamente, el presidente López Obrador ha reducido el gasto en publicidad oficial a la cuarta parte de como lo tenía Peña Nieto, pero de todos modos se sigue distribuyendo o concediendo sin transparencia y de forma discrecional.

“Ciertamente, no conocemos montajes. No parece que ese sea su interés y tampoco hay llamadas. Antes, cada vez que medios de comunicación hacían algo que a la Presidencia no le gustaba, el jefe de comunicación social de Los Pinos llamaba directamente al periódico. Los directores recibían 3 o 4 llamadas diarias. Una de sus principales ocupaciones, era atender esas llamadas en donde los regañaba o les hacía precisiones que, en realidad, orientaban su línea informativa e editorial.

“Al parecer, estas llamadas ya no existen. También parece creíble que, a pesar de su pleito cotidiano con los medios de comunicación, el presidente no pide cabezas, no pide que despidan a tal o cual periodista”. Y, cuando Hernán le recuerda la entrevista con Rafael Loret de Mola en donde asegura que López Obrador pidió a Televisa la cabeza de su hijo, Témoris subraya que Carlos Loret sigue al aire pero ahora en LatinUs, un proyecto financiado por Roberto Madrazo, al igual que sigue publicando su columna en El Universal y mantiene su noticiero en W Radio.

Pa’ montajes, los de antes

Hernán Gómez cita una conversación con Juan Ignacio Zavala en donde, tras señalar el conductor que los montajes ya no son política de comunicación social en este Gobierno, el entrevistado reviró diciendo que las mañaneras son la nueva forma de montaje.

“Juan Ignacio debería reconocer la diferencia entre el discurso de una persona y una producción audiovisual con cámaras, luces, audio y una simulación como las que solían hacerse en el sexenio de Felipe Calderón, esposo de su hermana Margarita”, reprocha Témoris.

“No está viendo Juan Ignacio Zavala (columnista de El Financiero, conductor en Heraldo Radio y consultor en comunicación) la diferencia que hay entre los otros datos que el presidente dice tener, y el tratar de engañar a la gente con una simulación audiovisual, con una producción, como se hizo antes”, concluye Grecko.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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